Iguales cambios genéticos marcaron la ecolocación de delfines y murciélagos

Los autores describen en su trabajo cómo delfines y murciélagos han desarrollado la misma forma en las células pilosas del oído interior que permiten utilizar la ecolocación: detectar obstáculos que no pueden ver o seguir a la presa produciendo un ruido de alta frecuencia y escuchar el eco de vuelta.

Según explica Stephen Rossiter, responsable del estudio, «el mundo natural está lleno de ejemplo de especies que han desarrollado características similares de forma similar, como los colmillos de elefantes y morsas. Sin embargo, se suele asumir que la mayoría de las ‘características convergentes’ han aparecido por cambios diferentes en el ADN de los animales. Nuestro estudio muestra que esta habilidad complejísima de ecolocación ha evolucionado en realidad por cambios genéticos idénticos en murciélagos y delfines».

Rossiter apunta que el descubrimiento representa un ejemplo ‘sin precedentes’ de la convergencia entre dos animales muy diferentes y sugiere que futuros estudios podrían desvelar más similitudes genéticas entre especies que los científicos no hubieran imaginado.

«Nos sorprendió la fuerza de la evidencia de convergencia entre estos dos grupos de mamíferos y, en relación a esto, por el número de cambios convergentes que descubrimos en el ADN», añade el investigador.

Los investigadores se centraron en la secuencia del gen Prestin, que describe una proteína clave que se encuentra en las células pilosas del oído interior de todos los mamíferos. Descubrieron que este gen muestra los mismos cambios en murciélagos y delfines, unos resultados que también señalan con claridad cómo se han acumulado con el paso del tiempo los cambios genéticos.

La proteína prestin dirige la vibración de las células pilosas en respuesta al sonido. Es posible que los cambios genéticos observados en murciélagos y delfines permitan vibraciones más rápidas y, por ello, la mayor frecuencia de audición que se necesita para la ecolocación.

«El hecho de que estos mismos cambios genéticos se produjeran dos veces en la naturaleza sugiere que podría existir un número limitado de rutas evolutivas para la audición de alta frecuencia en los mamíferos», concluye Rossiter.

andaluciainvestiga.com

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