CCOO alerta del riesgo del gas radón en el trabajo y exige mediciones obligatorias para proteger la salud de los trabajadores. El sindicato advierte de que este gas radiactivo es la segunda causa de cáncer de pulmón tras el tabaco.
Su carácter invisible y su acumulación en espacios cerrados lo convierten en un riesgo silencioso en muchos centros laborales.
CCOO alerta del riesgo del gas radón en el trabajo y exige mediciones obligatorias ante un peligro silencioso
El gas radiactivo, segunda causa de cáncer de pulmón, puede acumularse en interiores sin ser detectado
La exposición al gas radón tiene una conexión muy evidente con el cáncer pulmonar según los especialistas, situándose como segunda causa tras el tabaco y principal origen en personas no fumadoras con el tiempo.
En España, determinadas zonas presentan mayor presencia natural de este gas, especialmente en islas como Gran Canaria y Tenerife, donde la geología favorece su acumulación habitual en edificios y viviendas.
Un riesgo invisible en los centros de trabajo
El hecho de que CCOO alerta del riesgo del gas radón en el trabajo y exige mediciones obligatorias pone el foco en un problema poco visible pero relevante.
El radón es un gas radiactivo que se origina por la descomposición del uranio presente en el suelo y las rocas. Se filtra al interior de los edificios a través de grietas, tuberías o estructuras mal selladas.
En espacios cerrados, puede alcanzar niveles peligrosos sin que los trabajadores sean conscientes de ello.
Relación directa con el cáncer de pulmón
La exposición al radón está asociada de forma directa con el desarrollo de cáncer de pulmón. Se trata de la segunda causa de este tipo de cáncer tras el tabaquismo.
Además, es la primera causa en personas no fumadoras, lo que refuerza su impacto en salud pública. Incluso a concentraciones relativamente bajas, el riesgo puede ser significativo con el paso del tiempo.
Zonas con mayor exposición en España
Algunas áreas presentan una mayor concentración natural de radón en el suelo.Es el caso de islas como Gran Canaria y Tenerife, según datos del Consejo de Seguridad Nuclear. Estas condiciones geológicas favorecen la acumulación del gas en viviendas y centros de trabajo.
Por ello, el riesgo no es uniforme y depende del territorio y de las características del edificio.
La medición, única forma de detectar el radón
El radón es un gas incoloro, inodoro e insípido, lo que impide detectarlo sin instrumentos específicos. Por este motivo, la única forma de conocer su presencia es mediante mediciones técnicas. Estas deben realizarse durante periodos prolongados, ya que los niveles varían según la estación y el momento del día.
Sin estos controles, resulta imposible evaluar el riesgo real al que están expuestos los trabajadores.
Obligaciones legales para las empresas
Desde mayo de 2025 está en vigor una normativa específica sobre exposición al radón. Esta legislación obliga a las empresas a realizar mediciones como parte de la prevención de riesgos laborales.
El objetivo es garantizar la protección de la salud en los entornos de trabajo. Además, introduce un marco regulatorio que refuerza la responsabilidad empresarial.
Medidas para reducir la exposición
Si se detectan niveles elevados, es necesario aplicar soluciones técnicas. Entre ellas destacan la mejora de la ventilación, el sellado de grietas y las intervenciones estructurales.
Estas acciones permiten reducir la concentración del gas en el interior de los edificios. La prevención resulta clave para evitar riesgos a largo plazo.
Un problema de salud laboral emergente
El radón ha pasado de ser un riesgo poco conocido a convertirse en una preocupación creciente. Su impacto en la salud y su difícil detección lo sitúan como un desafío relevante. Cada vez más estudios evidencian la necesidad de actuar de forma preventiva.
Esto obliga a reforzar las políticas de seguridad en los centros de trabajo.
Concienciación y control, claves para el futuro
La advertencia sindical busca impulsar una mayor vigilancia sobre este riesgo. La combinación de normativa, medición y actuación preventiva es fundamental.
En este contexto, CCOO alerta del riesgo del gas radón en el trabajo y exige mediciones obligatorias como medida clave.
El reto será garantizar su cumplimiento y proteger eficazmente a los trabajadores.
Al ser invisible, inodoro e insípido, el radón solo puede detectarse mediante mediciones técnicas prolongadas, ya que sus niveles cambian según las estaciones y las horas del día, lo que dificulta saber cuál es la exposición real en el ámbito laboral.
La normativa desde 2025 exige a las empresas evaluar este riesgo y aplicar medidas como ventilación, sellado o reformas, consolidando el radón como un desafío creciente en la seguridad laboral de todo el país.












