Cultivo de tres especies de pulpo de interés comercial

Se considera a los pulpos los invertebrados de mayor inteligencia, entendida como la capacidad de aprender de la experiencia y resolver problemas.

En el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, Baja California (Cicese), un equipo de investigación en el Departamento de Acuicultura liderado por la doctora Mónica Hernández realiza estudios encaminados a conseguir la sobrevivencia de los primeros estadios de vida de tres especies de pulpos que tienen importancia comercial. Se trata de las llamadas paralarvas del pulpo ocelado de California (Octopus bimaculoides), del pulpo rojo (Octopus rubescens) y del pulpo de dos machas de California (Octopus bimaculatus).

 

Se considera a los pulpos los invertebrados de mayor inteligencia, entendida como la capacidad de aprender de la experiencia y resolver problemas. Tienen un sistema nervioso muy desarrollado (dos tercios se encuentra en el cerebro y el resto está en los brazos). Su capacidad para resolver problemas, sortear obstáculos y memorizar patrones ha sido comprobada por científicos de muchas disciplinas. Jacques-Yves Cousteau, documentalista y naturalista de los mares, dijo: «La timidez del pulpo es una reacción racional basada sobre todo en la prudencia. Si el buceador es capaz de demostrarle que es inofensivo, perderá la timidez enseguida, más rápido que cualquier otra especie silvestre».

 

En el caso de Octopus rubescens, su distribución abarca desde la parte baja de California hasta el Golfo de Alaska; llega a pesar 400 gr, pone de 20 mil a 50 mil huevos, sus picos de desove son dos: uno entre abril y mayo, y el otro entre julio y agosto. En el laboratorio de la Dra. Mónica Hernández han tenido hembras fecundadas en el medio natural, por lo que han contado con paralarvas que alimentaron con Artemia sin enriquecer y que murieron entre el tercer y cuarto día. También realizaron otro ensayo, manteniendo paralarvas sin y con aireación moderada pensando en el efecto de la turbulencia, pero aún con estas variantes el resultado fue el mismo: 100 por ciento mortandad.

 

Los resultados de las investigaciones realizadas por el equipo de la Dra. Mónica, le han llevado a preguntarse ¿cuál es el efecto del tamaño de la presa? Sus observaciones indican que la paralarva toma presas de su mismo tamaño, es decir tres mm.

Para controlar mejor la mortalidad tuvieron que hacer refugios independientes, alimentarlos con choros o mejillones (moluscos bivalvos de la familia Mytilidae), calamar y camarones. Así consiguieron mantener con vida a un buen número para realizar estudios de comportamiento, con Octopus rubescens. Observaron su conducta diurna y nocturna, los despliegues agresivos cuando tenían otros individuos muy cerca, preferencias de desplazamiento, etc.

 

Variando la temperatura observaron cambios en la coloración de los pulpos muy bruscos, presentándose desde tonos muy claros hasta rojos, y modificando su forma a la de una ciprea (Cupressus sempervirens), tratando de ocultar sus brazos y así camuflarse. La Dra. Hernández comenta que probablemente esta conducta le sirve para proteger sus brazos, pues en ellos se localizan las ventosas que les sirven para detectar texturas, sustratos, y también para atrapar a su presa, además de documentar que cuentan con alrededor de 50 millones de nervios en cada brazo.

 

Cultivo de paralarvas, todo un reto

 

La Dra. Mónica Hernández comenta que el cultivo de etapas tempranas es el “cuello de botella” en la acuicultura de los pulpos. Existen especies de pulpos que ponen huevos pequeños y otras que ponen huevos grandes. Durante su ciclo de vida, el macho introduce el tercer brazo, modificado en una estructura copuladora encargada de depositar el espermatóforo en el oviducto de la hembra. El espermatóforo es una especie de cajita que contiene los espermatozoides. Pero hay un detalle, si la hembra no está lista puede almacenar el espermatóforo por varios meses sin tener nuevos pulpitos. Una vez que la hembra está madura y hay suficientes recursos para alimentar a los nuevos bebés pulpo, los óvulos maduran para ser fecundados por los espermatozoides presentes en el espermatóforo. Es decir, las hembras son quienes deciden cuándo y dónde reproducirse y procrear. Se trata de las pocas especies de invertebrados que permanecen con sus crías, realizando cuidado parental.

 

En el mundo de la acuicultura se tienen diversos resultados en el cultivo de las primeras etapas de vida de los pulpos. Dependiendo de los diseños experimentales, hay investigadores que han obtenido alrededor de 40 por ciento de sobrevivencia de las paralarvas alimentándolas exclusivamente con Artemia salina sin enriquecer.

 

La tendencia por consenso en las líneas de investigación a la que llega este grupo de estudio con sus colegas en el mundo son: más investigación en el área de reproducción; se tiene que trabajar en los tiempos y control de la maduración de los huevecillos, selección genética de individuos y especies, calidad de la paralarva, patologías, entre otros.

 

Consulte más información sobre estos organismos marinos en la cápsula audiovisual «Pulpos: particularidades del organismo e importancia en la actividad pesquera», con duración de 5 minutos. Publicada en CICESEciencia, nuestro canal por YouTube, como parte de la serie de divulgación científica “¿Sabías que…?”. Véalo en la dirección electrónica www.youtube.com/ciceseciencia

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