Conscientes de la situación que atraviesan los Institutos Tecnológicos, AIMME ha sido pionero en la búsqueda de sinergias junto a sus homólogos, y en especial con el Instituto del Plástico AIMPLAS
Ante la noticia publicada hoy en el diario Levante que hace referencia al proceso de fusión e integraciones de los Institutos Tecnológicos de la Comunidad Valenciana, y en concreto a la “absorción de AIMME por AIMPLAS”, la Federación Empresarial Metalúrgica Valenciana (FEMEVAL) y el Instituto Tecnológico Metalmecánico de Valencia (AIMME) manifiestan que:
o Conscientes de la situación que atraviesan los Institutos Tecnológicos, AIMME ha sido pionero en la búsqueda de sinergias junto a sus homólogos, y en especial con el Instituto del Plástico AIMPLAS, para conseguir “hacer más con menos recursos”, y con ello seguir garantizando la dotación de un sistema de I+D al entramado empresarial.
o Las decisiones estratégicas que afectan al futuro de estas instituciones deben liderarlas sus órganos de gobierno, conformados en su mayoría por organizaciones empresariales como FEMEVAL, con la suficiente experiencia y capacidad para adoptar medidas de este calado.
o Dado el peso específico del metal en la Comunidad Valenciana en cuanto a volumen de negocio, exportaciones, investigación y desarrollo, valor añadido en el PIB y generación de empleo, este sector requiere de un Instituto propio que ejerza como brazo tecnológico de sus empresas. Requisito imprescindible para su diferenciación y desarrollo.
o AIMME es el Instituto Metalmecánico de referencia en España con alcance internacional, y que lleva más de 25 años dotando de herramientas y de los últimos avances tecnológicos a miles de empresas del metal.
Con estas consideraciones, FEMEVAL y AIMME apuestan por continuar colaborando como aliados tecnológicos con el resto de Institutos, organizaciones empresariales y las empresas, pero sin renunciar a su propia identidad.
Ambas entidades consideran que sectores referentes de la economía como el metal o el plástico pueden trabajar en estrecha colaboración, pero manteniendo la autonomía en la gestión de cada uno de sus centros tecnológicos, sin necesidad de llegar a absorciones que mermen su capacidad competitiva.





















