Redes magnéticas reducen captura de tiburones en Baleares porque estos animales poseen un sistema sensorial que los convierte en auténticos detectores de señales eléctricas: las ampollas de Lorenzini, unas estructuras microscópicas capaces de percibir campos electromagnéticos generados por otros organismos vivos.
Este sistema, que utilizan para orientarse, localizar presas o incluso navegar largas distancias, se convierte en su punto débil cuando se expone a campos magnéticos artificiales. Los imanes instalados en las redes generan una señal que interfiere en ese sistema, provocando rechazo o desorientación, lo suficiente como para que el animal evite el contacto sin necesidad de dañarlo.
Lo más relevante es que este mecanismo no afecta a los peces óseos, que carecen de este sistema sensorial, lo que convierte a esta tecnología en una herramienta altamente selectiva.
Pescar sin capturar lo que no se busca: el objetivo real
Redes magnéticas reducen captura de tiburones en Baleares, pero el objetivo de fondo es mucho más ambicioso: reducir la captura incidental, uno de los mayores problemas de la pesca moderna y una de las principales causas del declive de especies marinas vulnerables.
Durante la campaña, cada captura fue analizada con detalle, registrando no solo la especie, sino también el tamaño, el sexo y el estado de madurez, generando una base de datos clave para entender cómo interactúan estos animales con los distintos tipos de redes. Esta información permitirá determinar no solo si la tecnología funciona, sino si es viable a gran escala en el día a día del sector pesquero.
Un problema global que empieza en redes locales
Redes magnéticas reducen captura de tiburones en Baleares en un contexto donde los elasmobranquios —tiburones y rayas— están entre los grupos más amenazados del planeta. Su crecimiento lento, su baja tasa reproductiva y su alta vulnerabilidad a la pesca los convierten en especies especialmente sensibles a cualquier impacto.
La captura accidental, muchas veces invisible para el consumidor final, representa una presión constante sobre estas poblaciones. Por eso, soluciones como esta no solo tienen impacto local, sino que pueden escalar a nivel global si demuestran ser eficaces.
La gran pregunta: ¿puede esta tecnología cambiar la pesca?
Los datos recogidos están ahora en fase de análisis, pero la cuestión ya no es si la idea es innovadora, sino si puede convertirse en estándar.
Si se confirma su eficacia, redes magnéticas reducen captura de tiburones en Baleares podría ser el primer paso hacia un cambio estructural en la pesca artesanal y, potencialmente, en otros sistemas más industriales.
El reto será doble:
👉 demostrar que funciona
👉 demostrar que es viable económicamente para el sector
Europa mira al mar con otra lógica
El proyecto Life-Prometheus, que agrupa a 22 instituciones de cinco países europeos, refleja un cambio de enfoque: ya no se trata solo de proteger especies, sino de integrar esa protección dentro de la actividad económica.
Porque el futuro del mar no pasa por dejar de pescar, sino por hacerlo de otra manera.