Asusta hasta a los expertos pero es 100% real: la NASA capta desde el espacio un agujero gigante en el Ártico y resulta ser clave para los ecosistemas marinos

Publicado el: 24 de marzo de 2026 a las 09:48
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Imagen satelital de la NASA de un remolino oceánico en el Ártico canadiense visible como un círculo oscuro entre hielo y sedimentos.

Una imagen captada desde el espacio sobre un fiordo remoto del Ártico canadiense ha dado la vuelta a internet por un detalle llamativo. En mitad del agua aparece un círculo oscuro, casi como si hubiera un “agujero” abierto en la superficie.

La explicación, en realidad, es mucho más interesante que el susto inicial. Lo que se ve es un remolino oceánico que queda dibujado por hielo roto y sedimentos del deshielo, una señal de cómo el verano ártico (corto, pero intenso) cambia el paisaje y también el funcionamiento del ecosistema marino.



Un fiordo remoto que se conecta con el océano

La escena ocurre en Cañon Fiord, en la isla de Ellesmere, dentro del archipiélago ártico canadiense. Según detalla NASA Earth Observatory, este tramo del fiordo está a unos 115 kilómetros al sureste de la estación de investigación de Eureka y sus aguas acaban conectando con Nansen Sound y, de ahí, con el océano Ártico.

La imagen se tomó el 9 de agosto de 2022 con el sensor OLI (Operational Land Imager) del satélite Landsat 8. Este instrumento trabaja en bandas del visible e infrarrojo cercano y puede ofrecer detalles ambientales con resoluciones de hasta 15 metros (pancromática) y 30 metros (multiespectral) en una franja muy amplia.



No hay un “agujero” real, hay un remolino de agua

Ese círculo tan marcado corresponde a un remolino oceánico (eddy), un giro de corrientes que se forma cuando el agua se mueve, se encuentra con obstáculos, cambia de densidad o se cruza con otras corrientes. Visto desde arriba, parece un dibujo perfecto, pero no tiene nada de sobrenatural.

La clave para entenderlo está en el contraste entre estaciones. Durante gran parte del año, el hielo marino cubre estas aguas y puede llegar a formar capas de unos 2 metros, lo que frena la mezcla por viento y mantiene la turbidez relativamente baja.

En verano, el escenario cambia de golpe. El hielo se rompe, se desplaza con el viento y las corrientes, y el movimiento circular del agua queda “marcado” por placas de hielo y por partículas en suspensión, como si alguien hubiese dibujado una espiral sobre el fiordo. Y eso se nota.

El color turquesa viene de la harina glaciar

La franja turquesa que rodea parte del remolino no es contaminación ni un efecto raro de la cámara. NASA explica que se trata sobre todo de harina glaciar (glacial flour), roca pulverizada por el roce del glaciar contra el suelo, que luego es arrastrada hacia el fiordo por el agua de deshielo.

En términos sencillos, es un polvo finísimo, de tamaño limo o arcilla, que vuelve el agua lechosa o verdosa, algo parecido a lo que se ve en algunos ríos de montaña cuando baja el deshielo. El National Snow and Ice Data Center define este material como un polvo creado por glaciares y expulsado por corrientes de deshielo.

Un detalle pequeño que alimenta la cadena de vida

Lo más curioso es que ese sedimento no solo “pinta” el agua para que el remolino se vea desde el espacio. NASA señala que la harina glaciar puede ser una fuente crítica de nutrientes y destaca uno en particular, el hierro soluble.

¿Por qué importa? Porque gran parte del fitoplancton (microorganismos que sostienen la base de las cadenas alimentarias marinas) necesita hierro para crecer. Cuando las condiciones son adecuadas, más nutrientes pueden favorecer más actividad biológica en superficie, con efectos que se propagan hacia peces, aves y mamíferos marinos. No es poca cosa.

El remolino también es una pista del cambio en el hielo del Ártico

En las imágenes aparece hielo que procede del Agassiz Ice Cap, uno de los grandes casquetes de Ellesmere. Y aquí entra el contexto climático, porque el aporte de agua de deshielo y sedimentos depende de cuánto hielo se derrite y de cómo circula el agua en verano.

Los datos científicos muestran que la pérdida de masa en esta región no es un tema menor. Un estudio publicado en Nature y resumido en PubMed calculó que el archipiélago ártico canadiense perdió 61 ± 7 gigatoneladas de hielo al año entre 2004 y 2009, contribuyendo unos 0,17 ± 0,02 milímetros al año a la subida del nivel del mar. Además, el trabajo detectó un salto fuerte en la tasa de pérdida entre 2004-2006 y 2007-2009, asociado a veranos más cálidos.

A escala global, los números también ayudan a poner la historia en su sitio. Un análisis en Frontiers in Earth Science estimó que los glaciares del mundo (excluyendo Groenlandia y la Antártida) perdieron de media 199 ± 32 gigatoneladas al año entre 2002 y 2016, lo que equivale a unos 8 milímetros de aumento acumulado del nivel del mar en ese periodo.

Qué debería quedarse el lector con esta imagen

Primero, conviene bajar el volumen al titular viral. No se ha “abierto un agujero” en el mar, lo que vemos es dinámica natural del océano, captada justo en el momento en que el hielo y los sedimentos hacen visible el movimiento.

Segundo, la foto es un recordatorio de por qué la observación desde satélite es tan valiosa. En lugares donde no hay carreteras ni mediciones constantes, sensores como OLI permiten seguir cambios en hielo, agua y sedimentos con detalle, año tras año.

Y tercero, la historia tiene un trasfondo incómodo. El deshielo aporta nutrientes que pueden impulsar vida en el mar, sí, pero también forma parte de un sistema que está perdiendo hielo y contribuyendo a la subida del nivel del mar. En el fondo, lo que parece una curiosidad visual es una ventana a un Ártico que se mueve más deprisa de lo que a veces asumimos.

La explicación completa y las imágenes oficiales se han publicado en NASA.

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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