Las dos caras de BASF

ECOticias.com  El Periódico Verde. Analiza lo bueno y lo que no lo es tanto de esta empresa alemana, cuyos productos son mundialmente conocidos y consumidos.

Más de 150 años aportando soluciones

Originariamente BASF era una fábrica badense, que en 1865 se dedicaba a producir anilinas y bicarbonato de sodio. A día de hoy es una de las empresas petroquímicas más grandes del mundo, con sede en la ciudad de Ludwigshafen am Rhein y fábricas y oficinas por todo el mundo.

BASF está considerada como una de las empresas químicas con mayor éxito, ya que sus índices de rentabilidad no dejan de crecer. Producen diversos tipos de plásticos, productos químicos, tecnología agrícola, catalizadores y recubrimientos, además de realizar prospecciones, producir y comercializar, petróleo y gas natural. Sus empleados, cuyo número global supera los cien mil, la valoran mayoritariamente como un buen sitio para trabajar.

Según el compromiso de la compañía BASF su idea principal es seguir produciendo productos químicos, pero de manera sostenible, sin que ello perjudique al medio ambiente y sin mermar ni dañar aquellos recursos que deben ser útiles a las generaciones que vendrán. Entre los objetivos de BASF está el de seguir innovando de cara a los nuevos tiempos, con ánimo de aportar soluciones a medida y basadas en una química de producción sostenible.

También apuestan por las aplicaciones de energía inteligente, por la digitalización a gran escala, por la personalización de los productos, por la seguridad y la estabilidad de sus empleados, por el cumplimento con los clientes y por el mantenimiento de una comunicación fluida y de un feedback eficiente con todos sus interlocutores, que les permita superarse, aprendiendo de los errores.

Algunas críticas a BASF

Según un análisis realizado por Greenpeace acerca de las causas de la problemática que afecta a los océanos, BASF destaca entre las empresas que están, “bioprospectando” los fondos marinos en busca de nuevos y desconocidos recursos. Esto no sería malo, si no les permitiera “apropiarse” de muchísimos de sus descubrimientos.

La ONG denuncia que resulta absolutamente inconcebible que se permita “patentar genética submarina”, algo que debería estar completamente prohibido, puesto que los recursos del mar deberían ser de todo el mundo, no una exclusividad de aquellos que tienen el dinero y el poder necesarios para hacer las prospecciones.

Un informe de la comunidad pro sostenibilidad empresarial Unearthed, indica que casi una tercera parte de los pesticidas que venden las grandes agroquímicas del mundo, entre ellas BASF, incluyen al menos un ingrediente de los considerados “altamente peligrosos”, contribuyendo al aumento de los niveles de contaminación y a atentar contra la vida de infinidad de seres vivos (muchos más de los que se pretende combatir). Tampoco consideran muy recomendables sus productos agrícolas transgénicos.

Por Sandra MG para “El “Periódico Verde”.

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