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sábado, enero 28, 2023

Día Meteorológico Mundial 2021, el océano, nuestro clima y nuestro tiempo

El 23 de marzo se conmemora el Día Meteorológico Mundial. «El Periódico Verde» se une al festejo analizando el tema de este año: “El océano, nuestro clima y nuestro tiempo”.

Tema del Día Meteorológico Mundial 2021

 

La Organización Meteorológica Mundial estableció en 1950 la celebración del Día meteorológico Mundial, para dar visibilidad global al rol que cumplen los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos de cada país y a su invalorable contribución al bienestar y la seguridad de sus habitantes.

Cada año se elige un tema relacionado con la climatología, la meteorología, la hidrología y los eventos y elementos que dependen directa o indirectamente de ellos, que esta vez se centra en la interrelación entre los océanos y el clima.

Los procesos vinculados tanto a la atmósfera como a los océanos, son los principales responsables del tiempo y del clima del planeta, de forma que, cada evento está relacionado con los demás, no importa en qué parte del globo sucedan. Ejemplo de ello son las tormentas polares, que se originan a partir de la transferencia de calor en las zonas tropicales.

La climatología: una ciencia nunca exacta

Se denomina “clima” al estado en el que se encuentra la atmósfera en determinado momento y lugar. Dado que entre las diferentes capas de la atmósfera terrestre y el océano existe un contacto fluido y constante, el resultado del mismo se traduce en un intercambio de gases, calor, agua, energía, etc.

Lo que sucede en el océano tiene una influencia directa en la capa atmosférica más cercana y viceversa y su comportamiento es errático y poco previsible, por lo que los meteorólogos deben hacer auténticos malabares y luchar contra la “Teoría del Caos”, para poder realizar sus sus predicciones climáticas, puesto que cada pequeño cambio puede tener consecuencias diametralmente opuestas a las previstas.

Variabilidad climática

Más del 70% de la corteza terrestre está cubierta por enormes masas de agua, a las que genéricamente se denomina mar. El intercambio de elementos entre la atmósfera y el agua es el impulsor de los diferentes patrones climáticos y de las sutiles y a veces casi imperceptibles variaciones, que hacen del clima mundial una incógnita jamás despejada por completo.

El océano influye significativamente en el clima, puesto que es el principal elemento de absorción de la radiación solar y el encargado de liberar el calor, que será responsable de la circulación atmosférica y por tanto de las diversas manifestaciones climatológicas que se experimentan alrededor del planeta.

Las nubes son las principales acumuladoras de agua atmosférica y según se enfrenten a masas de aire frío que descienden desde las capas atmosféricas superior o de aire caliente que sube desde el océano, ocasionarán lluvias que arrastran gran parte del Dióxido de Carbono suspendido y lo precipitan hacia el mar, donde se disuelve y acumula.

Además, los océanos tienen una capacidad calorífica muy alta (concentrada en los 3 metros de agua más superficiales), por lo que la radiación solar que absorben, puede ser emitida durante largos períodos de tiempo. Para poder entender el porqué del Cambio Climático, hay que conocer algo de la historia y del comportamiento de los océanos.

Un cambio previsible

La tierra se enfría y se calienta de forma cíclica y si bien estos cambios han sido responsables de extinciones masivas de plantas y animales dada la radicalidad de sus consecuencias, se consideran dentro de los parámetros normales del funcionamiento de la climatología del mundo.

La masa oceánica es responsable en gran medida del enfriamiento y del calentamiento del clima, dado que es donde se acumula el calor y el frío y desde allí se transmite a la atmósfera causando las diferentes variaciones del clima. Cuando la evaporación es demasiada se forma más hielo en los polos y gradualmente se producen las glaciaciones y viceversa.

Hace unos 130.000 años, el espesor de los casquetes polares aumentó considerablemente, el planeta se enfrió más de 12ºC y el nivel del mar descendió unos 130 metros. La última glaciación ocurrió hace aproximadamente 15.000 años y cuando finalizó, se experimentó una suba de las temperaturas que calentó el ambiente y derritió el hielo lentamente.  

¿Qué pasa ahora?

La circulación oceánica y el movimiento y transporte del calor son los factores clave para comprender la variabilidad climática, puesto que son parte de un sistema de retroalimentación que fija los patrones climáticos y que gracias a las acciones antropogénicas está cambiando con alarmante rapidez.

La problemática que afecta a día de hoy al planeta es una aceleración anormal de los cambios climáticos cíclicos naturales. Este incremento en los tiempos de calentamiento es culpa de nuestro estilo de vida y está afectando a todas las especies vivas, incluida la nuestra.

Los océanos acumulan cantidades demasiado altas de CO2 que hacen descender su pH, por lo que sus aguas experimentan una acidificación muy acusada, que acaba con especies fundamentales de los ecosistemas y rompe de forma abrupta el equilibrio de los hábitats y de la biota asociada. El blanqueamiento de los corales es buen ejemplo de ello.

También han aumentado los niveles oceánicos, puesto que se derrite más hielo en verano del que se recupera en invierno y no hemos podido subsanar el gravísimo problema de contaminación de aguas, suelos y aire. Si no detenemos nuestro accionar destructivo YA, todas estas circunstancias combinadas pueden ser el comienzo del fin de la civilización, tal y como la conocemos.

Por Sandra MG para ‘El Periódico Verde’

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