112 investigadores para la campaña de España en la Antártida

Las novedades de esta edición incluyen un proyecto de astrobiología que ensayará en el suelo antártico un instrumento capaz de detectar biomoléculas. El objetivo es comprobar si este instrumento puede operar en otros suelos de similar complejidad como el de Marte. Se mantendrán, además, algunos proyectos iniciados en campañas anteriores en áreas como glaciología, ecología, geología, limnología (estudio de los ecosistemas acuáticos no marinos) y análisis de los suelos helados, lo que permitirá ampliar el conocimiento sobre las zonas polares, sobre todo en lo relacionado con el cambio climático y su influencia en los ecosistemas.

Otro proyecto que continúa es el «Estudio metagenómico de la comunidad de virus en ambientes lacustres antárticos», con el que investigadores españoles consiguen describir la compleja diversidad genética de los virus de los lagos de la zona, lo que no se había realizado nunca antes. Se mantienen igualmente las investigaciones «Interacción parásito-hospedador y respuesta inmune en tres especies de pingüinos antárticos», cuyo objetivo es analizar la relación que existe entre cambio climático e incremento de parásitos en la comunidad de pingüinos, y «Estado sanitario de fócidos y otáridos en Península Antártica: impacto de la actividad humana e influencia del gradiente», que analiza el estado de focas y leones marinos porque constituyen bioindicadores excelentes del impacto de la actividad humana en la zona.

Una iniciativa fundamental

Comprender las interacciones existentes entre las regiones polares y el resto del planeta es «fundamental para poder afrontar el futuro», explicó la gestora del Programa de Investigación Polar del Ministerio de Ciencia e Innovación, Margarita Yela. «La observación que realizamos de la Antártida debe ser continua, sostenible, exhaustiva y a largo plazo», destacó.

La mayor parte de las instituciones participantes en esta campaña son españolas, aunque también están presentes organismos internacionales como el British Antarctic Survey o el Instituto Polar Japonés. Además, España da apoyo logístico fundamental en la Antártida a países como Bulgaria y acoge en sus instalaciones a investigadores procedentes de Alemania, Gran Bretaña, Japón, Argentina, Chile y Portugal, mientras que otros científicos españoles operan en bases de otros países, sobre todo de Chile y Argentina. El Ministerio dedicará 16,2 millones de euros en 2009 a nuevas infraestructuras relacionadas con las instalaciones antárticas, así como a su mantenimiento y apoyo tecnológico.

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Tanto la Base Antártica Española (BAE) «Gabriel de Castilla» como la BAE «Juan Carlos I» y el buque oceanográfico «Hespérides» tienen estatus de instalaciones científico-tecnológicas singulares (ICTS). Este buque tiene una función sobre todo científica (toma de datos y análisis de materias como la circulación oceánica). Por su parte, el buque oceanográfico «Las Palmas» es una infraestructura de apoyo a las ICTS y tiene gran importancia porque garantiza la logística en las diferentes actividades. De este modo, permitirá movilizar a 150 investigadores o técnicos a lo largo de la campaña, detalló Ciencia e Innovación.

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