El animal más rápido del mundo es el halcón peregrino cuando cae en picado, y el guepardo si hablamos de correr. Pero las cifras más repetidas de ambos no están medidas en libertad. Guinness World Records atribuye al peregrino 320 km/h en un picado de caza, y aclara que es una velocidad estimada en condiciones ideales, no medida.
Esa diferencia entre medir y estimar explica casi todo lo que se lee sobre este tema. Por eso esta pieza va animal por animal y dice, en cada caso, de dónde sale el número.
El halcón peregrino: 320 km/h estimados, 389 discutidos, 80 medidos
Hay tres cifras para la misma ave, y conviene no mezclarlas.
La primera son los 320 km/h que recoge Guinness como velocidad terminal estimada. La segunda, los 389 km/h que aparecen en muchos rankings como récord. Salen de un halcón llamado Frightful, propiedad del halconero Ken Franklin, que en 1999 lo soltó desde una avioneta Cessna 172 a 5.182 metros de altura. Guinness los recoge como una velocidad registrada en esos experimentos, no verificada de forma independiente, y advierte de que algunos ornitólogos cuestionan las pruebas porque no reproducen lo que pasa en la naturaleza.
La tercera cifra es la más modesta y la única que procede de un estudio revisado por expertos. Ponitz y su equipo publicaron en 2014 en PLoS ONE el seguimiento de 35 picados de halcones entrenados, grabados con cámaras estéreo de alta velocidad. Según la nota de prensa del estudio, los picados medidos llegaron a unos 80 km/h (50 millas por hora). Los 320 km/h aparecen en ese trabajo solo como afirmación general, no como dato propio.
El peregrino, además, vive en España: es un ave residente que cría en cortados y acantilados, y también en edificios de algunas ciudades. Ningún organismo español publica una velocidad propia para él, así que no hay una cifra oficial para España.
El guepardo: 101 km/h en una pista
En tierra firme el récord es del guepardo. La marca mejor documentada es la de Sarah, una hembra de 11 años vinculada al zoo de Cincinnati (Estados Unidos). El 20 de junio de 2012 recorrió 100 metros en 5,95 segundos, según Guinness World Records. Equivale a 101 km/h, con salida parada y en una pista certificada por la federación estadounidense de atletismo.

Es un récord cronometrado, y eso le da solidez. Pero es el de un animal en cautividad en una pista, no el de un guepardo cazando en la sabana. Cifras superiores, como los 104,6 km/h que circulan en divulgación, no cuentan con ninguna fuente que las respalde.
El guepardo es un velocista, no un corredor de fondo. Por eso compararlo con razas de perro como el galgo tiene sentido solo en distancias breves.
En el aire: un murciélago, con matices
Fuera del picado de las aves, el récord que recoge Guinness para un mamífero en vuelo es de un murciélago. El murciélago de cola libre brasileño alcanzó 160 km/h (44,5 metros por segundo) en un estudio de McCracken y su equipo publicado en Royal Society Open Science en noviembre de 2016.
Los investigadores pusieron radiotransmisores a siete ejemplares de la cueva Frio Bat Cave, en Texas, y los siguieron desde una avioneta en julio de 2009. El matiz importa: es velocidad sobre el suelo, con el viento a favor o en contra incluido. La velocidad mediana de esos murciélagos fue de solo 5,7 metros por segundo, unos 20 km/h. Guinness recoge el récord y avisa de que las ráfagas de viento y la gravedad, por ejemplo en un descenso, pueden haber influido.

En el mar: el mito del pez vela
Es el caso en que más se ha exagerado. Durante décadas se repitió que el pez vela y el marlín superaban los 100 km/h, con cifras de 109 a 130 km/h. Nadie las había medido. Procedían, en buena parte, de registros de pescadores.
Svendsen y su equipo lo revisaron en 2016 en Biology Open. Calcularon la velocidad máxima posible a partir de lo rápido que se contraen los músculos del pez y de la distancia que avanza con cada coletazo. El resultado para el pez vela fue de 8,3 metros por segundo, unos 30 km/h. Para la barracuda estimaron 6,2 m/s; para un atún pequeño, 5,6, y para el dorado, 4,0.
Los autores consideran las cifras antiguas casi seguro exageradas y concluyen que el pez vela no puede pasar de 10 a 15 metros por segundo. Por encima de esa velocidad aparece la cavitación: se forman burbujas de vapor junto a las aletas que dañan los tejidos. También es una estimación, aunque basada en fisiología y no en relatos.
Los récords, de un vistazo
| Medio | Animal | Velocidad | Cómo se obtuvo |
|---|---|---|---|
| Aire, en picado | Halcón peregrino | 320 km/h | Estimada (Guinness) |
| Aire, en picado | Halcón peregrino | 389 km/h | Experimento desde avioneta, discutido |
| Aire, en picado | Halcón peregrino | ~80 km/h | Medida en estudio (Ponitz, 2014) |
| Aire, mamífero | Murciélago de cola libre brasileño | 160 km/h | Medida sobre el suelo, con viento (2016) |
| Tierra | Guepardo | 101 km/h | Cronometrada en cautividad (2012) |
| Agua | Pez vela | ~30 km/h | Estimada por fisiología (2016) |
Por qué circulan cifras infladas
Hay tres razones que se repiten. Un número llamativo se copia de web en web sin que nadie vuelva a la fuente. Una estimación teórica acaba presentada como medición. Y un experimento en condiciones artificiales, como soltar un halcón desde una avioneta, se convierte en el récord de la especie.
Medir la velocidad de un animal salvaje es difícil. Hace falta seguirlo sin alterarlo, en el momento exacto de su máximo esfuerzo y con instrumentos fiables.
La velocidad es solo uno de los récords del reino animal. En el extremo opuesto está el animal más lento, y otras listas recogen hasta cuántos años puede vivir cada especie, los mamíferos más dormilones u otros extremos de la biología, como los animales sin cerebro.









