La comida de las ballenas ayuda a reducir el colesterol en humanos

La ingesta regular de krill, un pequeño crustaceo que sirve de alimento para muchas ballenas y otros animales marinos, puede reducir el colesterol circulante en un 30 por ciento en humanos, según los resultados de una investigación publicada por el Journal of Agricultural and Food Chemistry.

De hecho, y en función de esta evidencia científica, Laboratorios Deiters ha desarrollado un producto a base de aceite de krill que, bajo el nombre de ‘Lipokrill’, y en dos dosis diarias de 2 gramos durante ocho semanas, ha demostrado que puede incrementar en un 125 por ciento el índice de omega-3, es decir, la forma «más fidedigna» de evaluar el grado de protección del organismo frente al colesterol.

   Según dicha publicación, se trata de «un producto de excelente calidad que, en contraste con otros aceites de origen marino, proviene de una sola fuente: el krill (‘Euphausia superba’)». Esta especie de camarones se encuentran sobre todo en el océano Antártico y, en menor medida, en el Ártico, y sirve de alimento para muchos animales como focas, pingüinos, peces, calamares y aves marinas, además de las ballenas.

   El estudio demuestra que si una dieta rica en grasas se suplementa con aceite de krill se reduce «significativamente» la hepatomegalia, la esteatosis hepática y la hipercolesterolemia hasta en un 30 por ciento, gracias a que este aceite contiene astaxantina (provitamina A), un antioxidante natural.

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   «Los ácidos grasos omega-3 presentes en el krill están en forma de fosfolípidos y son dispersables en agua, a diferencia de los ácidos grasos omega-3 presentes en aceites de pescado, que están en forma de triglicéridos. Esta propiedad es un hecho clave en la absorción y utilización de los ácidos grasos omega-3 del aceite de krill por parte del organismo», ha matizado el texto.

ECOticias.com – ep

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