Naturaleza

Parecen fascinantes por su tamaño, pero estas dos mantis asiáticas ya han sido declaradas oficialmente invasoras en Europa: devoran polinizadores, lagartijas protegidas y hasta a los machos con los que se apareaban

Dos grandes mantis asiáticas se expanden por Europa y los científicos alertan de su impacto sobre polinizadores y fauna autóctona.

Parecen fascinantes por su tamaño, pero estas dos mantis asiáticas ya han sido declaradas oficialmente invasoras en Europa: devoran polinizadores, lagartijas protegidas y hasta a los machos con los que se apareaban

Dos mantis originarias de Asia, Hierodula tenuidentata y Hierodula patellifera, se están extendiendo por zonas mediterráneas y continentales de Europa. Un estudio publicado en Journal of Orthoptera Research concluye que ya reúnen las condiciones para ser consideradas especies exóticas invasoras por sus efectos sobre la biodiversidad local.

¿Qué puede pasar cuando un depredador grande llega a parques y jardines, encuentra comida abundante y deja cientos de crías? Los datos apuntan a más presión sobre polinizadores y pequeños vertebrados, y a encuentros de apareamiento que pueden acabar con machos de la mantis europea devorados. El calentamiento y las ciudades parecen facilitar su avance.

Qué significa que sean invasoras

Una especie exótica invasora no es simplemente un animal extranjero. La UICN usa este término para organismos introducidos fuera de su área natural que causan impactos negativos sobre la biodiversidad autóctona.

El trabajo fue dirigido por Roberto Battiston, del Museo de Arqueología y Ciencias Naturales G. Zannato, junto a William Di Pietro, Federico Boscato y Antonio Fasano. El equipo combinó pruebas de laboratorio, ensayos de comportamiento y más de 2.300 observaciones aportadas por especialistas y ciudadanos.

Los autores presentan una primera evaluación de impactos, no un censo completo de toda Europa. Aun así, sostienen que las pruebas ya permiten clasificarlas científicamente como invasoras según los criterios de la UICN.

Cerca de 200 crías por cápsula

Ambas especies viven sobre todo en árboles y arbustos y se adaptan bien a ambientes alterados. En los ensayos, cada ooteca de H. tenuidentata, una cápsula esponjosa que protege los huevos, produjo alrededor de 200 ninfas, es decir, crías, casi el doble que la mantis religiosa europea.

Las crías también mostraron poco canibalismo entre ellas durante las primeras fases. En la práctica, eso puede acelerar el crecimiento de una población, aunque el laboratorio no reproduce todos los riesgos del aire libre y no todas llegarán a adultas.

Una atracción que puede ser mortal

Los investigadores probaron cómo respondían machos de Mantis religiosa ante hembras nativas y de Hierodula. Los machos no mostraron una distinción clara, y en cinco encuentros directos sin barreras los cinco fueron capturados y devorados por las hembras asiáticas.

Este fenómeno se llama interferencia reproductiva. En palabras sencillas, un animal invierte tiempo y oportunidades de apareamiento en la especie equivocada y, en este caso, además puede morir en el intento.

La muestra directa fue pequeña, por lo que no permite calcular cuántos machos mueren así en la naturaleza. Pero señala un mecanismo plausible que podría reducir el éxito reproductivo de las mantis autóctonas donde ambas especies coinciden.

Polinizadores y pequeños vertebrados

Los registros muestran a estas mantis cazando una gama muy amplia de presas. Aparecen abejas y avispas, mariposas, moscas, otras mantis y, de forma ocasional, lagartijas y ranitas arbóreas.

El equipo registró 53 interacciones en las que Hierodula depredó a otro animal y 31 en las que fue la presa. Son observaciones puntuales, no una estimación de cuántos animales desaparecen, pero revelan una dieta generalista que preocupa especialmente en las islas mediterráneas con especies únicas.

Las ciudades les abren la puerta

Parques, jardines, balcones y zonas periurbanas concentran buena parte de los registros. Los hoteles de insectos pueden convertirse en puntos de caza, mientras que el efecto de isla de calor mantiene las ciudades más templadas durante la estación fría.

«Están avanzando cada vez más hacia el norte gracias al cambio climático», explicó Battiston. Una investigación de 2020 ya había documentado H. patellifera en Francia desde al menos 2013 y señaló el transporte humano y el comercio como posibles vías de llegada. Al final, una invasión no avanza solo caminando.

Los gatos domésticos concentraron alrededor del 45 % de los casos documentados en los que otros animales depredaban a estas mantis. El dato es llamativo, pero no los convierte en una solución, porque también cazan mantis nativas.

La ciencia ciudadana puede ayudar

Di Pietro y Fasano, vinculados al grupo GRIO de la World Biodiversity Association, coordinaron una red que reunió más de 2.300 avisos. «La ciencia ciudadana es una herramienta fundamental para el seguimiento», resumió Battiston, porque multiplica los ojos disponibles en parques y jardines.

En invierno, las ootecas marrones y esponjosas quedan más visibles en las ramas sin hojas y miden entre 2 y 3 centímetros. Los investigadores piden consultar a un especialista antes de retirarlas, ya que confundirlas con huevos de una mantis nativa haría más daño que bien.

Al final del día, la clave no es perseguir cualquier mantis que aparezca, sino identificar, comunicar y actuar con criterio. El seguimiento temprano puede ayudar a decidir dónde concentrar controles y qué lugares sensibles necesitan vigilancia prioritaria.

El estudio oficial se ha publicado en Journal of Orthoptera Research.

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