Uruguay apuesta por convertirse en potencia eólica

Producto de las extensas negociaciones que emprendieron los uruguayos con los argentinos y la decisión de construir una central de respaldo térmico

En 2005 Uruguay experimentó una de las crisis energéticas más intensas de su historia. En dicha época Argentina decidió cortar la mitad del suministro de gas natural, lo cual generó diversas problemáticas al país, ya que junto a un periodo récord de sequía tuvo una carencia de excedentes eléctricos.

Producto de las extensas negociaciones que emprendieron los uruguayos con los argentinos y la decisión de construir una central de respaldo térmico, el Gobierno comenzó a elaborar nuevos lineamientos de su política de energía cuya meta está orientada a que en 2015 la mitad de la matriz energética nacional provenga de fuentes renovables.

Los resultados de estas medidas hoy están rindiendo sus frutos. De hecho, tanto la Organización Latinoamericana de Energía (OLE) como la Agencia Internacional de Energías Renovables han señalado que Uruguay está experimentando una verdadera revaluación energética, fase que le permitirá no solo reducir la salida de divisas, bajar los costos de generación y reducir su volatilidad, sino también convertirse en un país exportador de energía eólica.

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Un mercado pequeño

Uruguay es el mercado energético más pequeño en Sudamérica ya que presenta una capacidad de generación anual de 10.000 GWh, lo cual se traduce en una potencia media de 1.140 MW, cuyo promedio máximo es de 1.500 MW y su mínima renovable es de 900 MW.

De acuerdo con los antecedentes entregados por la Empresa Eléctrica del Estado Uruguayo (UTE), este mercado genera una capacidad anual media de 6.500 MW de energía hidráulica, lo cual significa que este tipo de fuente aporta el 65% de la matriz energética. El 10% es entregado por biomasa, lo que es equivalente a 1.000 MWh a un precio de US$92 MWh. El resto de la generación es contribuido a través de combustibles fósiles cuyos precios de generación térmica son desde US$200 hasta US$380 MWh.

El sector eléctrico de Uruguay, al igual que el chileno, se encuentra dividido en los sectores de generación, transmisión y distribución. La empresa estatal UTE posee el monopolio en transmisión y distribución, y es dueña de las grandes centrales generadoras; y la Comisión Técnico Mixta de Salto Grande administra la mayor represa hidroeléctrica del país, la cual es compartida con Argentina. Además, existen generadores privados (eólicos y biomasa), que tras las iniciativas implementadas por el Gobierno se espera que en los próximos años aumenten su número.

Buscando potenciar el recurso eólico

El mercado energético es regulado por la Administración del Mercado Eléctrico (Adme) a través del Reglamento del Mercado Mayorista de Energía Eléctrica, el cual posee cerca de 400 artículos. Oscar Ferreño, gerente de Generación de la Empresa Eléctrica del Estado Uruguayo (UTE) explicó en el contexto de la tercera versión de Latam Power Hydro & Renewables Summit, que en 2002 se incorporó el N°298, normativa que es considerada como clave para el desarrollo de las energías renovables en Uruguay.

Dicho decreto señala que “en virtud de la política energética se dispone que la compra de suministro de parte de los participantes-consumidores (o de parte de estos) se cubrirá con Energías Renovables No Convencionales (ERNC) y para ello se realizará una licitación pública internacional con el fin de adjudicar un contrato especial para la instalación de la generación con dichas garantías. La licitación se realizará con un contrato formulado por el regulador y bajo su supervisión. Para el caso del distribuidor, el costo de dicho contrato especial será considerado y trasladable a tarifas”.

Oscar Ferreño contó que esta iniciativa ha permitido que exista en Uruguay PPA a largo plazo de hasta 20 años sobre ERNC. “Con respecto a los distribuidores, que en este caso se encuentran en manos del Estado, no tienen temor de jugarse por un contrato de 20 años plazo el cual podría significar un aumento de tarifas”.

Tras la implementación de esta medida, en 2006 el Gobierno comenzó a explorar las distintas posibilidades del mercado y a analizar todo el recurso eólico que había en el país. Durante seis años se dispuso de sistemas de medición de viento a 80 y 100 metros de altura, para posteriormente realizar las licitaciones.

Desde 2007 hasta 2009 se efectuaron pequeñas licitaciones de 20 MW, con las cuales obtuvieron contratos PPA eólica a US$92 MWh, cuyo precio era más bajo que el de la energía térmica. En enero de 2011 se realizó una nueva licitación por tres parques de 50 MW, iniciativa que logró un valor de US$83 MWh; y en agosto de ese mismo año se hizo otra para dicha misma cantidad, medida que incorporó un bono de US$110 para aquellas propuestas que permitían la producción antes de 2014 con lo cual se lograron adjudicaciones cuyo precio menor fue de US$63 MWh.

En la actualidad estos parques se encuentran en fase de construcción, y en el caso de la compañía UTE implementó un sistema leasing para la construcción de un parque de 350 MW. “Es decir, esta empresa estudió el recurso y le solicitó a un desarrollador que construyera el parque a cambio del pago de un arriendo fijo mensual por 20 años, medida que permite disminuir el riesgo al desarrollador y obtener mejores precios”, sostuvo Oscar Ferreño.

Dentro de ese esquema las expectativas indican que en los próximos tres años la potencia instalada en energía eólica alcance los 1.300 MW, cifra que permitiría cubrir más del 30% de la matriz con dicha fuente. “Por lo tanto, esperamos que rápidamente nos convirtamos en el país más eólico del mundo”, enfatizó el ejecutivo, y agregó que “con las licitaciones se construirá un total de 7.500 parques, de los cuales se espera que a fines de este año 700 MW se encuentren inyectando al sistema”.

Los desafíos de la presencia eólica en la matriz

¿Un sistema eléctrico puede contar con una alta presencia eólica? Esa es una de las interrogantes que poseen diversos actores del sector ya que en la actualidad no existe experiencia a nivel internacional, y en términos concretos, Dinamarca es el país que cuenta con mayor participación de esta energía en la matriz, con un 25%.

A juicio del gerente de Generación de UTE, “Uruguay lo puede hacer, porque tiene una buena capacidad hidroeléctrica instalada. Esta fuente de energía, considerando a la eólica como una demanda negativa, podrá despachar la diferencia”.

Además, Ferreño afirma que cuando la oferta de generación eólica sea mayor, dicha energía puede ser almacenada en sistemas de bombeos cuya tecnología está muy desarrollada en Europa y Estados Unidas. En Latinoamérica su presencia se circunscribe en Argentina pero su uso es implementado en la energía nuclear.

“Frente a dicha alternativa, pensamos que la energía del viento puede ser acompañada con el sistema de bombeo, y en ese caso la regla se puede desarrollar de la siguiente manera: ‘un sistema eléctrico puede llevar tanta potencia eólica como hidráulica haya sido instalada, si dentro de esta existe un porcentaje significativo de la diferencia de la potencia eólica y la potencia mínima en forma de centrales de bombeo. Con esos valores, con esa deuda, es fácil alcanzar valores superiores al 50% o 55% de penetración de energía eólica en un sistema”, concluye el ejecutivo.

Latam Power Hydro & Renewables Summit

BNamericas organizó la tercera versión de Latam Power Hydro & Renewables Summit, evento que tuvo como objetivo estudiar el entorno donde se desenvuelven las energías renovables de la región. Además en dicha oportunidad se analizó el panorama de las mini centrales hidroeléctricas cuyo espacio contó con la participación de Juan Francisco Mackenna, director de la Asociación de Pequeñas y Medianas Centrales Hidroeléctricas (Apemec).

http://www.sustentare.cl/ – PNUMA – ECOticias.com

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