Elon Musk: sus innovaciones y filosofía en el punto de mira

El fundador de Tesla Motors, el mismo que demostró que es posible volver a los orígenes, como cuando hace más de 100 años la mayoría de los vehículos eran eléctricos, que pretende no depender de los combustibles fósiles y cuyas ideas van más allá incluso de nuestro planeta, se ha creado un buen puñado de enemigos y detractores.

Amado y odiado

Elon Musk tiene bastantes rivales, enemigos declarados, detractores y competidores, que últimamente (casi coincidiendo con el cada vez más cercano ascenso al poder del futuro presidente Trump) se están poniendo paulatinamente más belicosos.

Varios de los ataques enfocados a Musk y sus empresas Tesla y SpaceX emanan del grupo conservador Citizens for the Republic. CftR es una organización fundada en 1977 por Ronald Reagan, que se autodenomina «como una fuerza nacional dedicada a revitalizar el movimiento conservador».

Su misión declarada es «descubrir cómo se desperdicia el dinero de los contribuyentes y se socava continuamente al pueblo estadounidense en favor de los poderosos “. Y dado que Obama apoyó económicamente con subvenciones la compra de vehículos eléctricos, Musk es uno de sus blancos favoritos.

Uno de los temas regulares de CftR es que los incentivos que promueven las energías renovables son un auténtico derroche. «La industria solar ha sido un gran horror de la Administración Obama y de aquellos que afirman preocuparse por el medio ambiente”, explican.

Y se quejan de que: “Washington ha dado a las compañías de energía solar, eólica y a quienes quieren adquirir coches eléctricos, millones de dólares en créditos fiscales federales y subsidios, a costa de los contribuyentes, a pesar de que las renovables registran pérdidas año tras año”.

El grupo no menciona que las compañías de combustibles fósiles reciben 4 mil millones de dólares al año en subsidios del gobierno federal o que los intereses de los combustibles fósiles representan más de 5 billones anuales, en subsidios directos e indirectos de los gobiernos de todo el mundo.

En vez de ello acusan a Musk de aprovecharse de la debilidad del presidente Obama por el medio ambientalismo, para lucrar a costa de ello y conseguir sus objetivos, que no son más que hacer dinero, aunque él lo disfrace de “superación energética” de los combustibles fósiles.

Trump no lo quiere

Trump ya ha dicho claramente que en cuanto asuma la presidencia, dejará de subsidiar la compra de coches eléctricos, a lo que el director y fundador de Tesla contestó que su empresa no necesitaba dichos subsidios.

Lo que sí lamentó amargamente Musk fue el hecho de que, según él, el que siempre pagase los platos rotos fuese el pueblo norteamericano, que ya no tendrá más remedio que optar por lo que le impongan (vehículos contaminantes) y no por lo que ellos quieran (coches eléctricos).

Sabotajes y prensa amarillista

Como no parece suficiente todos los ataques que están sufriendo Tesla y su director, incluidos varios sabotajes a sus súper-cargadores en puntos estratégicos, que hacen mucho daño a la compañía, también deben enfrentarse a la publicación de artículos de dudosa credibilidad, que aparecen en medios de enorme difusión.

Ya los hermanos Koch lo habían advertido a principios del año pasado, explicando que habían creado un fondo especial de 10 millones de dólares, para inducir a los medios a publicar historias favorables a los combustibles fósiles y aparentemente esto funcionó.

Revistas como Fortune y periódicos como el Wall Street Journal o The Herald se han descolgado con historias que defienden la posición de los que abogan por el uso de los combustibles fósiles y atacan y ridiculizan a Musk y sus absurdas ideas de “electrificarlo todo”.

¿Qué pasa en Europa?

El fundador de Tesla no solo se enfrenta a sus enemigos en su propia tierra, sino que las empresas de la competencia están muy preocupadas por al auge de la marca en Europa y sus intenciones manifiestas de lograr que sus coches puedan recorrer el continente entero.

Musk ha dejado claro que Tesla comenzará a vender unidades en España con su propia red comercial, se asegurará de que el trayecto Madrid Barcelona sea seguro colocando más súper-cargadores y si bien parece que su paso siguiente será Portugal, también pretende expandirse hacia el este del viejo continente.

Ante el reto que representan unos súper-cargadores eficientes y rápidos como son los de Tesla, BMW, el grupo VW, Mercedes Benz (Daimler) y Ford, ya están en contacto con los proveedores de energía tecnológicamente más avanzados, con el fin de competir con este tipo de cargadores, colocando los suyos propios y ampliando la opción de carga eléctrica en Europa.

Pero los rivales de Musk pretenden que sus nuevos cargadores sean tres veces más eficientes que los de Tesla, por lo que en la media hora que los del gigante norteamericano consigue unos 127 kilómetros de autonomía, estos alcanzarían una carga del 95% y proporcionarían 400 km de recorrido, sin tener que repostar.

Ante estos ataques, retos e inconvenientes, no parece que Musk tenga intenciones de abandonar su meta: lograr un mundo súper eficiente y no contaminante, en el que sus habitantes se olviden de los combustibles fósiles y se decanten por la abundante electricidad renovable del sol.

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