43 Edición del Congreso Nacional de Podología

Así lo señala el presidente del Colegio Oficial de Podólogos de Castilla y León, que será sede esta semana de la 43 Edición del Congreso Nacional de Podología

La 43 edición del Congreso Nacional de Podología, que tendrá lugar en Valladolid durante los días 5, 6 y 7 de octubre, abordará entre sus ponencias la importancia del pie geriátrico en los mayores de 55 años, y en especial en aquellas personas aquejadas de reumatismo, artrosis y artritis. “El 77’16 por ciento de las visitas que reciben los podólogos están relacionadas con patologías del pie derivadas de la edad, procedentes de pacientes de más de 55 años”, afirma José Luis Muñoz Álvarez, Presidente del Colegio Oficial de Podólogos de Castilla y León. “No obstante, estos pacientes acuden a la consulta de los profesionales cuando el problema es irreversible, derivando en múltiples dolores, lesiones e incluso invalidez”, añade.

 

Las personas mayores adolecen de un mayor desgaste de las almohadillas de las plantas de los pies. En consecuencia, el peso corporal durante la marcha repercute en la estructura del propio pie, provocando procesos inflamatorios y dolorosos. Esta patología adquiere especial importancia en los pacientes con procesos de reumatismo, artrosis y artritis, a quienes el pie reumático puede causar deformaciones que impidan la normal marcha o deambulación, e incluso ulceras, como señalan los expertos.

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Para Virginia Novel i Martí, presidenta del Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos, “la prevención es la mejor arma para luchar contra los procesos degenerativos que sufren las personas mayores. El podólogo puede hacer una revisión exhaustiva de los pies y recomendar un calzado fisiológico y plantillas adaptadas para la patología especifica del pie.” Los profesionales recomiendan el uso de plantillas a partir de los 65 – 70 años, a fin de minimizar las desalineaciones de la rodilla y las deformaciones en el pie.

 

Recomendaciones para el cuidado de los pies

 

Para el Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos, los procesos degenerativos por la edad pueden ser controlados si se realizan una serie de cuidados básicos de higiene y elección en el calzado.

 

Así, se recomienda un calzado holgado y flexible, que permita sentir una pisada cómoda. La suela debe ser acolchada, blanda y a ser posible, con cámara de aire para que ayude a disipar la onda de choque una vez el pie impacte con el suelo. Por otro lado, se debe evitar la puntera estrecha y con costuras, así como los tacones de más de cuatro centímetros.

 

Es recomendable asimismo un lavado y secado minucioso del pie diariamente, haciendo hincapié en la zona interdigital (entre los dedos) y es importante la hidratación diaria de los pies y el cuidado de las uñas, vigilando la posible aparición de malformaciones o durezas. Finalmente, se recomienda el uso de calcetines afelpados de materiales nobles (hilo o algodón) y, sobre todo, visitar como mínimo una vez al año al podólogo, o más veces si el profesional lo estima oportuno para tratar la patología especifica de la persona

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