Criterios ambientales en la compra pública de equipos informáticos

En este sentido, la Xarxa de Ciutats i Pobles cap a la Sostenibilitat de la Diputación de Barcelona organizó el pasado 25 de marzo una jornada dedicada a los criterios ambientales para la compra de equipos ofimáticos, un sector creciente -las administraciones europeas adquirieron el año 2006 más de 12 millones de ordenadores-, donde la incorporación de criterios ambientales no necesariamente implica un aumento de los costes, sino más bien lo contrario. En término medio, la aplicación de criterios ambientales en la compra pública conlleva una reducción del 25% de las emisiones y una reducción de costes que como media se sitúa en un 1,2%.

El etiquetado ecológico
Ordenadores, pantallas, proyectores, impresoras … la lista de la compra de productos informáticos es bien conocida. Y también lo rápido que acaban obsoletos, debido sobre todo a la obsolescencia programada por parte de los fabricantes, que de esta manera se aseguran que los consumidores se vean obligados a renovar sus equipos cada pocos años.

Anna Bergstöm Pramborg, responsable para España de TCO Development, dio algunas pistas sobre qué criterios seguir a la hora de adquirir nuevos equipos. El primero de todos, fijarnos en sus etiquetas, y comprobar que el aparato esté certificado con algunas de las ecoetiquetas existentes en el mercado: Energy Star, Nordic Swan, EPEAT, Blue Angel, TCO… Respecto a esta última, Pramborg explicó que certifica tanto la calidad ambiental del producto como su seguridad de uso -usabilidad, ergonomía, campos electromagnéticos…-, además del respeto a las normas de RSC de las empresas que lo fabrican. Hoy en día hay más de 1.600 productos con esta etiqueta de certificación «ecológica y social».

Si hablamos de consumo energético, la etiqueta Energy Star nos asegura la eficiencia del aparato: el mercado podemos encontrar portátiles que consumen desde 10 a 94 vatios, o monitores que van de los 14 a los 65 vatios, diferencias que justifican fijarnos en su etiquetado si luego no queremos llevarnos sorpresas con la factura eléctrica. Pero igualmente importante es el uso que después hagamos nosotros del ordenador: activando el modo de ahorro de energía, apagando el equipo y la pantalla cuando no se utiliza, desconectando la fuente de alimentación cuando el portátil está cargado…

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Los pliegos de compra
A la hora de preparar la compra de ordenadores desde la Administración hay que tener en cuenta, sin embargo, que quizá no es necesario adquirir los equipos más modernos. Josep Esquerrà, de Ecoinstitut, explicó que muchas veces basta «alargar la vida útil de los equipos usando software libre (como el sistema operativo Linux), mucho menos exigente en el consumo de recursos -memoria, disco duro -, lo que nos permitirá usarlos varios años más». Otras veces, bastará con una sustitución parcial del hardware -por ejemplo, ampliando la memoria RAM del equipo-, para poder seguir funcionando correctamente.

Si aún así la compra es inevitable, Esquerrà explicó que los pliegos de condiciones pueden incorporar algunos de los criterios presentes en las ecoetiquetas: de esta manera, datos como el consumo energético, su durabilidad, embalaje ecológico o incluso el ruido pueden ser criterios de valoración a la hora de escoger la mejor oferta. En cuanto a las impresoras, se pueden establecer criterios como que puedan imprimir a doble cara, que se puedan conectar en red, compatibles al 100% con el uso de papel reciclado… Sobre este punto, Javier Martínez, de Consuprint, remarcó la importancia que está adquiriendo el mercado de reciclaje de toners y cartuchos de tinta, ya que la crisis está haciendo que muchas empresas y administraciones opten por esta vía ante el elevado precio de los consumibles «originales».

Repensar nuestras necesidades
Finalmente, muchas veces será mucho más importante racionalizar la compra que hacerla con criterios ambientales. Carles Palau, jefe de compras del ayuntamiento de Sant Just Desvern, expuso el camino que siguió su consistorio a la hora de renovar su red de impresoras y fotocopiadoras. «No se hizo una compra con criterios ecológicos, sino cambiando la forma de pensar; analizamos qué teníamos y qué necesitábamos realmente». El resultado de hacer inventario y estudiar las necesidades de cada uno de los 120 trabajadores en el ayuntamiento no puede ser más elocuente: de 47 equipos de impresión se pasó a sólo 21, lo que unido a una racionalización en el uso de estas máquinas ha permitido un ahorro de 500 paquetes de DIN-A4 en seis meses.

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