Vida saludable

El humo de los incendios es el mayor riesgo para la salud de niños y mayores

Los especialistas recuerdan que las partículas y gases tóxicos presentes en el humo pueden provocar graves problemas respiratorios y cardiovasculares, mientras expertos en salud pública reclaman una estrategia preventiva frente a los grandes incendios forestales.

El humo de los incendios es el mayor riesgo para la salud de niños y mayores

El humo de los incendios es el mayor riesgo para la salud. La inhalación de gases tóxicos y micropartículas durante un incendio constituye la mayor amenaza para la población, afectando gravemente al sistema cardiorrespiratorio. Los colectivos vulnerables como niños, ancianos y enfermos crónicos, son los que sufren los peores efectos.

Si el humo bloquea la salida de los hogares, la indicación médica es resguardarse en habitaciones y sellar con paños húmedos las rendijas, para evitar que este penetre. Para desplazarse por áreas contaminadas es necesario gatear pegado al suelo, donde el aire conserva una mayor oxigenación.

El uso de mascarillas FFP2 resulta imprescindible para filtrar el aire degradado, ya que las quirúrgicas carecen de efectividad. Además, se aconseja refrescar quemaduras leves solo con agua fría, evitando remedios caseros que podrían resultar contraproducentes.

Las sociedades médicas solicitan abordar los fuegos forestales como un desafío de salud pública permanente. Fomentar la ganadería extensiva, la gestión territorial y la creación de paisajes heterogéneos mitiga la intensidad de emergencias futuras.

El humo de los incendios es el mayor riesgo para la salud y es necesario protegerse

El humo de los incendios es el mayor riesgo para la salud, incluso para las personas que se encuentran lejos del frente de las llamas. Los especialistas advierten de que la inhalación de partículas finas y gases tóxicos puede afectar al aparato respiratorio y al sistema cardiovascular, con especial gravedad en niños, personas mayores, embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas.

La Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) recuerda que conocer las medidas básicas de autoprotección puede reducir los riesgos durante un incendio forestal y facilitar el trabajo de los servicios de emergencias y Protección Civil.

El humo de los incendios es el mayor riesgo para la salud durante un incendio

El humo generado por un incendio forestal contiene una compleja mezcla de partículas en suspensión, monóxido de carbono y otros gases tóxicos que penetran profundamente en los pulmones y pueden alcanzar el torrente sanguíneo.

La exposición puede provocar dificultad para respirar, irritación ocular, tos persistente, mareos, dolor en el pecho o confusión, síntomas que requieren atención médica inmediata cuando aparecen o se intensifican.

Las personas con asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), patologías cardiovasculares o problemas respiratorios previos son especialmente vulnerables, aunque cualquier persona puede sufrir efectos si la exposición es intensa o prolongada.

¿Cómo actuar si el humo impide escapar con seguridad?

Cuando las llamas o el humo bloquean una salida segura, los médicos recomiendan permanecer en una habitación protegida, cerrar la puerta y sellar las rendijas con paños o toallas húmedas para dificultar la entrada del humo.

Si resulta imprescindible desplazarse, conviene hacerlo agachado o gateando, ya que el aire más limpio suele concentrarse cerca del suelo mientras el humo asciende hacia las zonas superiores.

En caso de que la ropa se incendie, la pauta sigue siendo clara: detenerse, tirarse al suelo y rodar hasta apagar completamente las llamas, evitando correr, ya que el movimiento favorece la combustión.

Las mascarillas FFP2 ofrecen la mejor protección frente al humo

Incluso cuando el incendio se encuentra a varios kilómetros, la calidad del aire puede deteriorarse durante horas o incluso días. Por ello, SEMES aconseja limitar la actividad física al aire libre mientras persistan concentraciones elevadas de humo.

Los especialistas recomiendan utilizar mascarillas FFP2, capaces de filtrar gran parte de las partículas finas presentes en suspensión. En cambio, las mascarillas quirúrgicas o los pañuelos no proporcionan una protección suficiente frente a este tipo de contaminantes.

Si durante una evacuación aparecen dificultades respiratorias, mareos, dolor torácico o alteraciones del estado de conciencia, debe solicitarse asistencia sanitaria sin demora.

Las quemaduras también requieren una actuación adecuada

En las quemaduras leves, los médicos aconsejan enfriar la zona afectada con agua corriente fría durante varios minutos, evitando remedios caseros como pasta de dientes, aceites, mantequilla o pomadas no indicadas por profesionales sanitarios.

Cuando las quemaduras son extensas o profundas, lo recomendable es no aplicar agua directamente, sino cubrir a la persona con una manta o un paño limpio y seco para disminuir la pérdida de calor mientras llegan los servicios de emergencia.

Manipular las lesiones o retirar ropa adherida a la piel puede agravar el daño, por lo que siempre debe evitarse hasta recibir atención médica especializada.

Los expertos reclaman una estrategia permanente frente a los grandes incendios

La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) considera que los grandes incendios forestales deben abordarse como un problema de salud pública permanente y no únicamente como emergencias puntuales.

La entidad relaciona el aumento de estos episodios con el cambio climático, la despoblación rural, el abandono de actividades tradicionales y la acumulación de biomasa, factores que favorecen incendios más rápidos, intensos y difíciles de controlar.

Entre las medidas prioritarias propone impulsar una gestión forestal adaptativa, recuperar paisajes en mosaico, apoyar la ganadería extensiva y el pastoreo, proteger los núcleos habitados e incorporar el riesgo de incendios a la planificación territorial y urbanística.

Un riesgo para el que hay que estar preparados

El humo de los incendios es el mayor riesgo para la salud porque sus efectos pueden prolongarse mucho después de extinguidas las llamas y afectar a miles de personas situadas incluso lejos del foco del incendio.

Reducir la exposición, seguir las recomendaciones de los servicios de emergencia y reforzar la prevención forestal serán medidas esenciales en un contexto en el que los incendios extremos son cada vez más frecuentes debido al cambio climático y a la transformación del territorio.

El humo de los incendios es el mayor riesgo para la salud en 15 segundos

¿Por qué el humo de los incendios es el mayor riesgo para la salud?

El humo de los incendios es el mayor riesgo para la salud porque contiene partículas finas y gases tóxicos que pueden afectar a los pulmones, al corazón y al sistema circulatorio, especialmente en personas vulnerables.

¿Qué mascarilla protege mejor del humo de un incendio?

Los especialistas recomiendan utilizar mascarillas FFP2, ya que filtran gran parte de las partículas en suspensión. Las mascarillas quirúrgicas no ofrecen una protección suficiente frente al humo.

¿Qué síntomas provoca la intoxicación por humo?

Los más frecuentes son dificultad para respirar, tos, irritación de ojos y garganta, mareos, dolor en el pecho, dolor de cabeza y confusión. Ante estos síntomas debe buscarse atención médica.

¿Cómo se debe tratar una quemadura leve?

Lo recomendable es enfriar la zona con agua corriente fría durante varios minutos y evitar remedios caseros como pasta de dientes, aceites o pomadas no prescritas.

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