ONG critican giro competitivo de la UE y acusan a los líderes europeos de utilizar el concepto de «competitividad» como excusa para desmantelar normas ambientales esenciales. Coincidiendo con la cumbre informal celebrada en Bélgica, las organizaciones alertan de un cambio de rumbo que, aseguran, pone en riesgo la salud pública y el clima.
Greenpeace y otras entidades sostienen que Europa no puede aspirar a la independencia energética sustituyendo unas dependencias fósiles por otras, mientras retrocede en el despliegue de energías renovables y en la protección ambiental.
Las entidades firmantes sostienen que este planteamiento recuerda a políticas proteccionistas impulsadas durante la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, especialmente por su énfasis en subsidios nacionales, relocalización productiva y endurecimiento comercial.
En su opinión, adoptar medidas centradas en la competitividad económica sin equilibrarlas con políticas de desarrollo sostenible podría debilitar la imagen internacional del bloque como referente en derechos humanos, cooperación y transición ecológica.
ONG critican giro competitivo de la UE en plena cumbre europea
Greenpeace, WWF y otras organizaciones denuncian que la cumbre europea prioriza intereses industriales mientras se debilitan compromisos climáticos clave.
Las organizaciones ecologistas criticaron duramente los enfoques de la Unión Europea para mejorar la competitividad del bloque, al que acusan de imitar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y desarticular la normativa medioambiental a costa del clima y de la salud.
«Bailando al son que marca Trump, nuestros gobiernos quieren permitir que multinacionales codiciosas se enriquezcan contaminando nuestros alimentos, ríos y hogares», declaró en un comunicado la ONG Greenpeace, coincidiendo con la cumbre informal sobre competitividad que reúne hoy a los líderes de la UE en el castillo de Alden Biesen, en el norte de Bélgica.
Denuncian retrocesos ambientales bajo el discurso económico
Las organizaciones ecologistas criticaron duramente los enfoques de la Unión Europea para mejorar la competitividad del bloque, al que acusan de imitar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y desarticular la normativa medioambiental a costa del clima y de la salud.
Esa organización añadió que «sustituir el gas de Putin por el gas de Trump, al tiempo que se da marcha atrás en los compromisos para abastecer nuestros hogares y fábricas con energías renovables baratas y de producción propia, nunca situará a Europa en la senda de la independencia energética».
En la misma línea, las organizaciones BirdLife Europe, ClientEarth, la Oficina Europea de Medio Ambiente y WWF UE criticaron conjuntamente que los dirigentes de la UE estén utilizando el término «competitividad» para «proteger a los contaminadores a costa de los derechos, la seguridad y la vida cotidiana de la población».
«El foco de la reunión está muy lejos de lo que preocupa a los ciudadanos de a pie: el coste de la vida, la seguridad y los desastres naturales provocados por el clima», señaló esa coalición de oenegés.
El debate refleja la creciente tensión entre competitividad económica y liderazgo normativo en el futuro del proyecto europeo. Seguir leyendo en MEDIO AMBIENTE.




















