Indonesia vuelve al océano profundo del norte de Sulawesi con OceanX y cartografía montes submarinos a 4.500 metros. La agencia estatal BRIN presenta indicios preliminares de interés geológico y biológico y asegura que los datos quedarán en el repositorio científico nacional bajo supervisión de seguridad
Indonesia ha reactivado una misión de investigación en aguas profundas en su Zona Económica Exclusiva (ZEE) frente a Sulawesi del Norte, en colaboración con OceanX y a bordo del buque OceanXplorer. El programa, que forma parte de la cooperación OceanX BRIN en 2025, ha realizado cartografías y observaciones hasta 4.500 metros y ha comunicado “hallazgos iniciales” que abarcan desde rasgos del fondo marino hasta señales de presencia de megafauna, según el relato difundido por la propia Agencia Nacional de Investigación e Innovación (BRIN, por sus siglas en indonesio) y medios locales.
El foco declarado de esta primera etapa es la caracterización de montes submarinos (seamounts) como hábitats potencialmente críticos para la biodiversidad de profundidad, con la intención de definir criterios de “ecosistemas marinos vulnerables”. BRIN sitúa la operación en un objetivo más amplio de conocimiento de su espacio marítimo, al subrayar que una parte mayoritaria de sus aguas profundas sigue sin explorar y, por tanto, con margen para nuevos hallazgos científicos.
La misión tiene además una dimensión política que trasciende la ciencia. La comunicación oficial insiste en que los datos y muestras quedarán bajo custodia nacional y se integrarán en el Repositorio Científico Nacional, un mensaje dirigido tanto a la comunidad investigadora como al debate sobre soberanía de los datos en expediciones internacionales. A ese mismo encuadre responde la presencia a bordo de equipos de seguridad vinculados a la Armada (Pushidrosal) y al Ministerio de Defensa, según BRIN, que presenta el dispositivo como garantía de que la operación se ajusta a los procedimientos de seguridad nacional.
En lo operativo, el equipo describe un trabajo por turnos para sostener la calidad de los registros, con planificación diaria, cartografías nocturnas y recogida de muestras y sedimentos en franjas tempranas, seguida de una identificación preliminar antes del envío al repositorio. La coordinación, subraya BRIN, busca integrar a geólogos y biólogos en una lectura común de la formación de los relieves y de la vida asociada.
OceanX, por su parte, enmarca la expedición en una campaña que se extiende de diciembre de 2025 a enero de 2026 y que se apoya en resultados del año anterior, cuando el equipo anunció la identificación de varios montes submarinos al norte de Sulawesi. La agencia estatal de noticias Antara también ha descrito el despliegue de herramientas de cartografía de alta resolución y vehículos de operación remota para estudiar procesos geológicos e hidrotermales y documentar biodiversidad a lo largo de la cadena de seamounts.
El principal vacío, por ahora, está en el detalle. La expresión “temuan tak terduga” (hallazgos inesperados) que recoge la cobertura local no se acompaña de un inventario público de especies, secuencias genéticas o localizaciones concretas, más allá de la referencia general a hallazgos geológicos y avistamientos de grandes organismos. Esa prudencia, habitual en campañas en curso, obliga a esperar a los análisis en laboratorio y a la validación por equipos nacionales para saber qué parte del material acaba en publicaciones científicas, qué relieve se da a los posibles nuevos registros biológicos y qué implicaciones tendrá para la gestión de la ZEE.


















