El atún rojo y los barones de la pesca

El peligro de extinción del atún rojo del Atlántico (Thunnus thynnus) será una vez más tema dominante de la reunión anual de la Comisión Internacional para la Conservación de esta especie (ICCAT, por sus siglas en inglés).

La reunión, a realizarse en París entre el 17 y el 27 de noviembre, será para algunos una nueva “mise-en-scène” mediática para hacer aparecer bueno para el ambiente el manejo de las zonas de pesca, que ha sido definido como “una vergüenza internacional”.

Para otros, la reunión volverá a fracasar. En efecto, la incapacidad está hondamente enraizada en la esencia genética de este organismo intergubernamental para el manejo de los caladeros, pero en realidad controlado por la industria pesquera.

En 2006 la ICCAT adoptó un plan de 15 años para la recuperación del atún, que fue modificado en 2008 y 2009.

Los fracasos para aplicar las medidas acordadas de manejo de los caladeros y las reglas básicas pesan en la pesca del atún rojo desde hace cuatro años.

La extendida e ilegal pesca abusiva y su fraudulento “lavado” en el mercado negro, con la connivencia de gobiernos representados en la ICCAT, que a su vez ofrecieron datos insuficientes e inexactos sobre capturas, son prácticas extendidas desde 2006.

Un informe divulgado en octubre, con los resultados del primer programa oficial regional de observación de la ICCAT, muestra que la trazabilidad de los atunes desde los barcos pesqueros hasta las factorías es por lo menos imperfecta a pesar de las normas y los recursos asignados al control de esas actividades, lo que confirma la completa ineficacia de la Comisión para cumplir sus propias reglas.

Los registros de mercado que establecen cuánto atún fue pescado y procesado en el Mediterráneo entre 2003 y 2008 y subastado fresco en Japón muestra una caída de 37 por ciento en el tamaño medio de los peces.

PNUMA

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- publicidad -

Otras noticias de interés