Ocho comunidades autónomas tienen aprobada ya la “declaración de zona afectada gravemente por una emergencia de protección civil” por los daños producidos por las intensas nevadas (Principado de Asturias, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Andalucía, Aragón, Madrid, La Rioja y Navarra). Varias ciudades y pueblos de estas zonas acumulan ingentes cantidades de hielo y nieve en sus calles. Pero también miles de kilos de residuos urbanos arrojados en sus calles y que no han podido ser aún recogidos.
Las lluvias “intensas” anunciadas por la AEMET podrían producir en algunos lugares inundaciones importantes, agravadas por la acumulación de nieve, basuras y restos de árboles aún por retirar, por atascos y tapones en desagües y alcantarillado.La clave es saber si nuestras alcantarillas y sistemas de drenaje podrán aguantar esos 30 litros/m2 de agua previstos en la zona centro más los 50 litros/m2 caídos y acumulados en forma de hielo y nieve durante Filomena.
En las manos de las ciudades y en los pueblos está la urbanización y hormigonado masivo de cauces y riberas de los ríos que son factores que agravan las consecuencias del aumento en los caudales de agua.Los núcleos siguen sin estar adaptados a los eventos extremos como Filomena y otros que vendrán causados por el cambio climático.La planificación urbanística debe contar con estrategias y planes de prevención y gestión de riesgos, que a través de una gestión pública sean capaces de responder de forma rápida y eficaz a las necesidades que se presenten.
Los pueblos también se enfrentan a las consecuencias de estos impactos meteorológicos, a menudo con muchos menos medios humanos y materiales que las ciudades, a pesar de que la custodia del territorio que ejercen las comunidades rurales es vital para el mantenimiento de ríos y cuencas. La población rural y las prácticas respetuosas con la vegetación de ribera o las laderas, son esenciales para tener ríos sanos y seguros.
Es necesario adaptarnos a los cada vez más habituales efectos previstos del cambio climático donde se irán registrando más eventos meteorológicos extremos e intensoscomo Filomena. Grandes sequías, lluvias torrenciales, olas de frío extremas y de calor. No podemos vivir a espaldas de la existencia de estos eventos climáticos, y tenemos que adaptar nuestras ciudades y pueblos para ello.
Fuente:Greenpeace





















