Estereotipia animal: ¿qué es y porqué existe?

  • “A principios de esta semana Frank Cuesta planteó un tema poco conocido en las redes sociales. Muchas personas alababan un video en el que se veía a dos elefantes “disfrutando” de la música de una violinista, cuando en realidad estaban confinados en un espacio con alambradas electrificadas y sus movimientos correspondían a algo llamado estereotipia”

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¿Qué es la estereotipia?

Los comportamientos estereotipados o comportamientos repetitivos anormales son causados en última instancia por entornos artificiales que no les permiten a los animales satisfacer sus necesidades normales de comportamiento, esto significa que desarrollan determinados comportamientos que en libertad les serian completamente ajenos.

Está demostrado que todos estos comportamientos son causados por la frustración de los patrones de comportamiento natural, por el deterioro de la función cerebral o por los intentos repetidos e infructuosos de conseguir un objetivo, por ejemplo: escapar.

Los casos más conocidos de este tipo de disfunción en animales que carecen de libertad pueden ser muchos, pero aquí resumiremos los más comunes y conocidos, por quienes trabajan en zoológicos, circos o tienen animales salvajes como mascotas.

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Estereotipias más comunes

Caminar sin descanso

Caminar continuamente hacia adelante y hacia atrás o en un círculo, siguiendo siempre el mismo camino es uno de los comportamientos más fáciles de percibir. Una vez que definen una ruta en el suelo suelen volver sobre sus pasos una y otra vez prácticamente sin detenerse.

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Esta disfunción del comportamiento es muy grave y demuestra que el animal se siente constreñido y es muy común verla en los grandes felinos que viven en jaulas: leones, panteras tigres, etc., además de muchos otros cánidos como lobos, coyotes, etc.

Lamido o mordido de barrotes

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El lamido, chupado o mordido continuo tanto de paredes, barrotes, puertas u otros lugares del recinto, son una muestra muy clara de este tipo de comportamiento que suelen experimentar las jirafas, los primates, los simios y muchos roedores, cuando se hallan confinados.

Torsión del cuello

A menudo hay especímenes que recurren a una torsión del cuello brusca de un lado al otro, moviéndola cabeza alrededor de los hombros o doblándola hacia atrás y a menudo combinando este comportamiento con algún tipo de estimulación. Suele ser visto en llamas, jirafas, osos y algunos primates.

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Balanceo de la cabeza

De pie en un lugar el animal balancea la cabeza y los hombros, incluso el cuerpo entero, de lado a lado, moviendo la cabeza hacia arriba y hacia abajo, o con un tipo de movimiento específico y recurrente, esta es una estereotipia que suelen experimentar los osos y los elefantes.

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Balanceo del torso

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El animal se sienta en general en un rincón apartado y a veces abrazándose las extremidades comienza a balancear el torso adelante y atrás. Esto puede hacerlo en silencio o acompañado de gritos que inconfundiblemente son de miedo. Es un comportamiento muy común entre los monos en cautiverio.

Distintos grados de auto-mutilación

El estrés del cautiverio puede llevar a los animales a autoinfringirse diversos daños como morderse o masticar sus propias extremidades (mutilación de patas o cola), golpearse la cabeza contra una pared de forma repetitiva o por efecto de una situación de mucha ansiedad.

Otra de las variantes de esta estereotipia es la de acicalarse en exceso con el resultado de quitarse o arrancarse pelos o plumas, con la consiguiente herida dela piel. Ejemplos de esas situaciones se presentan en monos, osos, loros y grandes felinos.

Vomitar y/o regurgitar

Este tipo de situaciones extremas que pueden ocasionar la muerte de los animales, está considerada una forma de “bulimia” ya que los especímenes se auto provocan los vómitos o regurgitan lo que hayan comido. Si bien hay algunos casos en los que esta actitud se asocia con una dieta poco apropiada, en general los monos que la practican lo hacen por exceso de estrés.

Coprofilia y Coprofagia

Hay animales que de forma natural juegan con sus excrementos (coprofilia) o se los comen (coprofagia), la situación se dramatiza cuando estas situaciones se presentan en especímenes en los que estos comportamientos no solo no son normales sino que pueden causarles daño.

Se ha comprobado que muchos simios manchan con heces las paredes de sus recintos (propias o ajenas) o devoran los excrementos como forma de expresar su angustia y dolor, ya que estas actitudes les son ajenas en estado salvaje.

Una reflexión final

Los seres humanos además de ser falibles, tenemos la costumbre de ponernos como parámetros de comparación a la hora de ver comportamientos en los animales similares a los nuestros. Eso sucede a diario cuando decimos que a nuestro perro o gato “le falta hablar”, por ejemplo.

Eso no está mal, pero de ahí a creer que un animal en cautiverio es capaz de bailar al son de un violín o que comer excrementos es una “gracia” hay un abismo y con ello solo les hacemos un flaco favor y contribuimos indirectamente a la continuidad de su cautiverio.

Esta es la triste realidad que viven los animales salvajes en zoos, circos y demás sitios de confinamiento. Ningún animal salvaje merece estar entre rejas y sus comportamientos anómalos o estereotipias demuestran con creces, lo infelices que son.

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