Naturaleza

Las algas invasoras amenazan la posidonia del Mediterráneo y reducen hasta un 50 % su biomasa

Un estudio científico revela que dos macroalgas invasoras debilitan las nuevas plantas de Posidonia oceanica y pueden frenar la regeneración natural de estas valiosas praderas submarinas.

Las algas invasoras amenazan la posidonia del Mediterráneo y reducen hasta un 50 % su biomasa

Las algas invasoras amenazan la posidonia del Mediterráneo. Dos especies de algas exóticas frenan drásticamente la capacidad de regeneración de esta especie endémica. Un estudio científico confirma que estas invasoras reducen hasta un cincuenta por ciento la biomasa de las plantas jóvenes.

El impacto de estas especies exóticas destruye las reservas energéticas de la posidonia y altera los microorganismos esenciales de sus raíces. Sin esa protección bacteriana, las nuevas gemas quedan debilitadas y presentan un desarrollo de follaje significativamente menor.

Los expertos consideran prioritario controlar la expansión de estas especies de algas invasoras para proteger la costa balear. Preservar este ecosistema resulta vital para frenar la erosión de las playas, garantizar la calidad hídrica y fijar grandes volúmenes de carbono.

La investigación demuestra que la acumulación de dióxido de carbono no compensa este deterioro del fondo marino. A pesar del aumento de CO2, las plántulas no logran mejorar su fotosíntesis ni acelerar su crecimiento para contrarrestar dicha amenaza y ello pone en grave peligro a la especie y a los ecosistemas que dependen de ella.

Las algas invasoras amenazan la posidonia del Mediterráneo

Dos especies de algas invasoras presentes en el Mediterráneo reducen entre un 40 % y un 50 % la biomasa de las hojas y los rizomas de las nuevas plantas de posidonia, lo que puede llegar a frenar la regeneración natural de las praderas.

Así lo detalla un estudio del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea) y que concluye que el aumento de la concentración de dióxido de carbono (CO2) tiene un efecto limitado sobre las plántulas y no compensa los daños causados por las especies invasoras.

Durante más de cinco meses, los científicos del Imedea analizaron las primeras fases de desarrollo de la Posidonia oceanica ante dos cambios ambientales: el incremento de CO2 y la consiguiente acidificación del mar y la expansión de las macroalgas Caulerpa cylindracea y Lophocladia trichoclados.

Las algas invasoras no mejoran la fotosintesis

Las algas invasoras amenazan la posidonia del Mediterráneo. Aunque una mayor disponibilidad de CO2 puede proporcionar a las plantas más recursos para realizar la fotosíntesis, el experimento no detectó mejoras significativas en la actividad fotosintética, el crecimiento ni la producción de biomasa.

Los investigadores observaron únicamente una ligera tendencia al aumento de las reservas de almidón en los rizomas y algunos cambios en los microorganismos asociados a las raíces.

En cambio, las plántulas expuestas a las algas invasoras desarrollaron menos hojas, redujeron su superficie foliar y acumularon entre un 40 % y un 50 % menos de biomasa en las hojas y los rizomas. También disminuyeron significativamente sus reservas de azúcares y almidón, fundamentales durante las primeras etapas del desarrollo.

El estudio constató que las macroalgas invasoras reducen la diversidad bacteriana de las raíces y alteran la composición de su microbioma. Estas comunidades de microorganismos intervienen en procesos como la nutrición de la planta y su respuesta ante situaciones de estrés, han indicado desde el Imedea.

Baleares corre riesgo de perder sus praderas

«En Baleares, donde la conservación de la posidonia es una prioridad ambiental, controlar la expansión de las algas invasoras puede ser una de las actuaciones más eficaces para favorecer la regeneración natural de las praderas», ha explicado la investigadora Iris Hendriks.

Las algas invasoras amenazan la posidonia del Mediterráneo. Los expertos también han recordado que las praderas de posidonia albergan una elevada biodiversidad, protegen las playas frente a la erosión, contribuyen a mantener la calidad del agua y almacenan grandes cantidades de carbono.

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