Europa ha encontrado el mayor tesoro energético y llevaba años delante de nuestros ojos: está escondido en las baterías usadas

Publicado el: 9 de abril de 2026 a las 09:41
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Batería de coche eléctrico siendo retirada para reciclaje en Europa como fuente de metales estratégicos.

Europa quiere más coches eléctricos, pero también quiere algo igual de importante, no depender siempre de minerales que llegan de lejos. Litio, níquel, cobalto y manganeso son piezas clave de las baterías y, cuando los precios suben o la cadena de suministro se atasca, se nota.

Un informe de Transport & Environment (T&E) mira justo a ese punto débil y propone una salida muy concreta. Recuperar metales de baterías usadas y de residuos de fabricación de las gigafactorías podría cubrir una parte notable de la demanda europea y rebajar el impacto de nuevas minas, aunque solo si los proyectos de reciclaje consiguen arrancar.



La mina urbana de las baterías

La idea es simple de explicar. En vez de buscar el metal bajo tierra, se trata de recuperarlo de baterías usadas y de restos de producción que hoy se gestionan como residuos.

No es casualidad que la norma europea ponga también el foco en esos residuos industriales. El propio reglamento asume que el «desperdicio» de fabricación será una de las fuentes principales de materias primas secundarias mientras crece la producción de baterías.



Los números que cambian el mapa

T&E calcula que, ya en 2030, el reciclaje en Europa podría aportar el 14% del litio, el 16% del níquel, el 17% del manganeso y una cuarta parte del cobalto que necesitará la industria del coche eléctrico. En la práctica, parte de la materia prima podría salir de aquí, no de un barco.

El informe aterriza esos porcentajes en algo más tangible. Con los metales recuperados en Europa en 2030 se podrían fabricar entre 1,3 y 2,4 millones de coches eléctricos, usando como referencia un vehículo medio con batería de 74 kWh (un tamaño bastante común). Y no es un escenario lejano, es una palanca para esta misma década.

Menos minas y menos impacto

La cifra que más llama la atención va más allá de la industria del automóvil. El análisis estima que un despliegue fuerte del reciclaje podría evitar la apertura de 12 nuevas minas en el mundo de aquí a 2040, repartidas entre litio, níquel, cobalto y manganeso.

También hay una lectura climática. T&E señala que reciclar en Europa podría recortar casi un 19% la huella de carbono del abastecimiento de litio frente al esquema de extracción en Australia y refinado en China, en buena parte por una red eléctrica europea más limpia.

El cuello de botella del reciclaje

El potencial existe, pero la industria no se construye sola. El informe advierte de que, para 2030, la capacidad disponible tendría que multiplicarse por diez, y cuenta 34 proyectos de recuperación de materiales anunciados con una capacidad conjunta de alrededor de 780 kilotoneladas (unas 780.000 toneladas) de baterías.

La preocupación es que una parte importante se quede en el camino. Cerca del 44% de la capacidad anunciada estaría en riesgo o ya en pausa por la complejidad de los proyectos y por costes altos, lo que dejaría sin procesar localmente buena parte del material disponible. A eso se suma que la química de las baterías está cambiando (más baterías basadas en hierro como LFP y LMFP) y las plantas tendrán que adaptarse a un «mix» con menos cobalto y níquel.

T&E España lo resume sin rodeos. Laura Vélez de Mendizábal avisa de que «casi la mitad de la capacidad de reciclado prevista está en peligro» por costes energéticos, falta de conocimientos técnicos o ausencia de apoyo financiero, y pide tratar el reciclaje de baterías como «una tecnología limpia más» a la que dar prioridad.

La presión de Bruselas

Parte de ese empujón ya está escrito en la ley. El Reglamento europeo de baterías fija objetivos mínimos de contenido reciclado en la batería nueva y, desde el 18 de agosto de 2031, exige al menos un 16% de cobalto, un 6% de litio y un 6% de níquel en materiales activos, además de un 85% de plomo, con metas más altas desde 2036 para varios metales.

Además, la norma marca objetivos de recuperación de materiales en el propio reciclaje. Para el litio, por ejemplo, se fija un mínimo del 50% no más tarde del 31 de diciembre de 2027 y del 80% en 2031, mientras que cobalto y níquel suben del 90% al 95% en esos mismos hitos.

Qué significa para ti

Esto también va de hábitos cotidianos. El reciclaje solo funciona si la batería llega al circuito correcto, no a un trastero ni a la basura doméstica, y la UE fija objetivos de recogida para baterías portátiles del 63% en 2027 y del 73% en 2030. ¿Cuántas baterías se quedan olvidadas en un cajón?

El informe completo se ha publicado en Transport & Environment.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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