Empírika 2012

Hasta hace tan solo unas décadas, este era un trabajo casi siempre solitario. En muchos casos, el investigador pensaba y realizaba experimentos en soledad

Un investigador es como un detective que intenta, a través de las pistas que su objeto de estudio le proporciona, concluir o extraer una solución válida, casi siempre con el objetivo de convertirla en una ley general que le permita avanzar en sus conocimientos y aplicarlos con carácter universal.

 

Hasta hace tan solo unas décadas, este era un trabajo casi siempre solitario. En muchos casos, el investigador pensaba y realizaba experimentos en soledad, a veces publicaba sus resultados en libros o artículos pero en tantas ocasiones, sólo después de su muerte veían éstos la luz a través de sus pupilos. Tras el proyecto “Manhattan”, y pese a sus oscuras connotaciones, eso cambió y se comprendió que una de las claves del avance científico se encuentra en el trabajo en equipo, en la discusión con los colegas y también en la colaboración interdisciplinar y en las redes internacionales que permiten transferir conocimiento y avanzar a pasos de gigante. Este esfuerzo de internacionalización está en la base de iniciativas que, como Empírika, buscan potenciar las colaboraciones entre países para que los recursos destinados a la investigación y el desarrollo, escasos sin duda, sean empleados de la manera más eficiente y redunden en el beneficio del máximo número de personas.

 

La feria nace en la Universidad de Salamanca en el año 2010, pero su vocación es internacional con especial acento iberoamericano, como no puede ser de otro modo al surgir en el seno de la que se considera “alma mater” de las universidades de aquél continente; una Universidad que desde el siglo XVI compartiese con aquellas sus cartas fundacionales, dando así lugar a lo que sería el germen de los estudios universitarios en América.

 

Desde entonces, el mundo ha cambiado, los intereses de los países, sus alianzas estratégicas, sus áreas de influencia. Sin embargo, la Universidad de Salamanca se ha sentido siempre cercana a Iberoamérica y ha tratado de mantener esos estrechos lazos, al comprender que la historia y la cultura compartidas no pueden si no servir de acicate para buscar el avance y desarrollos mutuos.

 

Nuestra estrecha relación con Brasil permite que sea éste el país que acoge Empírika en su segunda edición, dando continuidad así a un proyecto cuya larga vida le llevará a pasar por Colombia y México, antes de volver a España en 2018 para celebrar, de nuevo en Salamanca, el VIII Centenario de la creación de la Universidad, un cumpleaños del que queremos que todos los iberoamericanos se sientan participes.

 

Brasil se hace así protagonista reflejando su potencial científico y económico que ha hecho que el mundo haya girado su vista hacia él. Nosotros también lo hacemos, pero como algo que ya no es nuevo, por cuanto empezó ya hace años a formar parte de nuestra historia. Una historia que permitido cristalizar múltiples y prolongadas acciones, que van desde ser la primera Universidad de fuera de Brasil en acoger el programa PROUNI internacional a la reciente creación de la creación de la Red Salamanca de Universidades Brasileñas, que pretende ser un eslabón más en la construcción del Espacio Iberoamericano del Conocimiento; tenemos también importantes convenios de colaboración a través de grupos de investigación conjuntos en tecnología láser, cáncer y neurociencias, entre otros. Toda esta relación intensa de cooperación se lleva a cabo gracias a que disponemos del Centro Cultural Hispano Brasileño de la Universidad de Salamanca, que trabaja incansablemente por tender puentes entre ambos países.

 

Empírika busca conectar países en base a su potencial científico, y busca hacerlo a través de sus ciudadanos, porque para el desarrollo de la ciencia y su consolidación entre las demandas ciudadanas es imprescindible crear una cultura científica que fomente las vocaciones científicas y la conciencia social a favor de destinar fondos a la Ciencia y la Tecnología. Por lo tanto, la divulgación es también una tarea ineludible, más necesaria que nunca en tiempos de crisis, para garantizar un futuro de prosperidad.

 

Iniciativas como las que estos días se realizarán en el marco de Empírika que incluyen la divulgación científica para todas las edades, pero también la puesta en marcha de acciones como la Agenda Ciudadana de Ciencia e Innovación para Iberomerica o la reunión del Cluster de divulgadores científicos de la USAL, contribuirán, sin duda, a que la tarea de los científicos tenga mayor reconocimiento y a que la sociedad en general entienda que los investigadores somos servidores públicos con el objetivo de mejorar la calidad de vida de nuestros conciudadanos. Les invito a disfrutar de esta fiesta ciudadana, a que aprendan y se diviertan, pero también a que tomen conciencia de que sólo apoyando la ciencia lograremos un mundo mejor, más sostenible e igualitario.

 

Y les invito a que entre todos consigamos que esta iniciativa continúe su andadura y nos veamos, de nuevo en Salamanca, dentro de seis años para celebrar un cumpleaños conjunto, los primeros ochocientos años del sistema universitario iberoamericano.

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