Ordenadores ultrabaratos para inspirar a futuros programadores

Una organización sin ánimo de lucro llamada Raspberry Pi planea ofrecer un PC programable por menos de 20 euros. El dispositivo, desarrollado por esta fundación con sede en Reino Unido, está en fase de pruebas, y esperan ponerlo a la venta antes de fin de año. Lo que buscan lograr con ello es que las escuelas lo adquieran para que los alumnos puedan experimentar con él y esto les motive a ser futuros programadores.

El dispositivo consta de un sistema que integra todos sus componentes en un solo chip (System-on-a-chip o SoC, por sus siglas en inglés). El chip, del tamaño de una tarjeta de crédito, utiliza un microprocesador de la familia ARM. Para usarlo, solo habría que conectarlo a un televisor y a un teclado. Está previsto que haya dos modelos diferentes, uno más económico, por cerca de 20 euros, y otro con más posibilidades de expansión por menos de 26 euros. Raspberry Pi los concibió para entregarse gratuitamente a los alumnos ingleses -o de cualquier otro país que lo solicite-, aunque cualquier persona tendrá la oportunidad de comprarlo, sea estudiante o no.

La idea de desarrollar un PC con estas características surgió cuando Eben Upton, director del proyecto, trabajaba en la oficina de admisión de la Universidad de Cambridge (Reino Unido). Allí, Upton se dio cuenta de que estaban experimentando una reducción a largo plazo en la cantidad y en las capacidades de los jóvenes que entraban en la universidad. Entonces pensó que el problema podía residir en la forma en que se introduce a niños y jóvenes en el uso de los ordenadores, que les hace verlos como una herramienta para hacer los deberes y con la que los adultos les prohíben experimentar por miedo a romperla.

Además, en las escuelas no se enseñan habilidades como la programación. La formación se basa en el manejo de herramientas ofimáticas (procesador de textos, hojas de cálculo…) que, además de no incentivar la creatividad, no son atractivas ni aportan un añadido a los alumnos con conocimientos informáticos. A pesar de que es necesario manejarlas, de ellas no saldrá un futuro Google o Facebook.

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Upton cree que los niños deberían ver los computadores como juguetes con los que experimentar. “Creo firmemente en el aprendizaje autodirigido”, afirma. “El auge de los ordenadores programables, en 1980, se produjo de manera informal. La falta de profesores especializados o de un plan de estudios de informática no supuso ningún problema para ello”, argumenta el director de Raspberry Pi.

Upton está convencido que el aprendizaje autónomo es clave para inspirar a los creadores e innovadores futuros y que su PC de bajo coste contribuirá a ello. También lo cree Eduardo Ortega, analista y programador en el Centro de Innovación de Microsoft y profesor de tecnología móvil en la Universidad Pontificia de Salamanca (España). “Es una forma increíblemente acertada de incentivar al alumno”, opina Ortega. “Dada la dura competencia que hay hoy en día en la fabricación y venta de los llamados miniordenadores, me parece una apuesta muy prometedora, ya que el coste promedio de este tipo de computadores en el mercado es hasta diez veces más caro en comparación con el de Raspberry Pi”, explica el experto.

De las características del dispositivo de Raspberry Pi, Ortega destaca la incorporación de tecnologías “de última generación” como un controlador de tarjeta gráfica OpenGL 2.0 o una salida HDMI “que darán al alumno la oportunidad de trabajar sobre imágenes y vídeos de alta resolución e introducirse en el mundo del diseño gráfico por ordenador”. Ortega señala también que “es tan pequeño que el estudiante podría llevarlo en la mochila y trabajar con él en cualquier parte”.

Si bien se pueden establecer paralelismos entre el proyecto de Raspberry Pi y la iniciativa Un portátil por niño (OLPC, por sus siglas en inglés), las diferencias entre ambos son sustanciales. Tanto el hardware como los objetivos son diferentes en cada caso. OLPC busca introducir la tecnología donde no la había para proporcionar a los niños en países pobres un ordenador portátil con el que facilitar su educación. El de Raspberry Pi, sin embargo, está pensado para países desarrollados, donde el PC está omnipresente, para facilitar un uso experimental de la tecnología. Su PC no es en realidad tal cosa, en tanto que solo incluye la placa con la CPU y precisa un televisor -que hará de monitor- y de periféricos como un teclado, conectados mediante un cable Jack y uno USB, respectivamente.

Los fundadores del proyecto en la organización británica pensaron que diseñar así su dispositivo era una manera sensata dereducir los costes, ya que casi todos los hogares en el mundo occidental cuentan con un televisor. Igualmente, muchos de ellos tienen teclados y ratones que no usan o, al menos, medios para comprarlos.

También Ortega destaca este punto: “este dispositivo, o los que se generen a partir de él, pueden ser de gran ayuda para despertar el interés de los estudiantes en el mundo de la informática con algo tan fácil como tener un televisor en casa”, asegura. “Si las universidades pudieran proporcionar a cada alumno un PC de este tipo junto con la matrícula, sin duda estarían abriendo las puertas a las ideas que puedan generar estos nuevos emprendedores”, añade el profesor y experto en programación.

Upton espera que sus ordenadores obtengan un gran apoyo e interés por parte de las escuelas después de su lanzamiento y que instituciones educativas de otros países también se planteen implantarlo. Preguntado por los posibles inconvenientes que podría presentar el PC de Raspberry Pi, Ortega cree que “ninguno, excepto que colegios y universidades no sepan apreciar lo que puede aportar a la enseñanza y entiendan el valor diferencial que puede darles”.

 

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