Aparece una franja marrón “continental” entre el océano Atlántico y África, y no es una buena señal

Publicado el: 12 de enero de 2026 a las 15:07
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Mapa satelital del océano Atlántico con un cinturón de polvo sahariano en suspensión extendiéndose desde África hacia el Caribe.

La gran mancha marrón que aparece en imágenes satelitales del Atlántico tropical y traza una banda entre la costa occidental de África y el Caribe no es un vertido de petróleo ni un episodio aislado. Es sargazo (Sargassum), un alga parda flotante que, en determinadas condiciones, deja de dispersarse y pasa a concentrarse en una estructura estacional conocida como Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico. Los científicos llevan más de una década observándolo con regularidad desde el espacio, con picos especialmente intensos en primavera y verano. 

En mayo de 2025, distintos recuentos y estimaciones basadas en satélite situaron la biomasa acumulada en el Atlántico y el Caribe en torno a los 38 millones de toneladas, una cifra por encima del máximo anterior de 2022 y suficiente para convertir el fenómeno en un problema ambiental y económico transnacional. 



Qué es exactamente esa franja marrón

El sargazo es una macroalga que flota en superficie y puede actuar como hábitat para peces y otros organismos cuando aparece en cantidades moderadas. El salto cualitativo llega cuando las masas se multiplican y se desplazan en grandes agregaciones que atraviesan el Atlántico. La NASA describe este patrón como una banda que, desde 2011, reaparece casi cada año y puede extenderse desde África hasta el golfo de México. 

El seguimiento por satélite resulta clave porque el fenómeno tiene escala oceánica y evoluciona rápido. Sistemas como el Sargassum Watch System (SaWS) de la Universidad del Sur de Florida publican boletines y productos de vigilancia periódicos que combinan observación remota y estadística histórica para anticipar riesgos de llegada a costa en el Caribe y el golfo. 



Por qué ha crecido tanto en los últimos años

No hay una sola causa y esa es precisamente la señal de alarma. La literatura científica y los equipos de vigilancia apuntan a una combinación de factores que se refuerzan entre sí.

Calentamiento del océano. Aguas más cálidas y estaciones largas favorecen la productividad biológica y sostienen el crecimiento en superficie, especialmente si hay nutrientes disponibles.

Aporte extra de nutrientes. Varios trabajos y comunicados académicos señalan como fuentes probables la descarga de grandes ríos, la deposición atmosférica y la dinámica oceánica que eleva nutrientes desde capas profundas. Un estudio difundido por la Universidad del Sur de Florida subraya el papel de los nutrientes como palanca del sistema, aunque reconoce que la variabilidad del cinturón y sus mecanismos aún no se comprenden del todo.

Vientos y corrientes. Cuando los patrones de circulación empujan el sargazo hacia el oeste, el problema deja de ser oceánico y se convierte en costero. Ahí aparece el segundo tramo del impacto, el que se ve y se huele.

Qué ocurre cuando llega a costa

La descomposición es el punto crítico. Cuando el sargazo se acumula en playas o queda atrapado en aguas someras, empieza a degradarse y puede consumir oxígeno en el agua, alterando condiciones para peces e invertebrados y afectando praderas marinas y arrecifes por sombreado y enterramiento.

El efecto en salud pública no es menor. En episodios de arribazón masiva, la materia orgánica en putrefacción puede liberar gases irritantes y generar molestias respiratorias, además del impacto directo sobre el uso recreativo de playas. Organismos públicos en Estados Unidos, como la NOAA, encuadran estas arribazones como eventos que complican la vida de comunidades costeras por su efecto sobre fauna, artes de pesca y turismo. 

El coste logístico también escala rápido. Retirar algas húmedas y mezcladas con arena exige maquinaria, transporte y gestión posterior, con un dilema añadido. El residuo puede contener contaminantes o cargas variables, lo que dificulta su valorización sistemática.

Una señal útil para entender el océano (y un aviso incómodo)

La frecuencia es la mala noticia. Que el cinturón vuelva y que los máximos se repitan sugiere un Atlántico tropical más propicio para este tipo de proliferaciones, algo coherente con un marco de cambio climático y presión de nutrientesen cuencas y costas.

La lectura científica es más sobria que el titular fácil. El sargazo no “anuncia” un único desastre, pero sí funciona como un indicador visible de desequilibrios en el sistema océano-atmósfera y en la relación tierra-mar. La NASA lo resume sin dramatismo al constatar que el cinturón se ha convertido en un rasgo recurrente del Atlántico tropical desde 2011 y que su magnitud puede marcar récords mensuales en años concretos. 

Qué se puede hacer (y qué no)

No existe un “botón de apagado” para una floración de escala continental. Las políticas más realistas se mueven en tres planos.

Vigilancia y anticipación. Mejorar la resolución y el acceso público a mapas, índices y modelos de deriva para que autoridades y sectores económicos activen planes antes de que el problema entre en la playa. Iniciativas como SaWS o el Sargassum Tracker de CARICOOS van en esa dirección, con actualizaciones y productos operativos. 

Gestión en costa. Retiradas rápidas y ordenadas que minimicen el enterramiento de arena y la exposición de trabajadores y población. La NOAA detalla esfuerzos de respuesta y muestreo para evaluar impactos y orientar decisiones locales. 

Prevención a medio plazo. Reducir presiones estructurales que alimentan el sistema, especialmente las ligadas a nutrientes. Esto no elimina el sargazo, pero puede influir en el “combustible” disponible cuando se combinan calor, luz y circulación favorable.

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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