Descubren en cielos chilenos una nube de gas que está siendo atraída por un agujero negro

Un reciente descubrimiento de un grupo de investigadores extranjeros y chilenos, en el cerro Paranal,

USACH/DICYT Un reciente descubrimiento vuelve a ratificar el prestigio de los cielos chilenos como epicentro de observación del espacio. Desde las instalaciones de alta tecnología ancladas en el cerro Paranal, se constató que una nube de gas está siendo atraída por el núcleo de un agujero negro, fenómeno que detalla el académico e investigador del la Facultad de Ciencia de la Universidad de Santiago, Norman Cruz.

 

Un reciente descubrimiento de un grupo de investigadores extranjeros y chilenos, en el cerro Paranal, Región de Antofagasta, ha despertado interés mundial. Se trata de la constatación de una nube de gas que está siendo atraída por el núcleo de un agujero negro que se encuentra en medio de la Vía Láctea.

 

Tras diez años de observación de esta galaxia espiral en la que se encuentra el Sistema Solar, se detectó por primera vez el fenómeno. Se espera que el contacto entre la nube de gas y el agujero sea el año 2013, pero se desconoce cómo será la interacción de ambos fenómenos galácticos.

 

El Doctor en Ciencias Físicas de la Universidad de Santiago, Norman Cruz, explica en profundidad de qué se trata este hallazgo, comenzando por la definición de agujero negro. “Es el resultado de la muerte de una estrella masiva, cuando ésta agota su combustible y ya no puede soportar su propia masa, colapsando su núcleo hacia una región pequeña en el espacio. Esa región no es visible porque se forma en su entorno una superficie que determina una distorsión tal del espacio-tiempo; la luz no puede escapar desde el interior. Por esta razón se le llama agujero negro a este objeto astrofísico”, precisa el experto. Las nubes de gas, por su parte, están compuestas por elementos más livianos como el hidrógeno y el helio.

 

El fenómeno que los científicos han observado, está vinculado con la atracción de una nube de gas hacia un agujero negro, que se produce porque éstos “tienen propiedades gravitacionales que permiten atraer hacia sí otros cuerpos, y las nubes de gas son objetos con masa que sienten la poderosa atracción de ellos”, explica el académico.

 

Respecto a la reacción que se producirá entre ambos cuerpos, el investigador sostiene que este proceso se irá acelerando cada vez más debido a la cercanía que van alcanzando. La nube se encuentra en “caída” en los últimos años aumentando su velocidad de viaje. “Existe gas caliente que rodea al agujero negro del centro de la galaxia y, a medida que la nube se acerque cada vez más a éste, interactuará con el gas e irá aumentando su presión y temperatura. Por otra parte, la enorme atracción gravitatoria del agujero negro, que tiene una masa de cuatro millones de veces la masa del sol, continuará acelerando la nube y estirándola hasta la forma de un tallarín”, ejemplifica el científico Norman Cruz.

 

Centro de observación en suelo chileno

 

El agujero negro detectado se ubica en el centro de la Vía Láctea, el mejor lugar para estudiar los procesos asociados a ellos. La observación que dio luces sobre el fenómeno, fue dirigida por Reinhard Genzel, del Max-Planck Institute for Extraterrestrial Physics y se realizó en Very Large Telescopio del Observatorio Europeo Austral (Eso), Cerro Paranal, centro que cuenta con sistemas adaptativos de alta tecnología.

 

“Para la ciencia chilena la importancia es doble. Por un lado, se cuenta con la mejor tecnología asociada a la observación astronómica. Por otro, esta instrumentación está siendo utilizada para conocer problemas centrales de la astrofísica, la existencia de los agujeros negros, predicha por la teoría general de la relatividad y apoyada cada vez más por la observación astronómica”, puntualiza, finalmente, el Dr. Norman Cruz.

 

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