El tiburón de Groenlandia puede rozar los 400 años: crece apenas 1 cm al año, madura hacia los 150 y su metabolismo ultralento lo convierte en un “fósil vivo”

Publicado el: 19 de enero de 2026 a las 09:45
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Tiburón de Groenlandia nadando en aguas frías y profundas

Imagina un animal que ya nadaba en el Ártico cuando en Europa aún se levantaban catedrales góticas y que hoy sigue ahí, moviéndose despacio bajo el hielo. Ese es el tiburón de Groenlandia, Somniosus microcephalus, el vertebrado más longevo conocido. Las estimaciones científicas sitúan al mayor ejemplar estudiado en unos 392 años de edad, con un margen de incertidumbre de 120 años, y una vida mínima comprobada de 272 años.

Para entenderlo mejor, los investigadores analizaron 28 hembras de entre 81 y 502 centímetros de longitud. A partir de esos datos concluyeron que este tiburón no solo puede sobrepasar con holgura los tres siglos de vida, sino que se mueve en una escala de tiempo que, para nosotros, resulta casi incomprensible.



Cómo se ha calculado su edad

La clave no está en los dientes ni en los huesos, sino en los ojos. El cristalino del tiburón de Groenlandia se forma cuando el animal es muy joven y no se renueva después. Es, en la práctica, una cápsula del tiempo.

El equipo internacional liderado por Julius Nielsen utilizó datación por radiocarbono en las proteínas de ese cristalino. Esta técnica aprovecha la “señal” dejada en la atmósfera por las pruebas nucleares de los años sesenta para saber si un tejido se formó antes o después de ese periodo. En los tiburones más grandes no aparecía esa señal, lo que indica que habían nacido mucho antes de la era moderna y que su vida se mide en siglos.



Una vida a cámara lenta

Para vivir tanto tiempo, este animal funciona a un ritmo que parece de cámara lenta. Crece muy despacio, en torno a un centímetro al año según las estimaciones de crecimiento.

Los estudios de metabolismo han medido por primera vez cuánto oxígeno consume un tiburón de Groenlandia en reposo y en actividad normal. El resultado muestra tasas metabólicas entre las más bajas registradas en un pez de gran tamaño. Un ejemplar medio necesitaría en torno a varias decenas de gramos y hasta algo menos de doscientos gramos de pescado o mamífero marino al día para mantenerse, una cantidad sorprendentemente pequeña para un depredador que puede superar los cuatro metros.

Su corazón tampoco tiene prisa. Las mediciones de electrocardiogramas en aguas de Groenlandia apuntan a frecuencias en reposo de solo unos pocos latidos por minuto, en un rango aproximado entre 4 y 10, muy por debajo de otros tiburones grandes. La presión arterial también se mantiene inusualmente baja. En conjunto, todo el sistema está ajustado para ahorrar energía en aguas frías donde cada recurso cuenta.

Reproducción y riesgo de desaparición

Aquí llega el dato que enciende todas las alarmas de conservación. Según el mismo estudio de radiocarbono, las hembras de tiburón de Groenlandia no alcanzan la madurez sexual hasta al menos los 156 años, con un margen de unos 22 años.

¿Qué significa esto en la práctica para la especie? Que cualquier aumento en la mortalidad tarda décadas en compensarse. Una población que se renueva tan lentamente es muy sensible a la captura accidental en pesquerías o a cambios rápidos en el ecosistema.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza considera al tiburón de Groenlandia como especie vulnerable y estima que, aunque ya no se le explota de forma dirigida, unos 3.500 ejemplares acaban cada año como captura incidental en pesquerías del Ártico y el Atlántico Norte. Para un animal que tarda más de un siglo en reproducirse, ese goteo no es menor.

Un gigante discreto de las aguas profundas

Este tiburón vive en aguas frías y profundas del Atlántico Norte y el Ártico. Los seguimientos de más de dos décadas de campañas científicas lo sitúan con frecuencia entre 400 y 700 metros de profundidad, aunque puede aparecer desde unos 100 metros hasta cerca de 1.200.

En esos fondos oscuros la temperatura del agua se mueve, en general, entre 1 y 12 grados. Ese frío constante contribuye a ralentizar las reacciones químicas del organismo y encaja con un estilo de vida de movimientos lentos, largas esperas entre comidas y poca prisa por crecer. No es precisamente un sprint vital.

Lo que dice el tiburón de Groenlandia sobre el Ártico que cambia

El problema es que el escenario que ha permitido prosperar a este gigante lento está cambiando muy deprisa. El Ártico se calienta casi cuatro veces más rápido que la media del planeta, con veranos cada vez más cálidos y una pérdida acelerada de hielo marino.

Ese calentamiento altera la distribución y la abundancia de sus presas y, a la vez, abre nuevas zonas a la pesca industrial y al tráfico marítimo. Los expertos advierten de que la combinación de un clima que cambia a toda velocidad y una especie que responde muy despacio puede ser explosiva.

En la práctica, reducir la captura accidental, mejorar la gestión de las pesquerías en aguas frías y ampliar las áreas marinas protegidas en el Ártico son pasos que pueden marcar la diferencia. A cambio de pequeñas decisiones en el presente, se protege a un animal cuyo ciclo de vida se extiende durante varios siglos.

Al final, el tiburón de Groenlandia es algo más que una curiosidad biológica. Es un recordatorio de que en el océano también existen ritmos extremadamente lentos y que, si queremos conservarlos, nuestra política y nuestra economía marina tienen que aprender a pensar en plazos mucho más largos que una legislatura o un plan de negocio.

El estudio original sobre la longevidad del tiburón de Groenlandia se ha publicado en la revista Science.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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