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Los veterinarios expertos coinciden: si tu gato siempre mira por la ventana no es porque sea cotilla, en realidad es una forma de estimular su mente

Que tu gato pase horas mirando por la ventana tiene una explicación: observar el exterior puede ayudar a estimular su mente.

Los veterinarios expertos coinciden: si tu gato siempre mira por la ventana no es porque sea cotilla, en realidad es una forma de estimular su mente

Una paloma en la cornisa, hojas movidas por el viento o alguien que cruza la calle. Para un gato que vive dentro de casa, esa escena cotidiana puede convertirse en una fuente de novedades, movimiento y atención durante buena parte del día.

Las revisiones científicas y las guías veterinarias incluyen las vistas al exterior entre las formas de enriquecimiento ambiental para gatos. Pero hay un matiz importante. Mirar mucho tiempo por la ventana no demuestra por sí solo que el animal esté mejor y, en algunos casos, lo que ocurre fuera puede provocarle tensión.

Qué aporta la ventana

El enriquecimiento ambiental consiste en adaptar el hogar para que el gato pueda realizar conductas propias de su especie y tenga más opciones para explorar, descansar o jugar. Sarah Ellis, entonces investigadora del Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de Lincoln, explicó este concepto en una revisión científica sobre bienestar felino publicada en 2009.

La autora recogió un trabajo en el que gatos de laboratorio alojados sueltos en una sala pasaban la mayor parte del día en una repisa, atentos a la actividad del pasillo. Otra investigación basada en las observaciones de cuidadores señaló que las aves y los pequeños animales silvestres eran los objetivos más habituales al mirar por la ventana.

La Feline Veterinary Medical Association recomienda colocar algunas repisas y rascadores junto a ventanas, y describe esta práctica como “mentalmente estimulante para el gato”. Aun así, Ellis advirtió de que la evidencia científica seguía siendo limitada y que un cambio de conducta no equivale automáticamente a una mejora del bienestar.

Una conducta muy felina

¿Por qué les atrae tanto una sombra que corre o un pájaro que salta entre ramas? Los gatos mantienen conductas propias de un cazador solitario y dedican atención a buscar oportunidades en su entorno, incluso cuando tienen comida disponible en casa.

Desde una posición elevada pueden vigilar lo que ocurre y retirarse cuando lo necesitan. Las guías veterinarias de necesidades ambientales recomiendan que alguna zona de descanso interior permita ver el exterior y destacan que disponer de refugios y puntos altos ofrece al animal más control sobre su espacio.

En la práctica, la ventana funciona como un mirador, no como un sustituto de la actividad. Seguir un movimiento con los ojos puede despertar interés, pero el gato también necesita oportunidades para perseguir, saltar, arañar y atrapar objetos durante el juego.

La ventana no basta

El bienestar felino no depende de un único accesorio. Las recomendaciones actuales reúnen un lugar seguro, recursos separados como agua, comida y areneros, superficies para arañar, juego de tipo depredador, interacción humana predecible y un entorno que respete el olfato del animal.

Junto a la ventana puede colocarse una repisa firme, una cama o un árbol para gatos que no se tambalee. También conviene alternar juguetes y usar comederos interactivos, ya que los gatos se acostumbran pronto a los mismos objetos y pueden perder el interés.

El acceso debe adaptarse a cada etapa de la vida. Para gatitos, gatos mayores o animales con movilidad reducida, las plataformas bajas y las rampas facilitan llegar al mirador sin exigir saltos difíciles.

Cuándo puede generar tensión

No todo lo que se mueve fuera resulta relajante. La revisión de Ellis señala que un estímulo visible pero imposible de alcanzar puede causar frustración en algunos gatos, por lo que todavía hacen falta estudios de mayor duración para medir sus efectos reales.

También puede ocurrir lo contrario al entretenimiento. La presencia repetida de otros gatos en el jardín puede percibirse como una amenaza territorial, y la Feline Veterinary Medical Association aconseja bloquear temporalmente esa vista cuando desencadene ansiedad. La misma ventana que fascina a un animal puede mantener a otro en guardia.

Conviene vigilar cambios como una vigilancia constante, marcaje con orina, agresividad, maullidos insistentes, menos juego o un acicalamiento excesivo. Marta Amat, Tomàs Camps y Xavier Manteca, de la Universidad Autónoma de Barcelona, explican que el estrés felino puede expresarse de formas activas o discretas y recomiendan descartar además problemas médicos con ayuda veterinaria.

Cómo crear un mirador seguro

La prioridad es impedir caídas. Una ventana abierta o un balcón sin protección no son un puesto de observación seguro, por lo que deben instalarse mallas metálicas o redes bien fijadas y protecciones resistentes diseñadas para gatos, sin huecos por los que puedan escapar.

La guía de Cats Protection recomienda supervisar el acceso al balcón, retirar peligros y permitir que el gato vuelva al interior cuando quiera. El mejor mirador es estable, protegido y voluntario, porque enriquecer su vida consiste en darle opciones y no en obligarle a contemplar una escena que no desea.

El trabajo principal se ha publicado en Journal of Feline Medicine and Surgery.

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