El futuro no es lo que solía ser

Cientos de investigadores trabajan cada día en distintas partes del mundo para desarrollar autómatas que puedan hacernos la vida más fácil en un futuro.

El futuro no es lo que solía ser. Culpa o no de la ficción, nos hemos encaprichado de los robots hasta hacerlos realidad. Cientos de investigadores trabajan cada día en distintas partes del mundo para desarrollar autómatas que puedan hacernos la vida más fácil en un futuro. Los mismos que también pueden quitarnos el trabajo.

   Aunque los países de occidentales están menos predestinados a sucumbir al control de las máquinas sobre los humanos, nadie se libra. En 2013, un grupo de investigadores de Oxford (Reino Unido) predijo que casi la mitad de los todos los puestos de trabajo en Estados Unidos corren un alto riesgo de ser informatizados en las próximas dos décadas. Un nuevo estudio viene a confirmar esta aseveración.

   Existe la posibilidad real de que los robots asuman nuestro trabajo en un futuro próximo. Así lo expone otro informe más reciente que firman Citi y la Oxford Martin School, de la Universidad de Oxford, y que titulan ‘Tecnología en el trabajo 2.0’. Llegan a la conclusión de que, si bien los avances tecnológicos se han venido aplicando para ayudar a las personas en su trabajo, “los algoritmos de aprendizaje automático son ahora, en muchos casos, mejores en las tareas intelectuales básicas que los trabajadores humanos”.

   CHINA E INDIA, PERO TAMBIÉN EE.UU.

   Basándose en datos ofrecidos por el Banco Mundial, este equipo de investigadores asegura que las probabilidades de que los robots tomen el control de los puestos de trabajo varían según los países. Así, afirman que el riesgo es más elevado en Etiopía (85 por ciento), China (77 por ciento) e India (69 por ciento) que en los países de la OCDE (57 por ciento, de media).

   De acuerdo con estos mismos datos, el 47 por ciento de los empleos en Estados Unidos corren el riesgo de ser asumidos por máquinas, mientras que en Reino Unido lo están el 36 por ciento de los trabajos.

   Entre los más perjudicados se encuentran los países en desarrollo, dado que las tecnologías emergentes son capaces de sustituir con mayor facilidad las tareas de los trabajadores poco cualificados.

   La originalidad, la destreza manual o la interacción activa con otras personas siguen siendo puntos débiles para una máquina. Según el mismo informe, los tres cuellos de botella u obstáculos principales de la automatización son la inteligencia social, la inteligencia creativa y la percepción y manipulación, porque “no todas las habilidades son igualmente reemplazables”.

   Apuntan, además, a la educación como una herramienta muy importante que los países tendrán que aprovechar para prepararse de cara a los efectos del cambio tecnológico acelerado.

   Explican que “aquellas ciudades y regiones que han invertido en industrias cualificadas siguen estando relativamente a salvo de la automatización, y el dinamismo tecnológico seguirá siendo la mejor manera de maximizar el empleo y de beneficiarse de las nuevas tecnologías”.

   Decía el célebre escritor y filósofo estadounidense Elbert Hubbard que “una máquina puede hacer el trabajo de cincuenta hombres corrientes, Pero no existe ninguna máquina que pueda hacer el trabajo de un hombre extraordinario”.

   Con la tecnología avanzando a un ritmo desorbitado y con noticias recientes como la victoria de la inteligencia artificial sobre el humano en el juego de ‘Go’, -en las tres primeras partidas- la frase de Hubbard pronto podría quedarse obsoleta.

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