Las energías renovables no compatibles con la energía nuclear vuelven al centro del debate político. Tras una intervención que reabre la confrontación entre dos modelos energéticos antagónicos.
La discusión no se limita a una cuestión técnica. Si no que conecta con decisiones estratégicas, inversión industrial, soberanía energética y el rumbo de la transición ecológica en un contexto global cada vez más polarizado.
¿Por qué las energías renovables no compatibles con la energía nuclear marcan el debate?
El debate energético entra en una fase decisiva. Marcada por el choque entre modelos opuestos, la presión internacional y el pulso ideológico sobre el futuro del sistema eléctrico.
Durante una jornada de trabajo en la UNEF, Cristina Narbona defendió el desmantelamiento de las centrales nucleares, ya que según explico no son compatibles con las renovables. Este tipo de energía limpia e ilimitada es la elección ideal para lograr la descarbonización del país.
A la espera del informe del regulador nuclear. Y de la decisión gubernamental prevista para este trimestre. Desde el gobierno advierten que la ampliación de las operaciones nucleares socavaría las expectativas de rentabilidad de la energía fotovoltaica. Y debilitaría la inversión en renovables a medio plazo, a pesar de la drástica caída de los costes de generación solar.
El impacto político del debate energético
La presidenta de la Comisión de Transición Ecológica en el Congreso, Cristina Narbona, ha defendido este martes el despliegue de las energías renovables en España y ha asegurado que «no son compatibles» con la energía nuclear, por lo que esta debería ser definitivamente desmantelada.
Lo hizo durante su intervención en la IV Jornada de sostenibilidad y biodiversidad en plantas fotovoltaicas organizada por la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) en el Congreso de los Diputados.
Narbona ha criticado la posibilidad de que la central nuclear de Almaraz (Cáceres) pueda ver prorrogada su actividad al menos hasta junio de 2030, como solicitaron sus empresas propietarias -Iberdrola, Endesa y Naturgy- el pasado mes de octubre.
Se espera el informe del Consejo de Seguridad Nuclear y la decisión definitiva que pueda tomar el Ejecutivo en este primer trimestre del año. Mientras, Narbona ha afirmado que una prórroga supondría «consecuencias sobre las expectativas de rentabilidad de la industria fotovoltaica». Y, por tanto, para la inversión a medio plazo en este tipo de renovable, que ha experimentado una «rapidísima» reducción en sus costes de producción.
La también presidenta del PSOE ha encuadrado el actual debate nacional sobre la continuidad o no de la energía nuclear con «la batalla que se está librando a nivel internacional». La misma está impulsada por el presidente de los EE. UU., Donald Trump, a propósito del futuro de las renovables.
La batalla ideológica sobre la transición ecológica
El «trasfondo ideológico de Trump», ha señalado, impulsa a «quienes niegan el cambio climático y pretenden volver a dar mayor importancia tanto a los combustibles fósiles como a la energía nuclear» cuando además «muy poca gente sabe» que las exportaciones de la industria fotovoltaica española hacia los Estados Unidos equivalen a «un importe mayor que los envíos de aceite de oliva y vino».
A su juicio, la situación actual «no es solo de emergencia climática, sino también de emergencia democrática«, por lo que se requiere un «esfuerzo enorme» para evitar una «reorientación» de la transición ecológica en España «como está teniendo lugar en las instituciones europeas» que en los últimos meses han impulsado recortes en legislación ambiental.
Prueba de la emergencia climática para Narbona son «algunos de los accidentes» que se han producido en la red ferroviaria que «claramente tienen que ver con ella».
Por todo ello, ha considerado «fundamental» insistir en la «pedagogía» y la explicación de las «buenas prácticas» del sector para «ser conscientes» de lo que sucede. Además de demostrar «el valor económico, el social y el que tiene en términos de biodiversidad» el sector fotovoltaico.
Ribera enmarcó el debate nuclear español en un impulso internacional más amplio, liderado por Estados Unidos. Este busca desafiar la expansión de las renovables y reactivar los combustibles fósiles y la energía nuclear.
Ribera argumentó que España se enfrenta a una emergencia climática y democrática, citando las interrupciones de infraestructura relacionadas con el clima. E instando a una mayor educación pública sobre los beneficios económicos, sociales y de biodiversidad de las renovables para evitar retrocesos en la transición energética. Seguir leyendo en ENERGIAS RENOVABLES





















