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domingo, febrero 5, 2023

Nuclear No, gracias

Con el símbolo de radioactividad y el mensaje: «Nuclear No, gracias»; Greenpeace lanzó un llamado a la Secretaría de Energía y a la Comisión Federal de Electricidad para que suspendan los planes de construcción de nuevos reactores nucleares y que en su lugar se impulse de manera ambiciosa la participación de las fuentes renovables, limpias y seguras de energía como la solar y la eólica.

Desde que inició la alerta nuclear en Fukushima, el pasado 11 de marzo, Greenpeace manifestó su alarma e indignación debido a que las declaraciones de los funcionarios de la administración pública mexicana – Carlos Petersen, subsecretario de Planeación Energética y Desarrollo Tecnológico de la Sener, Juan Eibenschutz, director general de la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias (CNSNS), y Ricardo Córdoba, subgerente de seguridad nuclear de la Comisión Federal de Electricidad (CFE)  -, eran de total condescendencia con la energía nuclear y buscaban engañar a la gente asegurando que esta peligrosa opción es la solución al cambio climático.

A raíz de la crisis nuclear en Fukushima, la mayoría de los países con tecnología nuclear están replanteando qué hacer con sus centrales. Japón está pensando en dejar de lado su plan nuclear y optar por las fuentes renovables de energía, como la solar. Es necesario que esta reconsideración también se dé en México, donde hoy las energías limpias están subestimadas y no tienen un peso importante en los planes oficiales de generación de energía. Lo que está ocurriendo en Japón es un doloroso recordatorio de que la energía nuclear no es una opción.

Los riesgos y accidentes vinculados a la operación de centrales nucleares obligan a México a reorientar su política energética y enfocarla hacia el aprovechamiento de opciones renovables, limpias y seguras de energía que tienen un gran potencial para desarrollarse en el país. El gobierno federal debe repensar su intención de aumentar la capacidad nuclear del país por los riesgos ambientales y de salud pública que implican, y redirigir sus esfuerzos a moderar el crecimiento del consumo energético y sustituir las energías sucias, como la nuclear y el petróleo, por aquellas que son verdaderamente limpias y seguras.

La industria pronuclear asegura que este tipo de energía es la ruta para enfrentar el cambio climático. Esto, sin embargo, es falso. El aporte que la energía nuclear puede hacer a la lucha contra el cambio climático es mínima y la inversión enorme. Duplicar el número de reactores que hoy funcionan en el mundo -alrededor de 450- para el año 2030 apenas reduciría en 5 por ciento la emisión de gases de efecto invernadero que ocasionan el cambio climático, además de que la inversión requerida ascendería a entre 2 y 3 billones de dólares.  Además de eso, esta energía es altamente peligrosa por el tipo de residuos que genera y los riesgos de accidente que le son inherentes.

Para conocer el potencial de generación de energía de México con fuentes renovables, en comparación con la nuclear y el petróleo, Greenpeace elaboró en 2010 el informe Energy [R]evolution. A sustainable energy outlook ([R]evolución Energética, escenario para México), en el que explica los beneficios de transitar hacia las energías renovables, generando empleos, para disminuir las emisiones de GEI hacia 2020.

Greenpeace exige a las autoridades frenar totalmente toda intención de aumentar el número de reactores nucleares en México. Los mexicanos no queremos una energía sucia, peligrosa, cara y cuyos daños son irreversibles. ¿Nucleares? No, gracias.

http://www.greenpeace.org/

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