Desde sus inicios, D.A.S. apostó por fabricar sus propios componentes para altavoces de alta fidelidad de uso doméstico y monitores de estudio. Gracias a esta iniciativa y aunando diseño
La historia de D.A.S. Audio arranca en un pequeño taller en el corazón de Valencia gracias al empeño personal de un joven ingeniero, Juan Alberola, que soñaba con fabricar equipos de sonido de calidad a precios competitivos. Hijo de músico y compositor, Alberola sabía que, a principios de la década de los setenta, los equipos de importación eran prácticamente un objeto de lujo, así que, como en tantas otras experiencias de emprendimiento, decidió ponerse manos a la obra y fabricar los componentes y sistemas que no encontraba en España. Y así, bajo la marca Dynamic and Sound (D.A.S.), nació en 1971, un proyecto empresarial que se encuentra hoy a la vanguardia internacional en tecnología del sonido.
Desde sus inicios, D.A.S. apostó por fabricar sus propios componentes para altavoces de alta fidelidad de uso doméstico y monitores de estudio. Gracias a esta iniciativa y aunando diseño, calidad de sonido y eficiencia de costes, D.A.S. ha logrado, en 40 años, que sus equipos sean reconocidos en todo el mundo por su calidad, potencia y solidez. Y eso a pesar de “lo artesanal” de su fabricación, sobre todo en los albores de la compañía.
Dos han sido los factores que han marcado su desarrollo fulgurante: su vocación exportadora y el auge, en primer lugar, de la música disco, y más tarde, de las vanguardias creativas de la década de los ochenta, entre ellas la llamada ‘Movida madrileña’. La consolidación de España como potencia turística de primer orden –con la llegada masiva de europeos a nuestras costas en busca de sol, playa y fiesta– supuso un impulso fundamental para la empresa, que creció rápidamente fruto de la aparición de un mercado de alto nivel para grandes sistemas de audio para acondicionar las salas de baile que poblaban las zonas turísticas.
La empresa tuvo también el acierto de abrirse muy pronto a los mercados internacionales, asistiendo a ferias de primer nivel que servían de privilegiado escaparate y que ayudaron a que, en pocos años, D.A.S. lograra establecerse con éxito en muchos países europeos. A finales de los setenta, esta pequeña empresa valenciana contaba ya con 60 empleados y acudía a los certámenes más importantes del sector, como la Musikmesse de Fráncfort, consolidando su posicionamiento internacional gracias a una creciente red de distribuidores en el exterior.
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