Una mutación resiste el tratamiento de la enfermedad de Chagas

La enfermedad de chagas o tripanosomiasis americana es una enfermedad causada por este parásito que es transmitido por los insectos triatominos chupasangre, pitos o mamadores, como se conoce popularmente en muchas zonas del país.

El Grupo Biología y Control de Enfermedades Infecciosas —BCEI—, que hace parte de la Corporación de Patologías Tropicales de la Universidad de Antioquia, viene trabajando desde hace varios años en descifrar por qué el parásito causante de la enfermedad de Chagas, Trypanosoma cruzi, adquiere resistencia al medicamento benznidazol.

La enfermedad de chagas o tripanosomiasis americana es una enfermedad causada por este parásito que es transmitido por los insectos triatominos chupasangre, pitos o mamadores, como se conoce popularmente en muchas zonas del país. Esta enfermedad afecta a casi el 3 por ciento de la población colombiana y el 10 por ciento se encuentra en riesgo de adquirirla.

El benznidazol, por su parte, es el principal medicamente utilizado por el Ministerio de la Protección Social para combatir esa enfermedad. Sin embargo, no todos los casos en los que se usa son exitosos, su uso se caracteriza por la gran cantidad de efectos colaterales y toxicidad y su eficacia frente a la enfermedad en estadio crónico es poco satisfactoria.

La enfermedad de Chagas tiene 3 fases: aguda, indeterminada y crónica. La fase aguda suele ser asintomática con una tasa de mortalidad de hasta el 5 por ciento. La mayoría de los síntomas se resuelven de 4 a 6 semanas, y a partir de ahí el paciente entra en la fase indeterminada, que en la mayoría de los casos es asintomática. Aproximadamente el 30 por ciento de los individuos progresan a fase crónica, un proceso que puede ocurrir muchos años después de la infección inicial, la cual puede presentarse con daños cardiacos graves o patologías del tracto digestivo.

El grupo BCEI, bajo la dirección del profesor Omar Triana, viene trabajando con la caracterización molecular de los parásitos que ha logrado aislar de diferentes insectos, reservorios y pacientes. En sus estudios ha encontrado algunos parásitos que expresan resistencia al tratamiento con el medicamento.

Para abordar este proyecto, la investigadora del grupo BCEI, Ana María Mejía Jaramillo, realizó sus estudios de doctorado en el Instituto de Biología de la Universidad de Antioquia, y encontró que al inducir resistencia al parásito, estos expresan una mutación en el gen nitroreductasa I (ntrI), que hacen que la enzima que produce este gen se inactive, y no se pueda metabolizar el medicamento.

Durante su pasantía internacional en la London School, Ana María encontró que los parásitos pierden una copia del gen y que la otra copia adquiere la mutación. Los parásitos con esta mutación no son capaces de activar el medicamento a su forma tóxica, por lo que se vuelvan resistentes.

Este es un hallazgo muy importante porque permite acercarse al entendimiento de cómo el Trypanosoma cruzi se transforma genéticamente para adquirir resistencia a los medicamentos y da nuevas luces para la búsqueda de nuevos blancos contra esta terrible enfermedad y para el seguimiento del tratamiento en los pacientes.

Esta investigación fue publicada en la revista Journal of Infectious diseases, revista con alto factor de impacto en el campo de las enfermedades infecciosas. Actualmente, Ana María Mejía, el profesor Omar Triana y un equipo conformado por estudiantes de doctorado, maestría, jóvenes investigadores y estudiantes de pregrado, están adelantando nuevos estudios para identificar otros genes que participen en este proceso de adquisición de resistencia, mediante técnicas de proteómica y transcriptómica. Los genes identificados se evalúan actualmente mediante ensayos de genómica funcional para determinar su verdadero papel en la resistencia.

DiCYT

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