Chile. Estrés traumático en embarazadas tras los terremotos de 2010

El estudio aplicado en los hospitales de Quirihue y Herminda Martín de Chillán, correspondió a una tesis postgradual de la nutricionista del Magíster en Salud Pública de la UBB

Una investigación de la Universidad del Bío-Bío sobre los efectos del estrés y la asociación con los embarazos en la provincia de Ñuble en el periodo posterior al terremoto del 27 de febrero de 2010, derribó el mito de aumento de la natalidad y comprobó que el grado de estrés se asocia con el surgimiento de otras patologías del embarazo posterior a este megasismo.

El estudio aplicado en los hospitales de Quirihue y Herminda Martín de Chillán, correspondió a una tesis postgradual de la nutricionista del Magíster en Salud Pública de la UBB, Carolina Oyarzo y guiada por el académico y médico, Carlos Escudero. La investigación contó con la colaboración del ginecólogo Patricio Bertoglia, Rodrigo Avendaño y el investigador del Center for Mind and Brand de la Universidad de California, Félix Bacigalupo, además del apoyo de la directora del programa impartido en el campus Fernando May de la UBB, Teresa Pincheira.

 

Carolina Oyarzo dijo que el universo del estudio estuvo centrado en embarazadas de distintas edades provenientes de zonas urbanas y rurales y consideró el análisis de datos clínicos oficiales comparativos y retrospectivos.

 

«Se hizo un análisis de cómo fueron cambiando las variables entre el 2009 y 2010; y luego, post terremoto, se fueron evaluando las variables según trimestre de gestación de las embarazadas y con una muestra representativa, se fueron aplicando los instrumentos metodológicos», especificó.

 

Este estudio no tuvo exento de dificultades, dada la situación en que quedaron los centros de salud y por la ubicación de las embarazadas, quienes habían emigrado de sus domicilios a otros lugares, sobre todo aquellas de localidades rurales, cuyas viviendas se derrumbaron producto del movimiento telúrico.

 

Resultados

 

La investigación verificó las diferencias pre y posterremoto, principalmente con mayor cantidad de partos prematuros (34-37 semanas), ruptura prematura de membranas, retardo del crecimiento intrauterino (bebés más pequeños) y la disminución del número de partos en un 9%.

 

«A diferencia de la creencia popular, y tal como se verificó con otros eventos similares como en China, comprobamos una reducción del número de partos. Aunque en Chile se observa una disminución de la tasa de natalidad, y en el caso del hospital (chillanejo) era relativamente estable desde 2005 en adelante, después del terremoto se observó una disminución de los nacimientos», afirmó Escudero.

 

El jefe del Laboratorio de Fisiología Vascular de la UBB agregó que la evidencia indica que después de un terremoto se reduce el número de contactos sexuales, una baja de la libido y un impacto negativo en el proceso de gestación.

 

En cuanto al análisis divididos por trimestres post terremoto, el estudio arrojo que al comparar el primero con el tercero (mujer recién embarazada y mujer en etapa de parto), se observa más probabilidad de parto prematuro y ruptura prematura de membrana, aún cuando tuvieron menos riesgo de un parto tardío (más de 42 semanas); en tanto, al cotejar el segundo trimestre con el tercero, la investigación arrojó una mayor cantidad de partos pretérmino. «Así las embarazadas en las primeras etapas del embarazo tuvieron más riesgos que las del tercer trimestre para desarrollar estas complicaciones», acotó.

 

Carolina Oyarzo explicó que para evaluar el stress se utilizaron test psicológicos recomendados por el especialista de la Universidad de California (de Davidson y Beck), sobre experiencia traumática, sintomatología pre y posterremoto (vivencias-recuerdos) y evaluación de síntomas (irritabilidad, cansancio, insomnio).

 

La magíster en Salud Pública UBB dijo que en este caso específico difirió de los aplicados luego del terremoto de California en 1994. «En nuestro estudio, las mujeres en el primer trimestre fueron asintomáticas; en cambio, las expuestas del tercer trimestre tuvieron el stress más severo, lo que demuestra que el nivel depende de cada persona, al igual que las complicaciones», detalló.

Importancia de la investigación

 

A raíz de lo sucedido en el terremoto del 2010 y el gran impacto que tuvo en la población tanto en lo económico como en la salud, este estudio es de gran relevancia en una zona caracterizada por las grandes catástrofes. «La investigación dejó varias interrogantes sobre cuánto estamos preparados para volver enfrentar una situación similar, cuál es el grado de preparación de nuestro sistema sanitario y el funcionamiento de la infraestructura básica, todo lo cual termina afectando la salud de las personas», comentó Carolina Oyarzo.

 

Por su parte, el Dr. Carlos Escudero sostuvo que como investigador en el área perinatal, era una obligación académica abordar el tema del stress en la maternidad y sus efectos en los recién nacidos para prevenir ciertas complicaciones en los partos.

 

En esta misma línea, un dato concluyente no menor, tiene relación con los efectos económicos en los usuarios y centros médicos. La magíster en Salud Pública UBB señaló que la presencia de complicaciones en los partos se asocia a un mayor gasto debido sobre todo a nacimientos prematuros y aquellos con hipertensión del embarazo (preeclampsia). «Esta investigación deja abierta la posibilidad de conocer más sobre la gestión en salud y los costos en los que incurre un núcleo familiar y los propios hospitales», expresó Oyarzo.

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