Visiones y propuestas en torno a la sostenibilidad

Conferencias, talleres y mesas redondas han servido de reflexión y debate a los asistentes sobre algunos de los retos que tienen planteados las ciudades y por extensión el conjunto de la sociedad. Tal y como apuntó la doctora Maria Àngels Alió, de la Red de Investigación en Educación para la Sostenibilidad, la idea no era hacer un «acto académico estricto» sino un «acto mixto, abierto a científicos, expertos y agrupaciones ciudadanas». El seminario se alejó pues de la autocomplacencia y ha tenido como denominador común el espíritu crítico tanto por parte de los expertos como del público asistente.

El acto inicial contó con la presencia de autoridades de la UB como la decana de la Facultad de Geografía e Historia, María Ángeles del Rincón, y el Vicerrector de Innovación y Transferencia Tecnológica, Alex Aguilar, así como del coordinador de la Red de Investigación en Educación para la Sostenibilidad, Enric Pol, que recordó el papel de actores del desarrollo sostenible de la universidad, de la sociedad civil y del mundo empresarial. Igualmente afirmó que «no se puede pedir un compromiso al ciudadano si el contexto en que vive no ofrece posibilidades en este sentido». La idea de transversalidad y de involucrar el máximo número de agentes fue una constante en la mayoría de intervenciones a lo largo de las dos jornadas.

Vivienda: visiones del norte y del Mediterráneo
La cuestión de la vivienda fue uno de los temas protagonistas con la conferencia del doctor Michael S. Jorgensen de la Universidad Técnica de Dinamarca, por un lado, y por otra con una mesa redonda que contó con Vicenç Casals de la UB, Eva Fernández de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona, Llorenç Planagumà, del Ayuntamiento de Olot y el arquitecto Antoni Solanas de la Agrupación AuS del Colegio  Oficial de Arquitectos de Cataluña.

Tanto la conferencia como la mesa redonda coincidieron en señalar la importancia de la rehabilitación. Mientras en Dinamarca ésta es una práctica habitual que forma parte de un ambicioso programa nacional de reducción de emisiones en el horizonte 2050, en Cataluña y en España nos encontramos en el impasse del freno de la construcción, sin que la rehabilitación sea aún significativa.

- Advertisement -

Las soluciones que se pusieron sobre la mesa para revertir la situación en nuestro contexto pasan por: cambiar las leyes para impedir un rebrote de la especulación, sustituir la cultura de la propiedad por la del alquiler e inventar nuevas formas de acceso  a la vivienda, en este sentido destacó el concepto de Masoveria urbana que se impulsa en Olot, de manera singular y que puede servir de referente para otros municipios.

El doctor Jorgensen quiso dejar claro que en Dinamarca también hay problemas. «Muchas veces -aseguró- falta financiación» Como mínimo, sin embargo, existe una voluntad colectiva de reunir propietarios, autoridades, científicos y compañías de servicios para conseguir casas más eficientes energéticamente a través de la rehabilitación. Según Jorgensen, «los hábitos y la voluntad de las personas son la clave». En la Mesa Redonda surgió esta misma idea cuando Toni Solanas ha indicado que una casa bien preparada para la eficiencia, pero con un mal uso por parte de sus habitantes, es menos sostenible que una menos eficiente donde los que viven observan unos patrones de conducta más responsables ambientalmente.

El problema de la vivienda no sólo está en el origen de la crisis económica sino que ya hace años que genera muchas distorsiones socioambientales. Eva Fernández aseguró que la situación de crisis tiene la virtud de ser un buen momento para reflexionar a fondo. La conclusión es que este tema tendrá que efectuar un giro de 180 grados. Sin embargo, no será fácil. Toni Solanas subrayó que en estos momentos no existe el know how suficiente para impulsar la rehabilitación a gran escala. La lectura positiva es lo que su estímulo podría recuperar, progresivamente, muchos oficios, generar más empleo -ya que es una actividad más intensiva en mano de obra que la construcción- y reconvertir un parque de viviendas mayoritariamente ineficiente.
La transición energética del siglo XXI no será sólo tecnológica sino también de cambio de mentalidad
El reto energético y la comodidad
El tema de la energía se trató en un taller en el que participaron el doctor Jorgensen, Joan Martí de la Plataforma No a la MAT, Joaquim Corominas y Daniel Gómez de la Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos (AEREN) y el profesor Sergi Saladié de la Universidad Rovira i Virgili. Los puntos de acuerdo fueron la constatación de la necesidad de una nueva cultura energética -al igual que en su día pasó con el agua- y la importancia de caminar hacia un modelo descentralizado que sitúe la producción cerca de los lugares de consumo. Los expertos también coincidieron en indicar que la transición energética del siglo XXI no será sólo tecnológica sino de cambio de mentalidad, un hito difícil al parecer de muchos. En este sentido una intervención del público recordó la paradoja de la eficiencia, avisando de que este concepto podría ser una coartada para incrementar aún más nuestro consumo de recursos.

El debate energético puso de manifiesto también la inevitabilidad del conflicto entre los poderes económicos y aquellos que defiendan el nuevo modelo energético propugnado. Sin embargo, uno de los asistentes valoró el hecho positivamente, ya que «el conflicto es un motor de cambio». De nuevo apareció el tema de la ciudadanía, en este caso que el uso de la energía va asociado a un tipo de vida con unas comodidades difíciles de abandonar. La persistencia de ciertos hábitos es un gran obstáculo. Fue muy punzante la reflexión de un participante en el sentido de que tanto el coche más eficiente, como el coche eléctrico, suponen un cambio de tecnología pero no del paradigma de movilidad vigente.

Daniel Gómez de AEREN optó por la vía del avance con la ayuda de las administraciones más próximas al ciudadano: «se convence a la sociedad poco a poco, con liderazgo a través del ejemplo, por eso son tan importantes los proyectos a escala local donde la gente pueda ver que algunas propuestas funcionan».

¿Qué referentes para la ciudadanía?
La mesa redonda sobre la cultura de la sostenibilidad y las ciudades y el taller sobre participación, a pesar de las diferencias de objetivos, apuntaron en la misma dirección: el cambio hacia la sostenibilidad implica un cambio político de fondo. Pero el punto de partida no es óptimo. Algunas de las ideas expuestas indican un déficit de la articulación social con una pérdida de los valores cívicos y comunitarios. Por otra parte,  la democracia representativa presenta unas limitaciones claras que hay que superar. Raül Valls, del Centro para la Sostenibilidad, lo planteó así: «el diagnóstico ya está hecho, ahora ¿quién lidera el cambio?».

Al hilo del debate, y haciendo gala de un lúcido inconformismo, Enric Pol se preguntó por el papel del ciudadano respondiendo que «nos hace falta el ciudadano como persona que debe decidir» y planteó si en el fondo no creemos que esto sería peligroso. Jaume Cendra reconoció, junto con otros participantes, que había demasiada complejidad, un exceso de ideas y que habría que sintetizar en una idea motor que vinculara las dimensiones ambiental, económica política y social de la sostenibilidad. Esta complejidad se percibe como confusión y es un elemento para la desmovilización colectiva, contra el que se tendría que luchar con formación y educación. La ciudadanía no tiene, de momento, unos referentes claros.

El taller sobre la participación no ofreció demasiada esperanza. La mayor parte de los asistentes se mostraron decepcionados con algunas experiencias concretas e incluso hablaron de desencanto y frustración. Una motivación más para repensar la participación de manera que ésta cubra realmente las carencias de la democracia de partidos.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- publicidad -

Otras noticias de interés