La obesidad entre adolescentes va en aumento en Colombia

La obesidad entre los adolescentes antioqueños va en aumento. Este panorama es poco alentador, si se tiene en cuenta que una de las principales causa de mortalidad de colombianos son las enfermedades cardiovasculares. Por ello, la consigna de Claudia Velásquez, investigadora principal del Grupo de Investigación Alimentación y Nutrición Humana, de la Universidad de Antioquia, es que para evitar los infartos de los futuros adultos, hay que prevenir en los chicos.

De ahí surgió la investigación Síndrome metabólico en jóvenes con exceso de peso: identificación de factores de riesgo y evaluación de una intervención, que recientemente recibió el premio Alcaldía de Medellín a la Investigación, en la categoría de Investigaciones más significativas del año 2010-2011. Mediante un rastreo en las bases de datos de Sura, fueron seleccionados 1.080 adolescentes, de los que se determinó que 25 por ciento de ellos eran obesos.

 

El dato es preocupante, pues en esa edad esta población tiene mucha actividad física: practican deportes, dedican más horas a la recreación y su alimentación es vigilada por los padres.

A ellos se les realizaron varias pruebas para definir la incidencia de los genes en la obesidad. Para ello Velásquez y su equipo trabajaron de la mano con el Grupo de Investigación en Genética Molecular, orientado por Gabriel Bedoya Berrio y que también hace parte de la Sede de Investigación Universitaria, SIU.

Dos herencias cargamos los mestizos. De los europeos heredamos las grasas alteradas: la mitad de los jóvenes evaluados tenían el colesterol alto. De los africanos tenemos genes asociados a la hipertensión: el 14 por ciento de los niños tenían la presión alta en ese momento, lo cual no quiere decir que sean hipertensos, pero es una alerta. Esas cualidades genéticas representan un factor de riesgo, que debe identificarse para tomar cartas en el asunto.

 

Actividad física

La actividad física también fue otro elemento de estudio. Este componente lo trabajó el Grupo de Investigación en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, GRICAFDE, coordinado por Fredy Patiño, del Instituto Universitario de Educación Física de la Universidad de Antioquia. En ese trabajo se pudo establecer que mientras que los niños de buen peso ven televisión o están frente al computador 1,7 horas al día, los que tienen sobrepeso dedican a ello 3 horas. El 40 por ciento de los 1.080 participantes del estudio estaban frente a una pantalla de televisión o computador, como mínimo, 4 horas al día. Ello demostró que el sedentarismo, es otro factor de riesgo en los adolescentes.

Con la complicidad de Dinámica ―los laboratorios del grupo Sura―, se les hizo exámenes bioquímicos a los 1.080 adolescentes para analizar la insulina, los lípidos, la glicemia y otros indicadores que le permitieron a los investigadores definir problemas metabólicos.

Las instalaciones de Sura se convirtieron en un gran carrusel. En la estación de antropométría midieron su peso, estatura y porcentaje de grasa. En otro lugar les extraían la sangre para definir sus genes y, a través de la ancestría, se les indagaba el origen de su familia. Esto, con el fin de determinar sus rasgos genéticos.

Según Velásquez, hay por lo menos 300 genes asociados a la obesidad. En el estudio se encontró el gen FTO, que afecta la función cerebral que regula el apetito. “Quien tiene esta variante, no se sacia y quiere seguir comiendo. Eso no explica nuestra obesidad, porque son muchas variables, pero el valor del hallazgo es que estamos empezando a tener un mapa de nuestra población”, dijo Velásquez.

 

Dieta con exceso de calorías

La dieta de los colombianos se caracteriza por un exceso de calorías ―fritos, harinas, grasas―, pero a la vez, por carecer de los componentes que evitan la desnutrición o los tóxicos que ocasionan las enfermedades cardiovasculares. “Eso es lo que llamamos la obesidad en la pobreza o la desnutrición en la abundancia”, señaló Velázquez.

Del grupo de los 1.080 adolescentes estudiados, 225 tenían sobrepeso. De éstos, el 42 por ciento no tenían alteraciones metabólicas; el 38 tenía al menos una alteración, el 15 dos y el 3 por ciento ―7 adolescentes―, tenían síndrome metabólico.

El síndrome metabólico es un conjunto de mínimo tres alteraciones como los triglicéridos altos, exceso de la masa abdominal e hipertensión. “Tener tres de estas alteraciones es el preámbulo para ser diabético o tener una enfermedad cardiovascular. Si tienes estas alteraciones a los 10 años, el cuerpo te está anunciando que si no cambias y rebajas no vas a aguantar los 40 años”.

Además de los resultados de la investigación, estos grupos de investigación se propusieron intervenir a los siete muchachos que padecían síndrome metabólico y dos más que tenían riesgo de padecerlo. Durante tres meses, instructores físicos especializados y nutricionistas acompañaron a los adolescentes en tres jornadas semanales. Lunes, martes y viernes, los asistentes hacían ejercicio y les enseñaban claves para comer saludablemente.

En esta fase el proyecto recibió el apoyo de Forma, la cadena de centros de acondicionamiento físico; además les entregaban mercados para que pudieran, no solo alimentarse bien sino también disfrutar su dieta con productos que fueran de su gusto, para que pudieran cumplir juiciosamente las recomendaciones de los profesionales.

Los resultados fueron efectivos: además de bajar de peso, se redujeron los índices de insulina y glucemia de los nueve muchachos que participaron. También aprendieron a preparar comidas nutritivas.

Mientras tanto, el reto para el grupo de investigación es mayor. A través de Sura, está promoviendo una campaña de vigilancia de la adolescencia, relacionada con la estrategia Atención Integrada a las Enfermedades Prevalentes de la Infancia, AIEPI, promovida por la Organización Mundial de la Salud. Para ello, los médicos deberán tomarles la presión a los adolescentes ―algo que generalmente no se hace― y, si su historia clínica y otros criterios así lo piden, deberán hacerles un perfil lipídico para prevenir cualquier riesgo.

A raíz del premio, entregado el 12 de octubre, Vidarium ―el Centro de Investigación del Grupo Empresarial Nutresa―, y el grupo de investigación Alimentación y Nutrición Humana, pretenden promover un proyecto en el Concejo de Medellín, a partir de los resultados de la investigación.

 

DICYTINNOVAticias.com

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