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sábado, enero 28, 2023

Frank: una lucha real contra el tráfico ilegal de animales

¿Quién no conoce a Frank Cuesta y su programa “Wild Frank” ¿Quién ignora la triste historia de su ex mujer, Yuyee Ahora también es posible saber cómo vive este español en Tailandia y presenciar los rescates de animales de manos de los traficantes ilegales, su recuperación y liberación; una tarea a la cual dedica gran parte de su vida.

Antecedentes

Entre tareas domésticas como es cocinar, llevar a sus hijos al colegio o ayudarles a hacer la tarea, Frank ha optado por luchar contra uno de los grandes males de nuestro tiempo: el tráfico ilegal de animales salvajes.

Frank se auto define como un entrenador de tenis al que le molan los animales, por algo estudió veterinaria y se especializó en herpetología (el estudio de los reptiles). Esta pasión se vio ampliamente colmada cuando tras truncarse su carrera tenística y hacer el curso de entrenador, se mudó a Tailandia para poner su propia escuela de tenis.

Allí conoció a Yuyeé su ex mujer, una ex modelo, actriz y cantante que compartía su amor por los animales y con la cual tiene 5 hijos. Juntos se dedicaron a combatir el tráfico de animales y a rescatarlos, con el fin de devolverlos a su ámbito natural.

Frank ha denunciado siempre, que la condena por tráfico de cocaína (una cantidad equivalente a 35 céntimos de euro que jamás fue presentada durante el juicio) de 15 años que Yuyeé cumple en Tailandia, es consecuencia directa de su trabajo como rescatistas y de su lucha frontal contra la ilegalidad y el maltrato a los animales.

Ha pedido ayuda a las autoridades españolas y a todos lo que pudieran o quisieran ayudarle a revertir esta situación y sacar a la madre de sus hijos de la cárcel, pero hasta ahora, salvo honrosas excepciones, su lucha es en solitario, con el apoyo incondicional de sus seguidores.

En cuanto a su carrera en la TV, ésta comenzó de manera fortuita; ayudar a los integrantes de un programa televisivo con una serpiente acabó en una oferta de trabajo: allí nació “Frank de la jungla”. Luego vinieron “Natural Frank (primero auto producida y luego como programa). Hoy es “Wild Frank”, que desde noviembre presenta su nueva versión: “Al Rescate”.

El tráfico ilegal: un negocio millonario

Tras años de lucha prácticamente en solitario contra las mafias de traficantes, Frank fundó junto a tres socios una asociación que tiene por objetivo defender los derechos de los animales y todo cuanto esto implica: denuncias de maltratos, rescate, recuperación y liberación de ejemplares y sendos programas de educación para prevenir esta problemática.

Es fundamental tener en cuenta que las selvas del sudeste asiático son uno de los sitios con mayor biodiversidad del mundo y que en esa zona si bien hay algunas prohibiciones estrictas en cuanto a la captura y venta de determinadas especies, sigue siendo el sitio desde donde salen con rumbo a los países rico, miles de animales salvajes para zoo particulares o como mascotas.

Este negocio mueve muchos millones de euros cada año. El problema es que cada euro que se paga por un espécimen capturado de manera ilegal, es una contribución a la pérdida de libertad de los siguientes.

Frank y los rescates

En Wild Frank “Al Rescate” es posible comprobar que tanto Frank como su compañero Pitu, son capaces de jugarse la vida por liberar a un animal: desde largas esperas tras la pista de un “chivatazo” que acaba en la recuperación de un pequeñísimo gibón, hasta cambiar un tractor (comprado con fondos de la asociación) por la libertad de un elefante.

A lo largo de cada capítulo se ven escenas que resultan desgarradoras, pero que el presentador no duda en mostrar, para concientizar del sufrimiento que padecen muchísimos animales en manos de gente inescrupulosa y que la oferta depende de que haya demanda.

Frank muestra los mercados de animales donde estos se venden al mejor postor y son la primera escala para el tráfico ilegal, personas que compran mascotas exóticas (ellos o sus hijos) y luego no saben qué hacer con ellas, animales que viven en las peores condiciones, ante la inacción de las autoridades o traficantes que quitan las crías a sus madres (a veces a costa de la vida de sus progenitoras) para comercializarlas.

También denuncia que existen creencias, muchas de ellas de origen chino, que sostienen que la fuerza interior de un animal puede pasar a un ser humano o que determinadas partes del mismo tienen usos medicinales.

Por ello es posible comprar botellones de alcohol con animales dentro (desde gekos y pangolines a cobras reales) o bilis de osos que se extrae diariamente a ejemplares cautivos y se vende como afrodisíaco.

Estas prácticas se están tratando de combatir internamente mediante programas educativos, pero los turistas también suelen comprar estos artículos como novedad, suvenir o “para probar”, con lo cual contribuyen directamente a que el círculo vicioso continúe.

Se puede comprobar que en pleno siglo XXI hay animales que son usados para trabajar, como elefantes que arrastran troncos o llevan gente sobre sus lomos y monos que hacen lo que les ordenan, a base de entrenamiento golpizas mediante o madres nodrizas que pasan toda su vida dentro de una jaula, en condiciones crueles y precarias, con el único fin de que críen y sus bebés puedan ser vendidos.

Concientizar, difundir y educar

Una de las principales denuncias de Frank es que los animales han nacido para ser salvajes y necesitan unas condiciones de vida particulares, según su espacie. Por tanto, el presentador se pregunta: ¿qué pintan un pangolín o un gibón o un erizo como mascota y para colmo, en la otra punta del mundo de su hábitat natural?

Y es que mientras haya personas que paguen para montar en un elefante, para sacarse fotos junto a un tigre o tener una mascota súper exótica de la cual presumir delante de las amistades, seguirá existiendo el tráfico ilegal.

Sin dudas esta es una nueva faceta del controvertido presentador, que nos da la posibilidad de conocer más a fondo, a un hombre entregado a una causa para la que no pide dinero, sino solamente que se sea consecuente cuando se dice querer a los animales y no se contribuya ni pasiva ni activamente a que esta situación siga existiendo.

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