Los megaembalses previstos, como el de Alcolea (Huelva), y del embalse de Melonares (Sevilla)son una ‘aberración’

WWF y de Fundación Nueva Cultura del Agua denuncia el «ruionoso agujero negro para la economía y el medio ambiente» del proyecto de megaembalses, como el de Alcolea (Huelva).

Las dos organizaciones han presentado un estudio económico que calcula todos «los costes ocultos» que sería necesario recuperar de estos dos megaproyectos y que ascienden a más de 10 millones de euros al año para el caso del embalse de Melonares, y 544 millones de euros de inversión si se incluye la terminación de la presa de Alcolea, el Canal de Trigueros y la red de distribución para riego desde dicho canal, que terminan por ser subvencionados en buena medida por las arcas públicas.

Así, ponen de ejemplo estos «dos ejemplos paradigmáticos de un negocio ruionoso» porque aseguran que se han destinado millones de euros de las arcas públicas y fondos europeos a estos dos «megaproyectos» hídricos que están «sobredimensionados» y que son «innecesarios». El informe refleja en ambos casos los costes medioambientales o los relativos al servicio de utilización del agua que figuran en los proyectos, y que son «muy inferiores al precio real» o «ni siquiera se contemplan, lo que da una imagen de falsa rentabilidad».

El informe denucnia que estas obras se convierten «en auténticos agujeros negros de inversión pública con una escasa rentabilidad, que terminan siendo subvencionados a fondo perdido». En concreto, respecto a Melonares, que se terminó en 2007 el informe refleja que en torno al 84 por ciento de los costes ambientales y del agua no se contabilizan para establecer el canon de regulación y las tarifas del agua, una cifra que asciende a más de 9 millones de euros.

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Por el contrario, asegura el estudio que el nivel de recuperación de los costes de este servicio del agua muy bajo, en torno al 15 por ciento. En total, el coste a recuperar cada año asciende a 10.802.078 euros, frente a los 1.640.004 euros que representan el canon y la tarifa de utilización del agua girada por la CHG correspondiente al ejercicio 2018.

«De los resultados del análisis se puede concluir que, en el procedimiento seguido para la evaluación ambiental y la autorización del embalse de Melonares, así como en el de su financiación, se ha omitido una completa identificación y cuantificación de los costes del proyecto que han viciado las decisiones adoptadas», explica el economista de la Fundación Nueva Cultura del Agua, Francesc La Roca.

El embalse de Melonares se construyó para garantizar el abastecimiento de Sevilla y su zona de influencia tras la grave sequía de 1992-1995, finalidad que permitió que recibiera financiación europea. Sin embargo, desde el inicio de las obras hasta la actualidad, se puso en marcha un programa eficaz de gestión de la demanda de agua, con campañas de ahorro y mejoras en las pérdidas de la red de distribución que garantizó el abastecimiento y no hacía necesario el embalse.

El otro caso analizado es el del proyecto de la presa de Alcolea, que se remonta al año 2000 cuando recibe de la Secretaría de Aguas y Costas el visto bueno a la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), y del que en la actualidad solo está ejecutado el 20 por ciento de la obra, porque desde 2017 se paraliza su construcción.

El proyecto de Alcolea sigue vivo, de hecho, la Junta de Andalucía el año pasado solicitó al Gobierno terminar la construcción de esta presa que, desde el inicio, en opinión de WWF y FNCA, su expediente ambiental presentaba deficiencias y omisiones importantes. En el caso de la presa de Alcolea, el informe denuncia que si el proyecto incluyese los costes de tratamiento de las aguas del embalse, algo «muy probable debido al grave problema de la contaminación de sus aguas con metales pesados de los relaves mineros», anularía la rentabilidad de la inversión de este proyecto.

El informe estima que los costes de mantenimiento y explotación de la presa, incluyendo el tratamiento necesario de las aguas de la presa de Alcolea para su utilización ascenderían a más de 28 millones de euros anuales. Estos costes repercutirían en 1.140 euros anuales por ha de nuevos regadíos. Por ello, el jurista de la Fundación Nueva Cultura del Agua, Abel La Calle, pide una moratoria de la obra de la presa de Alcolea hasta que se realice una evaluación ambiental «actualizada y más exhaustiva».

El técnico de políticas del programa de Agua de WWF, Rafael Séiz, considera que una obra pública de esta magnitud «tiene que justificarse por su necesidad», por lo que debe formar parte de un marco de planificación estratégico que dote de coherencia a la actuación con los objetivos de las distintas políticas públicas.

Sin embargo, denuncia que en el caso de este proyecto no se ha desarrollado el análisis de su necesidad «con rigor» por lo que pide «replantearse» si se quiere invertir millones de euros de las arcas públicas en una obra que «no tiene sentido hoy en día, cuando existen otras inversiones prioritarias que sí benefician a toda la sociedad».

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