La finca de Villalba de los Alcores, un ejemplo de agricultura ecológica

En la finca de Villalba de los Alcores, en la provincia de Valladolid, se aprovecha todo, incluso el estiércol de las ovejas en producción y de la muestra permanente, pues se destina para fertilizar las 110 hectáreas en las que desde hace unos ocho años se cultiva una agricultura ecológica (no se utilizan productos químicos) como alternativa al sistema agrícola convencional.

Girasol, veza, guisante, centeno, cebada y trigo son algunos de los cultivos que cada año siembra la Diputación, gracias a un convenio de colaboración para el estudio de la producción ecológica suscrito con la Escuela de Ingeniería Agrícola (INEA) y al que anualmente destina 60.000 euros. «Queríamos demostrar que la agricultura ecológica es rentable y que podemos rentabilizar la explotación, pues los resultados hasta ahora son buenos, tanto en producción como en precios», manifestó el diputado de Agricultura y Medio Ambiente.

Las cifras lo avalan, pues algún año han obtenido producciones de 7.000 kilos de cebada, aunque la mayoría de lo que se cultiva va destinado al ganado de la propia finca. Sólo los excedentes se ofrecen al público. Este año, por ejemplo, la Diputación adjudicó 100 toneladas de cebada de las campañas 2008 y 2009, 25 de trigo de la campaña 2009, y 9 de girasol, también de la pasada temporada, por un importe de 17.835 euros, según los contratos publicados en el mes de febrero en el Boletín Oficial de la Provincia.

Experimentos

La zona experimental de la finca de Matallana incluye además convenios con empresas; como pueden ser aceiteras, para sembrar por ejemplo varias hectáreas de girasol y comprobar su resultado desde el punto de vista ecológico o, recientemente, la plantación de pistachos como un nuevo cultivo alternativo.

La Diputación y la Escuela de Ingeniería Agrícola diseñan así los cultivos, las labores agrícolas y editan publicaciones con los resultados. En el proceso, según explica in situ Ponciano de la Viuda, técnico de Medio Ambiente, además de no usar productos químicos se recurre a la aplicación de rotaciones de cultivos para combatir las hierbas o especies no deseables. «Un año sembramos una leguminosa y al año siguiente un cereal para aprovechar el suelo», asevera.

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El objetivo final es que la zona agrícola prevista para ser visitada y la experimental de agricultura ecológica se pudieran ver completadas en un futuro con la construcción de una quesería artesanal, poder mostrar al visitante las técnicas de elaboración del queso. Así se lograría completar un ciclo que busca la autosuficiencia en un entorno natural involucrado en la educación ambiental, el ocio y el tiempo libre.

M.Prieto/Asociación Vida Sana – L.Sancho/nortedeCastilla.es

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