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domingo, febrero 5, 2023

De Estocolmo a Rio 2012

En septiembre de 2007, el presidente de Brasil Luiz Inacio Lula da Silva, se dirigió a

la Asamblea General de la ONU proponiendo una nueva Cumbre de la Tierra, con

las siguientes palabras:

“Si queremos salvar nuestro patrimonio común, necesitamos una nueva y más

equitativa distribución de la riqueza, tanto en el ámbito internacional como dentro

de cada país. La equidad social es nuestra mejor arma contra la degradación del

planeta”

Mirando hacia atrás a la primera Conferencia de Río de 1992, podemos identificar

una interesante serie de resultados. El evento de Río marcó una fecha límite para

las negociaciones en curso sobre dos acuerdos medioambientales multilaterales

(AMMs): las Convenciones sobre Cambio Climático y sobre Diversidad Biológica. Los

delegados reunidos en Río acordaron negociar AMMs adicionales: la Convención

sobre Desertificación y el Acuerdo sobre Especies Marinas Traszonales y Altamente

Migratorias. La Agenda 21 –el anteproyecto para crear un planeta sostenible en el

siglo 21, con 40 capítulos relativos a los principales retos para lograr una vida

sostenible en el planeta- se negoció específicamente para la Cumbre. Además, se

adoptaron la Declaración de Río –un conjunto de 27 principios que se han plasmado

en las legislaciones nacionales de muchos países- y la Principios Forestales –un

intento de guiarnos a todos hacia una gestión más sostenible de la decreciente

masa forestal-. Se creó la Comisión de la ONU de Desarrollo Sostenible para hacer

un seguimiento de los acuerdos de Río. Finalmente, la Cumbre de la Tierra de Río

dio un papel a los afectados por las decisiones en la elaboración de las políticas y

en la implementación de los acuerdos.

Diez años más tarde, en Johannesburgo, el mundo intentó corregir la dirección que

estaba tomando la implementación de las Convenciones de Río. La visión original

del resultado de 2002 era la de un Nuevo Acuerdo entre países desarrollados y en

desarrollo. El resultado final, sin embargo, no consiguió ese objetivo, y al final

tuvimos que darnos por satisfechos con unos pocos objetivos adicionales, el más

significativo de los cuales fue, probablemente, el objetivo sobre condiciones de

salubridad.

Esto nos lleva a las repercusiones del discurso del presidente brasileño. El 4 de

noviembre de 2008, el G77 y China acordaron una resolución en la Asamblea de la

ONU pidiendo una nueva Cumbre de la Tierra. Fue la primera llamada a una

Cumbre de la Tierra proveniente de países en desarrollo.

El 12 y 13 de noviembre de 2008, Stakeholder Forum patrocinó el primer taller

sobre la Cumbre de la Tierra de 2012, al que asistieron representantes de los

gobiernos, la sociedad civil y organizaciones intergubernamentales. El resultado del

taller fue la Declaración de Donosita, que daba el visto bueno a una cumbre

‘Río+20’. La Declaración se tradujo a cinco idiomas y sirvió como un recurso de

enorme valor para confirmar el apoyo de actores partícipes de todo el mundo. Los

países desarrollados no estaban preparados para hablar de una nueva Cumbre en

diciembre de 2008, y postergaron su decisión a la Asamblea de la ONU de 2009.

Los Retos

Durante 2009, quedó claro para gobiernos y participes que una nueva Cumbre

podía jugar un papel importante en la reformulación del debate sobre un ‘nuevo

acuerdo ecológico’. A medida que los países publicaban sus paquetes de medidas

para salir de la crisis financiera mundial, el HSBC los fue revisando para comprobar

cuán ecológicos eran, y encontrando algunos mostraban resultados

esperanzadores. El HSBC valoró el plan de recuperación de China con un 35% en

escala ecológica. El del la UE lo valoró con un 53%. Sorprendentemente, el de

Corea del Sur los valoró con un 83%. Al menos el discurso sobre desarrollo

sostenible estaba siendo escuchado por los ministros de finanzas y de desarrollo.

Era como si ahora estuviésemos volviendo a discutir los temas de la Cumbre de

Estocolmo de 1972 y su publicación “Los Límites del Crecimiento” sin saber que

esos límites no están tan lejanos como habíamos pensado –especialmente obvios y

preocupantes son los límites relativos al cambio climático y la pérdida de

ecosistemas.

Como añadido, emergía un nuevo discurso sobre problemas de seguridad

medioambiental. Nuestros periódicos y medios de comunicación están plagados de

términos como ‘seguridad energética’, ‘seguridad climática’, ‘seguridad alimentaria’,

‘seguridad para la salud’ y ‘seguridad de abastecimiento de agua’.

La Agenda

La agenda de la Cumbre, según el borrador de la Asamblea de la ONU, sugiere que

los delegados deberían tener en consideración:

La implementación de los resultados la las grandes cumbres sobre desarrollo

sostenible

La economía ecológica en el contexto del desarrollo sostenible y la erradicación

de la pobreza

La gobernabilidad del Desarrollo Sostenible

Nuevos asuntos emergentes

Las Oportunidades

La Cumbre ofrece oportunidades adicionales a las que se señalan en la resolución

de la Asamblea General, incluyendo:

Un programa de trabajo común para las Convenciones de Río en el área REDD

(Reducción de Emisiones provenientes de la Deforestación y la Degradación de los

Bosques en Países en Desarrollo)

Una nueva Convención sobre el Mercurio

La primera Cumbre de Internet al alcance de partícipes mundiales

Un punto sobre el que pueda basarse la firma de un acuerdo legalmente

vinculante en la COP17 de la CMNUCC (Johannesburgo, 2011)

Dos posibles Convenciones de la Cumbre apoyadas por los partícipes, relativas a

la Economía Ecológica:

una Convención sobre Transparencia Corporativa, posiblemente uniendo

la nueva ISO 260000 y las orientaciones de la OCDE; y

una Convención sobre al Principio 10 de la Declaración de Río: el acceso a

la información, la participación y la justicia en el área del medio ambiente.

Un nuevo papel de los partícipes en el compromiso en acuerdos políticos y en las

asociaciones para su implementación

El Espíritu de Río

Stakeholder Forum, El Foro de Brasil de ONGs y Movimientos Sociales para el

Desarrollo Sostenible y el Medio Ambiente, (FBOMS) (Latinoamérica), Environment

and Development Action Africa (ENDA) (África), y Participatory Research

Information Asia (PRIA) (Asia), han creado una asociación para movilizar a los

partícipes para la cumbre. Cuando dejemos Río en 2012, esperamos estar todos

llenos del ‘Espíritu de Río’, preparados para ser una parte de la respuesta, parte del

motor de la implementación, parte de la comunidad global que haya acordado

trabajar juntos para hacer que un planeta en el que todos podamos vivir.

Independientemente de lo que pase en Río, tenemos que cambiar la forma de vivir

en este planeta. Para ser parte, como dijo WWF, de ‘Un Planeta que Vive’. Quien

mejor expresó esta idea fue quizá Robert Kennedy en 1968, cuando dijo “una

revolución está llegando, una revolución que será pacífica si como lo

suficientemente sabios; compasiva si nos preocupamos lo suficiente; exitosa si

tenemos la suerte suficiente –pero la revolución está llegando lo queramos o no.

Podemos influir en su forma, pero no podemos alterar su inevitabilidad”.

Para más información, visite el website Earth Summit 2012 de Stakeholder Forum:

http://www.earthsummit2012.org/

 

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