Cuatro de cada diez niños obesos sufre apneas

Aunque la tasa de prevalencia es parecida a la de los adultos, su tratamiento es más efectivo. La extracción de las anginas soluciona el problema respiratorio nocturno, pero aún hay un 75% de casos sin diagnosticar.

En la población infantil, la obesidad es un factor de riesgo en el desarrollo del síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHS). Aunque la tasa de prevalencia es parecida a la de los adultos, su tratamiento es más efectivo. La extracción de las anginas soluciona el problema respiratorio nocturno, pero aún hay un 75% de casos sin diagnosticar. 

Cuatro de cada 10 niños obesos sufren apneas mientras duermen. “Hasta ahora, el perfil infantil era el de un paciente delgadito, que acostumbraba a tener anginas”, explica la doctora Mariluz Alonso Álvarez a partir de datos publicados en la revista Pediatric Pulmonology por el pediatra David Gozal.

A propósito del Día Mundial del Sueño, el próximo 16 de marzo, la Sociedad Española de Neurología (SES) advierte de la alta prevalencia de apneas tanto en niños como en adultos, que es de entre el 3% y el 5%. Por el contrario, su tratamiento durante la infancia, que consiste en la extracción de las anginas, es más efectivo porque revierte el síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHS) en el 90% de los casos. Aun así, entre el 70% y el 80% de los pacientes pediátricos no se diagnostican.

Los ronquidos son el síntoma nocturno más evidente de las apneas. Este síndrome impide el efecto reparador del sueño porque causa microdespertares cerebrales necesarios para reactivar la respiración. Esto provoca problemas en la conducta diurna del niño y repercute a nivel neurocognitivo con casos de, por ejemplo, hiperactividad y trastorno por déficit de atención (TDAH).

En compañía de la Sociedad Española de Neurología y la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), el doctor García Borreguero, presidente del SES, dice que al lema Respira bien, vive mejor, se le podría añadir un “vive sano” por el factor de riesgo que suponen las apneas en la posibilidad de sufrir un accidente cerebrocardiovascular a largo plazo.

Dormir bien fortalece el cerebro y el corazón

Según datos de la doctora Araceli Abad, portavoz del SEPAR, el 49% de los pacientes con fibrilación auricular tienen apneas mientras duermen. Mientras que la mayoría de las crisis cardiovasculares se dan por la noche, el accidente vascular cerebral es más habitual al despertar porque “el SAHS es la causa indirecta de este tipo de crisis en personas que se han acostado bien pero se levantan mal”, dice la doctora Montserrat Pujol.

Los despertares sutiles del cerebro que reactivan la respiración dejan huella en el cerebro. Se ha visto que el 43% de los pacientes que sufrió un accidente vascular cerebral, como un ictus, tenía más de 30 apneas por hora.

A nivel neurológico, el SAHS también puede provocar pérdida de capacidades cognitivas. Los despertares constantes se traducen en “pequeñas lesiones cerebrales, que pasan desapercibidas y que a largo plazo pueden causar demencia”, explica la doctora Pujol.

El tratamiento más efectivo para las apneas en adultos es la presión positiva constante de las vías respiratorias (CPAP), que disminuye el riesgo de mortalidad. “Hay personas que respiran perfectamente durante el día y que pueden no hacerlo por la noche”, advierte el doctor García Borreguero.

La doctora Araceli Abad, portavoz del SEPAR, se refiere al SAHS como “un problema de salud pública, que es muy prevalente y mata”.

SincECOticias.cominnovaticias.com

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- publicidad -

Otras noticias de interés