La enorme importancia de los Buitres en los ecosistemas

En España se han puesto en marcha una serie de medidas que contribuyen a la recuperación de las poblaciones de aves necrófagas en general, sobre todo durante la última década.

Mantenimiento de la biodiversidad

La enorme importancia de los Buitres en los ecosistemas. Estas aves fundamentales para el mantenimiento de la biodiversidad y el equilibrio de los ecosistemas. Esta efeméride, celebrada desde el año 2006 a iniciativa de la organización Hawk Conservancy Trust, el Programa de Aves Rapaces de The Endangered Wildlife Trust y el Grupo de Especialistas en Buitres de la Comisión de Supervivencia de Especies de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), persigue concienciar sobre la importancia de la conservación de estas especies.

Los buitres son animales de gran valor ecológico, ya que, al alimentarse de carne de otros animales muertos, limpian el medio natural de carroña y de otros residuos orgánicos que favorecerían la propagación de enfermedades entre animales y su posible transmisión al ser humano. Además, los buitres contribuyen a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y al ahorro económico, al evitar la retirada de animales muertos en el medio rural para su posterior tratamiento en plantas industriales.

España: Territorio Buitre

A nivel mundial se conocen 23 especies de buitres, 16 de las cuales se encuentran amenazadas e incluidas en la lista roja de la UICN. España alberga la población más importante de Europa de aves necrófagas, tanto en tamaño de las poblaciones como en diversidad de especies, ya que cuenta con el 90 % de las poblaciones de buitres de la Unión Europea.

Por tanto, nuestro país es un enclave de gran relevancia para la protección de estas aves, y que acoge a especies como el buitre leonado (Gyps fulvus), el alimoche común (Neophron percnopterus), el buitre negro (Aegypius monachus) y el quebrantahuesos (Gyapetus barbatus).

Dentro de nuestro territorio, estas especies se encuentran en distintos niveles de amenaza, según la última edición del Libro Rojo de las Aves de España (2021). En el caso de las poblaciones españolas de buitre negro, actualmente están formadas por unas 2.500 parejas reproductoras, y en años recientes esta tendencia positiva parece mantenerse gracias a los diferentes proyectos de reintroducción realizados. El Libro Rojo cataloga esta especie como “casi amenazada”, ya que considera que no cumple con los criterios para estar dentro de las categorías de amenaza de la UICN.

En relación con el buitre leonado, el documento señala que la evolución sigue siendo favorable, y con unas 34.000 parejas reproductoras, se encuentra actualmente en estado de “preocupación menor”. Por su parte, el alimoche común también experimenta una tendencia positiva, con una población estable de 1.500 parejas, aunque permanece en la categoría “vulnerable”. Finalmente, el quebrantahuesos cuenta con unas 133 parejas reproductoras y sigue en la categoría “vulnerable”, además de estar considerado “en peligro de extinción» según el Catálogo Español de Especies Amenazadas.

Recuperación

En este contexto, en nuestro país se han puesto en marcha una serie de medidas que contribuyen a la recuperación de las poblaciones de aves necrófagas en general, sobre todo durante la última década. Un ejemplo de ello ha sido la aprobación del Real Decreto 1632/2011, que ha permitido facilitar alimento a determinadas especies de fauna silvestre, incluyendo a buitres, proporcionándoles subproductos animales no destinados a consumo humano (SANDACH). La enorme importancia de los Buitres en los ecosistemas.

Además, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) realizó una evaluación del cumplimiento de dicha normativa, con la publicación de un informe que detalla las acciones llevadas a cabo en los años 2018 y 2019 para mejorar la disponibilidad de alimento para estas especies, según la información proporcionada por las comunidades autónomas al MITECO.

En ese documento, entre otras actuaciones, se refleja que 14 comunidades autónomas han delimitado zonas de protección dedicadas a la alimentación de aves necrófagas, componiendo un área total que supone el 61,2 % de la superficie peninsular de España, y se han autorizado y habilitado un total de 251 comederos a lo largo de 11 comunidades autónomas. Además, en 2019, nueve comunidades concedieron autorizaciones a un total de 15.702 explotaciones ganaderas extensivas para la alimentación de especies necrófagas haciendo uso de SANDACH.

No obstante, a nivel global, los buitres continúan afrontando distintas amenazas que comprometen su supervivencia, y existen muchas especies que aún se enfrentan a la extinción. Entre los principales factores se incluyen el riesgo de colisión con tendidos eléctricos, aerogeneradores y demás infraestructuras eléctricas, los envenenamientos con cebos y la degradación de su hábitat. Por todo ello, se hace necesaria la implementación de nuevas medidas que contribuyan a mitigar estos peligros y que ayuden a la recuperación y conservación de estas aves.

Fundación Biodiversidad

Teniendo todo esto en cuenta, la Fundación Biodiversidad del MITECO ha apoyado a través de sus convocatorias de ayudas a más de 20 proyectos. Los mismos de forma directa o indirecta, contribuyen a mejorar el estado de conservación de estas aves necrófagas. Y lo hicieron mediante actuaciones como el rescate y rehabilitación de ejemplares para su posterior liberación y seguimiento. O el aumento en el conocimiento sobre los movimientos y comportamientos migratorios de estas aves. Igualmente, se han llevado a cabo acciones vinculadas a la restauración de sus hábitats, que han posibilitado una mejora de la disponibilidad temporal y espacial de alimento.

Así, el Grupo para la Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA), ha desarrollado labores de conservación del buitre negro que han permitido realizar un estudio de su comportamiento de dispersión y migración, pudiendo evaluar los principales factores que amenazan la conservación de sus poblaciones y la de otras especies.

En el marco de este proyecto, además, se logró la liberación de 15 buitres negros en dos zonas del norte de España donde esta rapaz había desaparecido y que ha permitido la formación de una veintena de parejas reproductoras, sumando ambas zonas: la Sierra de la Demanda y Pirineos. Igualmente, se realizó un rastreo y seguimiento de los movimientos de 17 ejemplares de buitre negro y dos de alimoche, avanzando en el conocimiento de las áreas de campo y de las rutas dispersivas y migratorias de dichas especies.

Reintroducción en Picos de Europa

Por su parte, la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) ha favorecido el asentamiento de esta especie en nuevos sistemas montañosos de la Península Ibérica, como los Pirineos o la Sierra de Gredos, además del reforzamiento de ejemplares en proyectos de reintroducción en Picos de Europa, la Sierra de Cazorla, el Sistema Ibérico y los Alpes.

Además, el proyecto ha contribuido al proceso de recuperación de la especie a través de medidas que mejoran la productividad natural, el asentamiento de nuevos territorios y la mejora de los recursos tróficos, ayudando a recuperar las condiciones ambientales y sociales necesarias para su recuperación integral en la Península Ibérica.

Igualmente, se ha realizado un seguimiento a distancia de una temporada de reproducción, avanzando en el conocimiento al respecto de esta materia. Finalmente, se ha fomentado la cooperación con el sector ganadero, con la firma de cinco acuerdos de custodia y legalización de zonas para la alimentación de aves carroñeras. La enorme importancia de los Buitres en los ecosistemas.

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