Naturaleza

El estudio que demuestra que las mascotas mejoran la salud emocional según la ciencia

Una investigación de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), la Fundación Affinity y FAADA confirma que perros y gatos desempeñan un papel esencial en el bienestar psicológico de personas en situación de vulnerabilidad, aportando compañía, estabilidad y apoyo emocional.

El estudio que demuestra que las mascotas mejoran la salud emocional según la ciencia

El estudio que demuestra que las mascotas mejoran la salud emocional y corrobora los beneficios psicológicos derivados del contacto animal en colectivos vulnerables fue realizado por la UAB. La investigación demuestra que perros y gatos aportan estabilidad emocional fundamental a las personas desamparadas.

Casi la totalidad de los encuestados sitúa a su compañero peludo como la principal fuente de afecto diario. Cuidar cotidianamente de un ser vivo proporciona seguridad, estimula, mitiga ansiedades y combate directamente el aislamiento social.

El informe enfatiza que estos vínculos afectivos complementan las redes humanas sin pretender sustituirlas. La presencia incondicional de una mascota fortalece la autoestima, infunde seguridad física y ayuda a sobrellevar situaciones de vulnerabilidad grave.

Los especialistas sugieren adaptar la asistencia pública para evitar que las personas deban renunciar a sus animales a la hora de acceder a refugios. Reconocer institucionalmente esta unión permitirá diseñar políticas de inclusión social mucho más empáticas y eficaces.

El estudio que demuestra que las mascotas mejoran la salud emocional con datos científicos

La investigación, publicada en la revista científica Frontiers in Psychology, ha sido desarrollada por la Cátedra Fundación Affinity de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) junto con la Fundación FAADA. Para realizar el trabajo, los investigadores analizaron las experiencias de un centenar de personas vulnerables, con edades comprendidas entre los 19 y los 80 años.

El objetivo era comprender hasta qué punto los animales de compañía influyen en el bienestar emocional de colectivos especialmente expuestos a la soledad o la exclusión social, entre ellos personas sin hogar y víctimas de violencia de género. Los resultados muestran que el vínculo con perros y gatos constituye mucho más que una simple relación de compañía.

Los autores destacan que los animales ofrecen apoyo emocional, contacto físico, estabilidad y seguridad, aspectos especialmente relevantes cuando otras redes familiares o sociales son inexistentes o muy limitadas.

Las mascotas se convierten en un apoyo emocional imprescindible

Uno de los datos más contundentes del estudio indica que nueve de cada diez participantes consideran que su mascota representa la principal fuente de apoyo emocional y afectivo en su vida cotidiana.

Además, el 91 % afirma que prefiere permanecer junto a su perro o gato cuando atraviesa momentos de tristeza, ansiedad o enfado, lo que demuestra la capacidad de estos animales para proporcionar tranquilidad y reducir el estrés emocional.

Otro resultado especialmente significativo revela que el 90 % encuentra en el cuidado diario de su mascota un motivo para levantarse cada mañana, aportando rutina, responsabilidad y un fuerte sentimiento de utilidad que favorece su bienestar psicológico.

La relación con los animales ayuda a combatir la soledad

El estudio también pone de manifiesto el enorme impacto que tiene la compañía animal frente al aislamiento social. Para muchas personas participantes, su perro o gato constituye el único vínculo estable y permanente que mantienen en su vida.

De hecho, el 71 % asegura que, incluso si todas las personas les abandonaran, su mascota seguiría permaneciendo a su lado. Esta percepción de fidelidad e incondicionalidad fortalece la autoestima y reduce la sensación de abandono que sufren muchos colectivos vulnerables.

Según explica Jaume Fatjó, investigador del Departamento de Psiquiatría y Medicina Legal de la UAB, los animales proporcionan formas de ayuda que incluyen compañía, afecto y consuelo emocional cuando otras fuentes de apoyo simplemente no existen.

Las mascotas complementan, pero no sustituyen, las relaciones humanas

Los investigadores subrayan que los animales de compañía no reemplazan el apoyo de familiares, amigos o profesionales, sino que forman parte de una red de apoyo complementaria que puede resultar decisiva en momentos de especial vulnerabilidad.

La convivencia con un perro o un gato favorece la creación de rutinas, aumenta la sensación de seguridad y proporciona estabilidad emocional. Todo ello ayuda a afrontar con mayor fortaleza situaciones complejas como la exclusión social, la violencia o la falta de vivienda.

Los autores consideran que este vínculo humano-animal merece un mayor reconocimiento dentro de los programas de atención social, ya que puede convertirse en un recurso de gran valor para mejorar la calidad de vida de miles de personas.

La investigación abre la puerta a nuevas políticas sociales

La directora de la Fundación AffinityIsabel Buil, destaca que los resultados aportan una base científica que ya está sirviendo para orientar nuevas formas de intervención social y promover políticas públicas que tengan en cuenta a los animales de compañía.

Muchas personas vulnerables encuentran dificultades para acceder a determinados recursos asistenciales cuando conviven con una mascota. Los investigadores consideran necesario avanzar hacia modelos de atención que permitan mantener ese vínculo, evitando que deban elegir entre recibir ayuda o permanecer junto a su animal.

El estudio también invita a seguir investigando el impacto que la convivencia con mascotas puede tener sobre la salud mental, la inclusión social y el bienestar emocional de diferentes colectivos.

La ciencia confirma el enorme valor del vínculo entre personas y animales

Las conclusiones de este trabajo refuerzan una creciente evidencia científica: convivir con animales de compañía aporta beneficios que van mucho más allá del entretenimiento o la compañía cotidiana.

Los perros y gatos ayudan a reducir la sensación de soledad, favorecen el equilibrio emocional y ofrecen apoyo constante en momentos difíciles. Para muchas personas representan un elemento clave para mantener la esperanza, la motivación y la estabilidad psicológica.

Los investigadores concluyen que reconocer el papel de las mascotas en la salud emocional permitirá diseñar estrategias sociales y sanitarias más eficaces, especialmente dirigidas a quienes afrontan situaciones de mayor vulnerabilidad.

Perros y gatos desempeñan un papel esencial

El estudio que demuestra que las mascotas mejoran la salud emocional confirma que el vínculo entre personas y animales tiene un impacto real sobre el bienestar psicológico y la calidad de vida. La investigación pone cifras a una realidad que muchas personas experimentan cada día: un perro o un gato pueden convertirse en el principal apoyo emocional cuando faltan otros vínculos.

Las conclusiones de este trabajo abren nuevas oportunidades para integrar a los animales de compañía en las políticas de inclusión y atención social, reconociendo que cuidar de este vínculo también significa cuidar de las personas.

El estudio que demuestra que las mascotas mejoran la salud emocional en 15 segundos

¿El estudio que demuestra que las mascotas mejoran la salud emocional qué concluye?

Concluye que los animales de compañía representan una fuente fundamental de apoyo emocional para muchas personas vulnerables y mejoran significativamente su bienestar psicológico.

¿Quién ha realizado la investigación?

El estudio ha sido elaborado por la Cátedra Fundación Affinity de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) junto con la Fundación FAADA y publicado en la revista Frontiers in Psychology.

¿Qué beneficios aportan las mascotas a las personas vulnerables?

Aportan compañía, reducen la sensación de soledad, ofrecen apoyo emocional, favorecen la estabilidad psicológica y ayudan a mantener rutinas y motivación diaria.

¿Las mascotas sustituyen a las relaciones humanas?

No. Los investigadores explican que constituyen un apoyo complementario dentro de la red social de las personas, especialmente cuando otros vínculos son insuficientes o inexistentes.

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