Innovación. UBU desarrolla espuma nanoporosa para blindar satélites y reactores nucleares

Esta espuma, resistente a la radiación, es capaz de soportar las condiciones físicas a las que se encontraría en el espacio, gracias a su capacidad «autosanable»

Investigadores de la Universidad de Burgos (UBU) participan en el desarrollo de una espuma metálica nanoporosa autosanable que servirá de blindaje para satélites y reactores nucleares, dentro de un proyecto internacional en el que participan distintos centros académicos y empresas.

   Esta espuma, resistente a la radiación, es capaz de soportar las condiciones físicas a las que se encontraría en el espacio, gracias a su capacidad «autosanable», que le permite regenerar sus propiedades. Para lograrlo, el equipo que coordina el profesor Santiago Cuesta realiza un «diseño teórico» del producto, a fin de «averiguar qué propiedades va a tener», antes de seleccionar los diferentes materiales de los que se compondrá.

   No obstante, antes de dar el siguiente paso, se realizan experimentos para comprobar la viabilidad del diseño y así poder sintetizarlo. «No inventamos nada que no se pueda sintetizar», ha subrayado Cuesta en declaraciones realizadas a Europa Press, quien ha advertido de que antes de ello, los nuevos materiales se someten a pruebas de estrés o a distintas temperaturas en simulaciones por ordenador, lo que permite ahorrar costes.

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   «Podemos inventar una espuma y ver qué características tendría, qué comportamiento a la tensión y probar un montón de materiales», ha anadido, al tiempo que ha incluido entre las ventajas del proceso el «conocer de dónde procede cada propiedad», cosa que al sintetizar un material de inicio «no se conoce».

   No obstante, cada material es sometido a fuertes dosis de radiación «similares a las del espacio» o las que este material se encontrará en un reactor nuclear «tanto de fisión como de fusión». De cara a sus aplicaciones aeroespaciales, Cuesta ha ensalzado la disminución del peso, ya que al ser «porosa» el 50 por ciento de su estructura molecular se encuentra «vacío», por lo que su masa es «la mitad que el aluminio».

RED EUROPEA

   El responsable del equipo ha desvelado que su grupo busca establecer una red en la que participarán más de 20 escuelas y empresas de la Unión Europea, Estados Unidos o Canadá bajo la coordinación de los científicos burgaleses para culminar este proyecto en el que la universidad española trabaja desde hace tres años y cuyos resultados prácticos podrían verse «dentro de entre cinco y diez años».

   Junto a esta espuma, el grupo trabaja también en otros proyectos nanotecnológicos orientados en la misma dirección, como un material metálico nanoestructurado autosanable o láminas nanoestructuradas de ADN, los cuales permiten mejorar el rendimiento de las estructuras en las que estén integradas en términos de seguridad y operatividad.

   También cuenta con aplicaciones para los materiales de construcción, lo que permitiría mejorar su resistencia radiológica, mientras que las láminas de ADN aprovechan el análisis de sus vibraciones o su dispersión neutrónica para el sector de la biología.

   Por lo que se refiere al sector nuclear, Santiago Cuesta ha asegurado que «existen empresas» interesadas en esta tecnología para desarrollar reactores de fisión de cuarta generación, los cuales «no tienen nada que ver en materia de seguridad con los que había en Fukushima», así como para los nuevos de fusión, por donde «pasa el futuro de la energía», una materia en la que Estados Unidos «está lanzadísimo», en concreto en la construcción de microrreactores.

   Sin embargo, el profesor ha aclarado que la espuma metálica nanoporosa puede aprovecharse también para las tecnologías renovables, como la utilización de su naturaleza porosa para almacenar energía o almacenar moléculas de CO2, algo en lo que «ya trabajan» universidades italianas en colaboración con el Instituto Catalán de la Energía (Icaen).

FINANCIACIÓN

   El responsable del equipo de investigación, un zaragozano que pasó seis años trabajando en Francia y en otros proyectos europeos, así como en distintas universidades españolas, ha reconocido que «no son buenas épocas» para encontrar financiación y ha apostado por la transferencia de tecnología y conocimiento entre los diferentes centros.

   En este sentido, Cuesta ha planteado la posibilidad de que las universidades castellanoleonesas adquieran materiales de forma conjunta para «compartir gastos», ante la «dificultad de competir» con los presupuestos de otros centros del Continente.

innovaticias.com – ep

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