La criatura submarina más grande jamás vista: 34 metros y viva desde Napoleón

Publicado el: 2 de enero de 2026 a las 17:35
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Buzo junto al coral gigante Pavona clavus de 34 metros en las Islas Salomón

A solo unos 13 metros de profundidad, en aguas remotas de las Islas Salomón, un equipo de National Geographic se topó con lo que parecía un pecio. Cuando el buceador español Manu San Félix se acercó, descubrió otra cosa muy distinta: una colonia de coral Pavona clavus que se extiende 34 metros de ancho, 32 de largo y unos 5,5 metros de altura. Es, hasta donde sabemos, el coral individual más grande jamás registrado y puede verse desde el espacio.

Los científicos calculan que este organismo, al que ya muchos llaman “megacoral”, lleva creciendo al menos tres siglos y podría acercarse a los 500 años de edad. Es más largo que una ballena azul y ocupa una superficie similar a varias pistas de tenis juntas.



Un solo ser vivo, no un arrecife cualquiera

Aquí está una de las claves que más sorprende a los expertos. No se trata de un arrecife formado por muchas colonias diferentes, sino de un único organismo vivo de la especie Pavona clavus, compuesto por casi mil millones de pequeños pólipos clonados que actúan como si fueran un solo ser.

Dicho de forma sencilla. Cada pólipo es un diminuto animal marino que fabrica un esqueleto de carbonato cálcico y se va uniendo a sus vecinos. Con el tiempo, siglos en este caso, esa construcción colectiva acaba convirtiéndose en una especie de ciudad submarina donde encuentran refugio peces, crustáceos y multitud de invertebrados. Los científicos que lo midieron describen la colonia como un oasis de vida “palpitando de color” incluso cuando otros corales cercanos ya mostraban signos claros de degradación.



Por qué este coral está sano y muchos otros no

Mientras arrecifes próximos exhiben zonas blanqueadas y corales muertos, este gigante se mantiene en un estado de salud que sorprende. La explicación está, en buena parte, en dónde vive. El megacoral se sitúa en una franja de profundidad aproximada de 12 a 40 metros, en aguas algo más frías y protegidas por una pendiente submarina que lo resguarda de las temperaturas extremas de la superficie.

El ecólogo marino Eric Brown, experto del proyecto Pristine Seas, resume la escena como un “gran oasis de coral saludable” rodeado de zonas más dañadas. Según los investigadores, esa ubicación en un “punto dulce” del océano lo habría librado de los peores episodios de calor marino que han blanqueado arrecifes enteros en los últimos años.

Un símbolo en plena crisis global de los corales

El hallazgo llega en un momento delicado. Informes recientes señalan que más de tres cuartas partes de las áreas de arrecife del planeta han sufrido temperaturas capaces de provocar blanqueamiento en el último episodio global, y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza advierte de que un 44 % de las especies de corales de aguas cálidas están en riesgo de extinción.

Los corales apenas cubren alrededor del 1 % del fondo marino, pero sostienen al menos un 25 % de la vida del océano y contribuyen a la seguridad alimentaria de cientos de millones de personas. Si desaparecen, no solo se pierde un paisaje espectacular, también se resienten la pesca, el turismo y la protección natural frente a tormentas y oleajes que hoy amortiguan muchas barreras coralinas.

En este contexto, que una colonia gigantesca siga viva y sin signos de blanqueamiento se interpreta como una señal de resiliencia. Pero los científicos insisten en que no es invencible. El incremento de la temperatura del agua y la acidificación ligada al CO₂ ya están debilitando esqueletos de coral en todo el mundo, y este organismo no es una excepción.

Lo que se juega un país insular

Para las Islas Salomón, este megacoral es mucho más que una curiosidad científica. El ministro de Clima, Trevor Manemahaga, recuerda que el país depende en gran medida de los recursos marinos para sobrevivir y que sus arrecifes son pieza clave de la economía y de la cultura local. Por eso insiste en que el mundo entienda que se trata de “un lugar especial que debe ser protegido” y que el coral no puede ser explotado sin control.

El gobierno ha aprovechado el descubrimiento para reforzar sus planes de ampliar las áreas marinas protegidas en las provincias de Temotu y Makira, donde se encuentra esta colonia, hasta cubrir unos 27.400 kilómetros cuadrados. La meta es avanzar hacia el objetivo internacional de proteger al menos el 30 % del océano, en un planeta donde hoy solo alrededor de un 8,4 % de las aguas marinas cuenta con algún tipo de protección oficial.

Qué tiene que ver esto contigo

Puede parecer un asunto lejano, algo que ocurre en un punto diminuto del mapa del Pacífico. Pero lo que pasa en esa “catedral submarina” está conectado con decisiones cotidianas en cualquier ciudad europea. La quema de combustibles fósiles que calienta la atmósfera también calienta el mar que rodea a las Islas Salomón. Y cuando esas aguas se disparan de temperatura, los corales, incluso los más resistentes, empiezan a blanquear y a morir.

Reducir emisiones, ahorrar energía en casa, apoyar políticas que impulsen renovables y apostar por productos del mar procedentes de pesca sostenible son piezas de un mismo puzle. No lo cambian todo de golpe, pero ayudan a que ecosistemas como este megacoral tengan una oportunidad real de seguir vivos otros tres siglos.

En el fondo, este organismo gigantesco funciona como un archivo de la historia del océano y, al mismo tiempo, como una señal luminosa en mitad de la crisis climática. Es la prueba de que la naturaleza puede resistir mucho, pero también un recordatorio claro. Si no cuidamos los arrecifes hoy, mañana no quedarán “catedrales submarinas” que admirar.

El reportaje original sobre este descubrimiento ha sido publicado en National Geographic.

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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