Tras el inesperado descubrimiento del primer motor de hidrógeno, aparece la propuesta del hidrógeno en polvo. Podría cambiar el mundo de manera que ni siquiera imaginamos. Hasta ahora, uno de los grandes desafíos de la implementación del hidrógeno ha sido su transporte.
En formato gas es inflamable, inestable y difícil de gestionar en volúmenes grandes por su baja densidad. Comprimirlo o licuarlo supone un coste energético y económico significativo.
España, país que aspira a exportar H verde al resto de Europa por medio de un corredor de hidrogeneras conectadas a través de gasoductos: el famoso H2Med. Australia no tiene más alternativa que hacerlo por mar. Ya hay buques especializados en movilizar H líquido.
Sin embargo, es más habitual utilizar barcos frigoríficos para el transporte de amoníaco y otros portadores orgánicos líquido, que después liberan el H con reacciones químicas.
Otra posibilidad económica y segura es utilizar polvo de borohidruro de sodio como portador, pero no suele optarse por esta alternativa porque el subproducto creado en el proceso, denominado metaborato de sodio, es costoso de reciclar.
Australia transporta hidrógeno en polvo: una posibilidad que podría cambiar el mundo
Australia, que pretende convertirse en una potencia exportadora de H verde, ha sacado a la luz un sistema asequible para transportar el H en polvo. Un equipo de investigadores australiana ha diseñado un proceso químico catalizador capaz de reconvertir de manera rápida y económica el metaborato de sodio en borohidruro de sodio. El Proyecto de Hidrógeno de Kotai, gestado en la Universidad John Curtin, persigue bajar los costes de producción y transporte del H para transformarse en el “medio más barato de exportar H desde Australia”.
Mientras que una tonelada de amoníaco puede emplearse para conseguir 178 kg de H, una tonelada de borohidruro de sodio genera 213 kg de hidrógeno agregando agua. La clave de este sistema es que el metaborato de sodio resultante puede recargarse con electrolizadores patentados para elaborar borohidruro de sodio 20 veces más asequible.
Australia se ha ubicado como un actor esencial en el mercado de exportación de H a base de inversiones públicas y privadas. El territorio ansía generar y exportar considerables cifras de H verde en el marco internacional para 2030.
Además, el país busca llegar a ser una potencia extractiva de H natural. El estado de Australia Meridional emerge sobre un bloque de corteza cratonizado llamado Gawler Craton, cuyas minas de hierro y uranio podrían albergar millones de toneladas de H libre.
Australia tiene la clave para impulsar el hidrógeno: cambiaría su lugar en el mundo
Con este estudio, Australia ha dado un paso adelante en el escenario del transporte de hidrógeno, por muchos considerado el “combustible del futuro”. Su propuesta promete generar impacto en el panorama energético global al desarrollar una forma más segura, económica y eficiente de transportar este gas convirtiéndolo en polvo. El proyecto de Hidrógeno Kotai, una colaboración entre la Universidad de Curtin y la empresa Velox Energy Materials, ha encontrado la que podría ser la solución definitiva para impulsar el hidrógeno.
Según registra la web del centro académico, el jefe del HSRG, el profesor Craig Buckley, advirtió que el Proyecto de Hidrógeno Kotai podría representar un impacto positivo en la industria local y un paso vital hacia las cero emisiones netas: “Nuestro objetivo es proporcionar una cadena de valor circular de exportación de hidrógeno.
El componente de investigación inicial del proyecto se incorporará a la etapa comercial, donde se diseñará y construirá una instalación piloto en Perth para evaluar la tecnología para la producción a gran escala directamente a partir de electricidad renovable”.
Si el método del hidrógeno en polvo resultara viable a gran escala, facilitaría el transporte de hidrógeno global y abriría la puerta a una nueva etapa de innovación energética, con Australia como un país ejemplificador. Mientras se descifra qué pasará con esta forma de transporte de H, Japón logra «hackear» el hidrógeno y hace algo insólito: llevan 3000 horas produciéndolo sin parar.




















