Durante el año 2020 el Ajuntament de Vinaròs y la Diputación de Castellón están potenciando y realizando intensos trabajos de roturación y eliminación de la vegetación en amplias zonas forestales del paraje natural del Puig de la Misericordia en Vinaròs. Los motivos se basan en la habitual lucha contra los incendios forestales y afectan tanto a pinares y sotobosque de los suelos del paraje natural municipal protegido, como a otras zonas donde existen crecimientos urbanísticos, principalmente en sus laderas sur y este.
Los desbroces selectivos se han convertido en la desaparición, casi total, de la maquia mediterránea y del sotobosque forestal que se encontraba bien conservado y cumplía con sus importantes funciones de fomento de la biodiversidad, lucha contra la erosión, atenuación de la insolación, mantenimiento de la humedad, etc. Adiós a los lentiscos, brezos, coscojos, palmitos, etc.
Ahora el bosque de pinos (plantados por numerosos escolares desde hace décadas en las zonas norte y oeste) parecen una plantación intensiva, sin sotobosque y con poca vida. Lo que iba a ser un aclareo de pinos demasiado juntos, ha terminado con aquellos arbustos que ofrecen refugio y alimento a gran variedad de fauna, como aves, insectos, reptiles, anfibios o mamíferos. Con todo lo descrito, se ha desprovisto al suelo y al bosque de aquellos elementos que le suministran humedad; que le atenúan de la excesiva insolación de las zonas mediterráneas y luchan contra el cambio climático, actuando como sumideros naturales de CO2.
En aquellas zonas donde hay crecimientos urbanísticos, se ha optado por desbrozarlo todo con la ayuda de las brigadas de la Diputación Provincial. La maquinaria ha convertido en astillas todo lo que ha encontrado a su paso y ha dejado un paisaje que potencia más los incendios forestales que prevenirlos, sin olvidad la transformación del espacio natural, los impactos paisajísticos, la pérdida de la calidad de vida de sus moradores y la artificialización del territorio, algo que le gusta demasiado a las administraciones sin importar los costes ambientales.
Así han acabado numerosas fajas de matorral mediterráneo tras los cortes preventivos. Los impactos son enormes hacia la biodiversidad y el espacio natural. Lo cierto es que no hemos aprendido nada y, hoy por hoy, las políticas preventivas de lucha contra los incendios forestales se basan en la corta de la vegetación, una interpretación muy simplista y caótica del término “prevención”.
Recordemos, allá por el año 2002, como el presidente de los EE UU, Sr. Bush, propuso, gracias al concienzudo criterio de sus asesores, cortar los árboles para luchar contra los incendios forestales. Por aquel entonces, todos nos echábamos las manos a la cabeza pero, no nos engañemos, nosotros hacemos lo mismo y a muy poca gente le parece mal. A nadie se le ocurre pensar que la naturaleza tiene enormes recursos para reciclar todo y que ella misma se autorregula y transforma todos sus elementos.
¿Que nos molesta la materia seca y muerta? Pues recuerda que hay una infinidad de microorganismos, hongos, insectos, etc., que viven de estos medios y son indispensables en el reciclaje de nutrientes, la transformación de sus materias primas, la creación de suelo fértil,… en el fondo, para regenerar la vida.
Manifestamos nuestra más profunda decepción por seguir actuando con estas nefastas prácticas de gestión forestal y animamos a los organismos públicos a abrir los ojos y emprender, en el futuro, una silvicultura más respetuosa con los ecosistemas y su biodiversidad aliada.
Fuente: Ecologistas enaccion





















