El cambio climático y los mastodontes

Es la conclsuión un artículo publicado en Proceedings por un equipo internacional de investigadores que está revisando las estimaciones existentes sobre la edad de fósiles de mastodontes americanos mediante nuevas dataciones de radiocarbono.

El Ártico y subártico fueron hogares temporales para los mastodontes americanos hace 125.000 años, sólo cuando el clima era cálido. La glaciación posterior les diezmó y obligó a desplazarse al sur, donde terminaron extinguiéndose hace unos 10.000 años.

Es la conclsuión un artículo publicado en ‘Proceedings’ por un equipo internacional de investigadores que está revisando las estimaciones existentes sobre la edad de fósiles de mastodontes americanos mediante nuevas dataciones de radiocarbono.

Las estimaciones existentes de la edad de fósiles de mastodontes americanos indican que estos parientes extintos de los elefantes vivían en el Ártico y subártico cuando la zona estaba cubierta por capas de hielo, una cronología que está en desacuerdo con lo que los científicos saben sobre el hábitat preferido de los grandes animales: bosques y humedales con hojas para comer.

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Los nuevos hallazgos también indican que los mastodontes sufrieron una extinción local varias decenas de miles de años antes de cualquier colonización humana o el inicio de los cambios climáticos del final de la edad de hielo unos 10.000 años atrás, cuando se encontraban entre las 70 especies de mamíferos que desaparecieron en América del Norte.

«Los científicos han estado tratando de reunir información sobre estas extinciones durante décadas», recuerda Ross MacPhee, conservador del Departamento de Mastozoología del Museo Americano de Historia Natural y coautor del artículo. «¿Fue el resultado de la caza excesiva de las primeras personas en América del Norte? ¿Fue el rápido calentamiento global al final de la edad de hielo? ¿Todos estos grandes mamíferos vivieron un dramático decrecimiento debido a un complejo conjunto de factores?», plantea.

A lo largo de finales del Pleistoceno, entre aproximadamente hace 10.000 y 125.000 años, el mastodonte americano (‘Mammut americanum’) se generalizó y ocupó muchas partes de América del Norte continental, así como lugares periféricos de zonas tropicales de Honduras y la costa ártica de Alaska. Los mastodontes fueron exploradores que dependían de las plantas leñosas y vivían en los bosques de coníferas o mixtos con pantanos en tierras bajas.

«Los dientes de los mastodontes fueron eficaces para pelar y triturar ramas, hojas y tallos de arbustos y árboles, por lo que parece poco probable que fueran capaces de sobrevivir en las regiones cubiertas de hielo de Alaska y Yukón durante el último periodo completo de los glaciares, como ha sugerido la datación de fósiles anterior», subraya Grant Zazula, paleontólogo en el Programa de Paleontología Yukón y autor principal del nuevo trabajo.

ESTUDIO DE FÓSILES

El equipo de investigación utilizó dos tipos de datación precisa por radiocarbono en una colección de 36 dientes fósiles y huesos de mastodontes americanos de Alaska y Yukón, la región conocida como el este de Beringia. Los métodos de datación, realizados en la Universidad de Oxford y la Universidad de California, Irvine, en Estados Unidos, están diseñados para centrarse solamente en el material de colágeno óseo.

La investigación reveló que todos los fósiles eran mayores de lo que se pensaba, con la mayoría sobrepasando los 50.000 años, el límite efectivo de la datación por radiocarbono. Al tener en cuenta las preferencias de hábitat del mastodonte y otra información ecológica y geológica, los resultados indican que los mastodontes probablemente sólo vivieron en el Ártico y subártico durante un tiempo limitado hace unos 125.000 años, cuando se establecieron los bosques y los humedales y las temperaturas eran tan calientes como hoy en día.

«La residencia de los mastodontes en el norte no duró mucho tiempo», apunta Zazula. «El restablecimiento de las condiciones glaciales frías y secas, junto con el avance de los glaciares continentales alrededor de 75.000 años atrás, arrasó eficazmente sus hábitats. Los mastodontes desaparecieron de Beringia, y sus poblaciones se desplazaron a zonas mucho más al sur, donde en última instancia sufrieron una extinción completa hace unos 10.000 años«, detalla.

Este trabajo tiene varias implicaciones: los investigadores saben que los perezosos terrestres gigantes, los camellos americanos y los castores gigantes migraron así, pero todavía están investigando qué otros grupos de animales podrían haber seguido este curso. El nuevo informe también sugiere que los seres humanos no podrían haber estado implicados en la extinción local de los mastodontes en el norte hace 75.000 años, ya que aún no habían cruzado el istmo de Bering desde Asia.

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